Crónicas

Moonspell hizo temblar el Centro Legión Leonesa y vampirizó la Semana Santa

Fotografías: _Holy.Smoke

I. Abren las puertas: la etiqueta y el ceremonial gótico

Hoy es 5 de abril. Salgo del laburo apurado por la noche que me espera: toca Moonspell en Argentina. Son casi 5 años desde la última vez que vinieron en 2018 y las expectativas son muchísimas. La calle, afuera, está agitada y ansiosa por una razón evidente: se viene el fin de semana largo de Semana Santa y los feligreses aprovechan la ocasión para retirarse de la ciudad. Pero algunos, no tan conmocionados por la crucifixión de Cristo y la abstinencia de la cuaresma pascual, decidimos quedarnos para entregarnos a una noche dionisíaca de Gothic Black Metal.

Apenas llego al lugar de la cita, noto que la locación es perfecta. Un salón calle adentro en el barrio de Constitución, con el anonimato y la extrañeza que una fecha como esta debe tener. El Centro Legión Leonesa, por su parte, nos recibía con las pompas vampíricas que una noche eterna de oscuridad merece: una escalera al estilo victoriano y un telón de ingreso al salón. Se sentía el olor del vino el lugar, in vino veritas. Todo eso auspiciaba una noche perfecta. “Tenebris sequor exspectamus” [oscuros senderos nos esperan”], rezan los versos infernales de la Divina Comedia de Dante. Y así iba a ser…

Me encuentro con algo que esperaba ver. Una mezcla de góticos vieja escuela y no tanto (el público se renueva) con remeras de Lacrimosa, Sirenia, Katatonia, Nightwish e incluso Type 0 Negativa. Pero tampoco faltaron los blackers con sus casacas de Darkthrone, Satyricon, Burzum. Y digo esperable porque estamos hablando de una ya longeva banda que ha sabido cultivar un sólido repertorio de producciones musicales con muchísima versatilidad desde hace 30 años, pero no con menos originalidad y solidez musical. Desde luego, tantos años de trayectoria siempre presentan alguna que otra desavenencia en el medio. Idas y vueltas, pruebas y experiencias muy distintas que algunas gustaron más que otras, pero siempre sin perder la calidad de una banda que, como diría Roberto Arlt, se ganó el respeto y un lugar en la posteridad histórica a fuerza de prepotencia de trabajo y singularidad estética.

II. El prolegómeno a la implosión lunar

La convocatoria era muy temprana, a las 18 se anunciaba la apertura de las puertas. Y a las 19.12 sale la primera banda de la noche para el warming up: Weight of Emptiness. Una banda chilena más cercana al Progressive Death Metal con muchísima potencia, y quienes demostraron que la escena en América Latina está activa y poderosa. Con Alejandro Ruiz Torres en voz, el argentino Mario Urra en bajo, Mauricio Basso Woe en batería y Juan Acevedo y Alejandro Bravo en violas.

El siguiente turno fue de la banda Inazulina. Comandada por su hipnótica guitarrista y cantante Caro Anílorac, acompañada de Sirius en batería, Steel en bajo, Spell en guitarra y Black Tear en teclados. Imprimieron la impronta gótica de la noche con un vestuario, una escenificación y un sonido realmente excelentes, con casi 50 minutos de show.

Inazulina el 5 de abril junto a Moonspell en Argentina
Inazulina el 5 de abril junto a Moonspell en Argentina

En la espera de la siguiente banda, comienzan a escucharse temas de Therion y Lacrimosa. La gente presente comenzaba a entregarse a las cadencias góticas de la noche.

Para los aficionados a las gramáticas al estilo Type O Negative, la noche sería coronada con la tercera y última banda soporte de la noche. Estamos hablando de Miseres, quienes salen a escena alrededor de las 21.10, con un imponente Luciano Paez en voz, Fernando Belland en guitarra, Roberto Avendaño en bajo y un reemplazo furtivo en la bata por la ausencia de su integrante original, quienes nos brindaron casi 40 minutos de show para meter la cuña metalera y gótica de la fecha y dejar todo listo para la banda que todos esperábamos.

Miseres el 5 de abril junto a Moonspell en Argentina
Miseres el 5 de abril junto a Moonspell en Argentina

III. Bajo la invocación lunar: Moonsepell sale a escena

Las luces se prenden y la tensión se concentra en el escenario. De pronto, el murmullo se convierte en ansiedad y vitoreos. La manija se contagiaba por ósmosis. Comienza a sonar, a modo de intro, “Mr. Crowley”, de Ozzy. De pronto se corta, se abre el telón y, siendo exactamente las 22.11 de la noche, aparece en escena un flamante Fernando Ribeiro que, pese al paso de los años, mantiene una lozanía inverosímil (¿son acaso las bondades de la vocación vampírica?). Lo acompañaban sus pares Ricardo Amorim en guitarra (se sumaría, en algunas ocasiones, Pedro Paixao como segunda viola), Aires Pereira en el bajo y la reciente incorporación de Hugo Ribeiro en la batería. En ese momento, cuando entra la bata de “Greater of God” arrecia el agite y el frenesí es total.

Si bien la apertura decidieron hacerla con canciones de su último trabajo de 2021, «Hermitage», no faltaron las alternancias a canciones más blacker y pesadas que contentaron al público más díscolo y los temas góticos que hacían extasiar al público de la fantasía eterna en la noche, con himnos clásicos como “Mephisto”, “Vampiria”, los potentes “Breathe” y “Alma Mater”, pero también temas como “Nocturna” y “Abysmo” y un cierre infaltable cargado de nostalgia con “Full Moon Madness”. Fue un show de casi dos horas con un variopinto repertorio de 15 canciones que recorrieron todas las facetas de Moonspell.

Moonspell en Argentina
5 de abril: Toca Moonspell en Argentina

La banda lusitana que se define a sí misma como Dark Heavy Metal (un significante que podría sintetizar bien su heterogéneo y muy respetable recorrido de 30 años) hizo implosionar los flujos lunares y detonó el local con sobrada soberbia y profesionalismo y atiborró de oscuridad y malaleche los albores de la Semana Santa, muy a pesar de algunas desavenencias en el sonido y una concurrencia que, nobleza obliga, no coincidía con la relevancia de una banda de tanta gravitación en la historia del metal extremo como Moonspell, pero que, sin embargo, no hicieron mella a la calidez y el show brindado por la banda portuguesa. Al menos por esa noche, la ciudad fue nuestra. Una vez afuera, la luz plateada de la luna iluminaba tímidamente las desoladas y oscuras calles de Constitución…

Finalmente, no podemos dejar de mencionar el gesto de amabilidad y deferencia de parte de NoiseGround Producciones por gestionar este gran evento y a Gaby Sisti por confiar en nosotros como medio de prensa acreditado para este show.

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Nicolas Alabarces

Licenciado en Letras (UNC) y actualmente becario CONACYT en Filosofía Política por la Universidad Autónoma de México (Xochimilco). Tomado completamente por las cadencias malaleche, escucha Metal desde chico, cuando un amigo le pasó un cassette con canciones de Maiden, Hermética, Slayer, Metallica y Sepultura.-

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