Informe

El día que Metallica dió un concierto en la cárcel

Antes de Metallica Through the Never, los legendarios de Los Ángeles produjeron un documental titulado Some Kind of Monster. Tras la salida de Jason Newsted, los tres miembros originales grabaron las internas y los conflictos por los que pasaba cada uno de ellos. Problemas de adicciones, de terapia y de producción fueron los protagonistas del drama que quedó plasmado en el documental. De este proceso de dos años surge la incorporación de Robert Trujillo y nace “St. Anger”, uno de los álbumes más polémicos de la banda hasta el día de hoy.

Portada St. Anger

El álbum contó con un particular sonido de batería enlatada, falta de solos de guitarra y riffs agresivos provenientes de una banda rehabilitada. Como curiosidad, grabaron uno de los singles del disco en la Prisión Estatal de San Quentin, lo que tomó dos días. En el primero , grabaron el video. En el segundo, dieron un concierto con sus grandes éxitos. 

Pero, ¿Cómo llegaron a esto?

El declive de un gigante del Thrash Metal y su renacimiento

Para empezar, retrocedemos 23 años al 2001 y nos ubicamos en el 17 de enero, cuando Jason Newsted abandonó la banda. Así comenzó el pantallazo de realidad para Hetfield, Ulrich y Hammet. El constante maltrato y ninguneo hacia el bajista que nunca logró calzarse los zapatos de Cliff Burton como la banda quiso, los hizo mirarse las caras y entender que estaban frente a una serie de problemas que los estaba destruyendo. Recordemos que para esa época, Metallica había pasado por la polémica de Napster hacía muy poco, y la imagen de la banda languidecía. Repentinamente su bajista abandonaba las filas por maltratos y amenazas de “despido”. No eran una institución de Metal, eran una empresa. Y eso los estaba aniquilando.

Pero, ¿Qué podía hacer Metallica al respecto? Primero, resolver sus conflictos como individuos y como banda. Contrataron un terapeuta, Phil Towle, para esto. James entró a rehabilitación y, por supuesto, había que continuar con el proceso de producción musical y buscar un nuevo bajista. Todo este cuadro fue el rejunte perfecto para que el management de la banda decidiera que había que aprovecharlo. Sanar la imagen de la banda y a la vez, ganar dinero. Así nació Some Kind of Monster, donde muestran las grabaciones de St. Anger con el productor Bob Rock  en las partes del bajo y a un Robert Trujillo de resaca y estupefacto cuando le ofrecen 1 millón de dólares para unirse a la banda. Un documental “crudo” que mostraba la realidad interna de la banda, desde James lidiando con sus demonios hasta Lars subastando sus piezas de arte.

¡Documental completo!

St. Anger: una velada con los reos

Para el 4 de junio, St. Anger salía a la venta y era líder. Por un tiempo, porque la crítica lo lapidó. Una batería con sonido de lata, falta de solos de guitarra y mala producción de sonido, con letras básicas para lo que nos había acostumbrado Metallica hasta entonces (“It’s Frantic, tick, tick, tick, tick, tick, tock!”). Todo bien con el estilo garage, pero “Garage Inc” ya había pasado. Y la batería de Metallica no puede tratar de sonar como las percusiones de Slipknot. No funciona así, Lars

Quizás intentar ayornarse a una nueva ola de Metal en la época del auge del Nü Metal, dejando atrás la imagen thrashera para seguir formando parte de la tendencia fue la idea. Quizás fue de algún productor, que lo quiso disfrazar diciendo “Hey, hagamos algo como si cuatro amigos se juntaran a tocar en el fondo de casa”. Sea cual sea la verdad, no funcionó. Y no lo va a hacer. Metallica es Metallica, no Limp Bizkit.

Llegó el momento de lanzar el primer video del álbum y por supuesto, fue “St. Anger”. La banda decidió que la locación ideal era la Prisión Estatal de San Quentin. Ahí grabaron en distintas partes de la prisión, excepto en las celdas del “corredor de la muerte” y las cámaras de ejecución. Se tomaron dos días enteros para esto, siendo el primero para la grabación del single. El segundo fue un concierto de 10 temas para los reos, en la cancha de baseball. El set tuvo sus grandes éxitos, sin ningún tema del nuevo álbum. Tocaron fueron “Creeping Death”, “For Whom the Bell Tolls”, “Seek & Destroy”, “Fade to Black”, “Fuel”, “Sad but True”, “Master of Puppets”, “One”, “Enter Sandman” y “Battery”. 

Y fue, oficialmente, el primer concierto de Robert Trujillo.

Las particularidades de tocar en una cárcel

No fueron los primeros en brindar un show para reos. Ozzy había hecho lo mismo y muchos músicos del Rock y Blues también, como B. B. King. Al igual que Zakk Wylde en la época de Ozzy, y como ya mencioné antes, Trujillo hizo su primera función de Metallica con setlist en San Quentin. Sin embargo, esta no fue la única particularidad.

Todas las mujeres que fueron a trabajar con Metallica fueron limitadas a ciertas áreas del edificio, por cuestiones de seguridad. Ni siquiera fueron vistas por los presos, porque hasta eso mismo lo consideraron de máximo peligro las autoridades. Además, mientras grababan el video, por el corredor de la muerte marchaba Richard Ramirez, un asesino serial de Estados Unidos, conocido como “el acosador nocturno”. Si bien Metallica nunca hizo referencias a su persona, él era un fan declarado de la banda, y otras como Brujería han utilizado su historia en sus temas.

Tras la filmación, a Kirk Hammet se le acercó un guardiacárcel y le entregó una revista que tenía una foto de su banda en la portada. Dentro, escrito estaba el nombre del dueño: Richard Ramírez. Al día de hoy, el guitarrista la conserva como un recuerdo. El mismo fue partícipe de otra anécdota, cuando uno de los presos le gritó desde una celda: “¡Kirk! ¡Conozco a tu mamá! ¡Solía cortarle el pasto!”.

Al parecer, los reos que pudieron disfrutar de la banda estaban muy agradecidos con su presencia, y todo se desenvolvió sin accidentes. Durante el show, el único momento en que James Hetfield se dirigió a los reclusos, fue para decirles que “no temía amarlos”. En otras épocas hubiese eructado en el micrófono. Finalmente, la banda cerró su participación donando 10 mil dólares para reformar el campo de baseball de la prisión. Un vuelto.

A 21 años de la libertad condicional que brindó St. Anger

Así, absolviéndose de sus demonios y empezando de cero, comenzaba la era Trujillo en Metallica. Más adelante lanzarían “Death Magnetic”, muchísimo mejor que su predecesor y fingiríamos demencia ante la colaboración con Lou Reed. Harían un acercamiento al cine con Through the Never, que no tendría éxito pero sentaría las bases para entender que sus shows en vivo si eran negocio. Después de “Hardwired… to Self Destruct!” volverían con un renovado “S&M2” y finalmente estrenaron en cine “72 Seasons” con shows en directo por pantalla grande. Así, Metallica sigue siendo de las bandas más mainstream y mediáticas, escuchando siempre las críticas de sus fans y manteniéndose fieles a sus ideas. Pero por sobre todo, alejados de los escándalos hace más de 20 años.  

Facundo Rodriguez

Fotógrafo y redactor. Aficionado al cine y los viejos FX. Fana de los cómics y todo lo que pegue bien con el metal.

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