Slipknot – We are not your kind
Slipknot es una empresa, sus empleados a veces deciden trabajar en otro lugar, renuncian, se hace una entrevista de trabajo y se contrata otro empleado. No me malinterpreten, no sólo sucede con esta banda, el ambiente está lleno de este accionar, pero lo traigo a colación porque es muy probable que no se note la ausencia y reemplazo de su baterista fundador, su bajista fallecido o su percusionista retirado.
Tengo que reconocer que sí lograron lo que muchos políticos argentinos no logran en toda su vida: cumplir lo que prometen. Su composición, estilo y fuerza recuerdan al Iowa, tal como adelantó el vocalista Taylor. Sin embargo, tienen algo distinto para ofrecer, apostaron por voces más limpias, riffs bien definidos y una producción magnífica.
Lejos quedó la atemorizante banda del sonido sucio que parecía grabado en un sótano y aquí sus melodías son prodigiosamente radiantes, destacando la épica Unsainted, la pegajosa Nero Forte y la soberbia Solway Firth. Su marketing es abrumador, entre la constante filtración de su trabajo de los últimos meses y sus videoclips (esta vez con Crahan de cabeza en la dirección) nos muestran una estética inconfundible. Birth of the Cruel puede ser la canción mejor lograda pues lo tiene todo: melodía, furia, ritmo y riffs mezclados con sintetizadores.
Spiders es su composición más tranquila aunque con una perturbadora armonía. Critical Darling es otra pegajosa canción que junto a la furiosa Orphan nos sacan cualquier duda de que este pulido Slipknot tiene algo que asegurar: pueden seguir creando arte sin copiarse.
El disco entero irradia creatividad y la personalidad de una empresa que vuelve a entusiasmar.
