Espíritu combativo: la rabia organizada vuelve al escenario
Malón, una de las bandas mas representativas de la escena metalera nacional, rememorará su ópera prima
En este 2025, “Espíritu Combativo” cumple 30 años, y Malón lo celebra como corresponde: tocándolo de principio a fin en una gira única e irrepetible. El tour dará inicio en Buenos Aires, el 12 de julio en el Teatro Flores. También pasarán por Córdoba el 8 de agosto, celebrando el disco en Club Paraguay. El disco que sentenció una era vuelve al escenario con una agrupación que suena ajustada como un reloj, en un show que promete ser tan intenso como aquel contexto en el que fue concebido. Por eso, desde Vientos de Poder decidimos repasar la historia, el contenido y el impacto de una de las obras más importantes del Metal nacional.

De sus cenizas, renacimiento
A fines de 1994, la noticia cayó como una bomba en la escena pesada argentina: Hermética se separaba. La banda más convocante del Metal local se rompía en pleno auge de su carrera. Los motivos quedaron envueltos en un silencio tenso, con cruces en comunicados, rumores y desmentidas. Pero mientras los fanáticos trataban de entender qué había pasado, tres de los miembros originales, Claudio O’Connor, Antonio Romano y Claudio Strunz, ya estaban tramando su próxima jugada. La revancha no tardaría en llegar. A ellos se uniría Karlos Kuadrado para reemplazar la parte instrumental de Ricardo Iorio.

En Agosto de 1995 apareció “Espíritu Combativo”, el debut de Malón, una obra que no solo dió continuidad a una historia, sino que la redobló con una fuerza inédita. No era simplemente un “nuevo proyecto” de los ex Hermética: era un manifiesto directo y violento.
La respuesta ante el yermo del vaciamiento
En un país arrasado por la desindustrialización, el desempleo y la represión invisible de los años menemistas, el nacimiento de este disco fue una reacción lógica. Mientras la política negaba la realidad, el Metal la escupía sin filtro. La banda no necesitó inventarse desde cero: ya traían el oficio, el sonido y la convicción. Solo necesitaban un nombre y un puñado de canciones con hambre. “Espíritu Combativo” salió bajo EMI. Pero a pesar del sello multinacional, el disco nunca perdió el barro. La crudeza, tanto lírica como sonora, fue marca registrada desde el primer segundo.
Lo que separa a este disco de tantos otros de su generación es su mensaje. Lejos del escapismo, del egoísmo rockero o de la metáfora poética sin anclaje, se eligió que el álbum pisara tierra. Tierra argentina. “Castigador por Herencia” denuncia la violencia heredada y la impunidad judicial; “Gatillo Fácil” pone nombres a los muertos que el Estado prefiere olvidar; “Malón Mestizo” recupera la identidad originaria como resistencia. Cada tema es una consigna. O’Connor entrega una de sus mejores performances, no solo vocal sino interpretativa. No canta: arenga, acusa, llora, amenaza. En una época donde el Rock nacional se volvía cada vez más festivo, más liviano, Malón optó por la rabia, aquel lenguaje de discurso que solo el Heavy Metal sabe aprovechar. Una rabia con memoria, con dirección e historia.
Un disco incómodo para un país cómodo
Desde lo musical, “Espíritu Combativo” encuentra un equilibrio entre la escuela clásica del Thrash y una impronta criolla imposible de copiar. Antonio Romano lleva el disco sobre sus riffs, que son tan simples como efectivos: filosos, memorables, sin adornos innecesarios. No hay virtuosismo gratuito ni solos para mostrar técnica. Todo es tensión, gancho, y violencia rítmica. Strunz en batería ofrecía uno de los mejores trabajos de su carrera: directo, crudo, con un groove demoledor. Y Karlos Cuadrado, aunque muchas veces pasado por alto, cierra el círculo con una base precisa y áspera, sin la cual este disco no sería lo que es.

Nada suena elegante. Nada suena cómodo. Todo tiene filo. El verdadero valor de “Espíritu Combativo” está en su contexto. En pleno apogeo neoliberal, con los medios anestesiando conciencias y el consumo como religión, este disco fue una patada en la entrepierna. Salió a hablar de lo que nadie quería oír. Fue contracultural, sin slogan, manteniendo en tela de juicio los temas que otros callaban. No se pedía permiso. No se pedía perdón. El mensaje que se acarreaba desde “La H” se mantenía vigente. No es solo un gran disco de Metal. Es un símbolo. Un documento. Pasaron décadas, cambiaron gobiernos, vinieron otras crisis, otras modas. Pero ese disco sigue ahí. Incómodo. Incorruptible. Indestructible.Y hoy, es un espíritu que sigue combatiendo. Y más vale que no se te ocurra olvidarlo.
Presente de acero: Malón hoy
Desde su regreso en 2011, Malón no hizo otra cosa que reconfirmar su lugar como una de las bandas más grandes del Metal argentino. Lleva incontables sold out por todo el país y presentaciones internacionales que incluyen España, donde la banda logró un sólido respaldo con su último disco “Nuevo Orden Mundial”. Además, con la gira La H No Murió, volvieron a interpretar los clásicos de Hermética desde el único lugar legítimo que queda: el de los músicos que la crearon.
En un país que cambia de piel cada cuatro años, Malón se mantiene inalterable. Combativo. Actual. Inoxidable. Suena mejor que nunca. Y hoy, «Espíritu Combativo» toma nuevamente la vigencia que antaño tuvo en su presente.
