Nile en Argentina: los faraones desataron el inframundo en Buenos Aires.
El pasado domingo 15 de marzo un calor abrasador llegó a Capital Federal como una puerta al inframundo al que nos llevaría esa misma noche Karl Sanders y su banda.
La cita empezó temprano, convirtiéndose en un domingo atípico. La tarde se tiñó de Death Metal con la presentación de cuatro bandas soporte. A la hora pactada, el show comenzó. La apertura estuvo a manos de Morferus y sus letras cargadas de la historia más sanguinaria de nuestro país. Una vez más, una clase sobre asesinos seriales y death metal duro. Si bien aún el recinto no estaba ni cerca de la mitad, el público acompañó a la banda fervientemente. Finalmente, cerraron su paso por el Teatrito con un cover de Terrorizer. Con la llegada de Exterminio, ya entrada la tarde noche, la gente comenzó a agolparse cerca del escenario. La banda desplegó toda su artillería para demostrar por qué llevan más de 30 años de crudo death metal.


Cuando la noche empezó a caer, fue el turno del thrash death metal, y los concurrentes no dudaron en demostrar su apoyo a Manifiesto. Se podía notar los fanáticos de la banda moronense, lo cual encendió al público en una antesala de lo que sería el resto de la velada. Cuando llegó el turno de la última banda soporte, Lesa Humanidad, lamentablemente se presentaron algunos desperfectos en cuanto al sonido. A pesar de haber demorado un poco su presentación e incluso deteniendo el show por unos minutos, la actuación no estuvo exenta del brutal death que caracteriza a la banda.


La llegada de los Dioses del desierto
A las 21.30 ya estábamos listos para la cuarta presentación de Nile en nuestro país. Preparándonos para la llegada de los faraones del Death Metal Técnico, pudimos escuchar la clásica música egipcia, que nos ambientó para lo que íbamos a vivir esa noche. La espera se hizo un poco más larga de lo esperado y de lo que venimos acostumbrados en los shows últimamente, pero aproximadamente diez minutos después, el telón se abrió y vimos a George Kollias, Karl Sanders, al guitarrista Zach Jeter, y estrenándose en Argentina, el nuevo encargado de bajo y voces Adam Roethlisberger. Sin preámbulos, la banda nos golpeó con «Stelae of Vulture», uno de los nuevos “clásicos”, seguida de To «Strike With Secret Fang» ambas del reciente álbum «The Underworld Awaits Us All», cuya presentación fue la razón de esta nueva gira.

Durante el show nos llevaron por varios imperdibles de su discografía, sin faltar los coros en «Sacrifice Unto Sebek», «Kafir!» o la imperdible «Sarcophagus». El público se mantuvo efusivo desde el principio del show, aclamando con los clásicos cánticos tribuneros tanto a Sanders como a Kollias, quienes se presentaban muy conformes con la entrega del público, que a pesar de que el recinto solo contaba con apena más de la mitad de su capacidad, no se hizo notar.
La performance de Sanders y sus compañeros cumplió con las expectativas, aunque no fue sublime. Al comienzo del show el sonido tardó en acomodarse, mientras la batería sobresalía, la guitarra del mismísimo Sanders no consiguió un sonido adecuado hasta al menos dos o tres temas después. Aún así, nada de ésto impidió disfrutar de la brutalidad que significa poder ver a Nile en vivo.




Una vez que el sonido estuvo acomodado, pudimos apreciar el muro de tres voces que generan al combinarse Sanders, Roethlisberger y Jeter. Así mismo, ser testigos de la bestialidad que maneja Goerge Kollias en la bateria.
La noche llegó a su pináculo con «Black Seeds of Vengeance». A pesar de ser anunciada como la última del show, nos daba la esperanza de algún bis posterior. Todo se prestaba para que, después de abandonar el escenario sin despedirse, sin repartir púas, listas, etc. con el público, la banda volviera para un encore. En particular, esperaba ansiosamente por «Annihilation of the Wicked». Desorientados, el público esperó expectante a la vuelta. Sanders subió al escenario y, mientras esperábamos que vuelva a agarrar la guitarra, empezó a acomodar sus cables.

En ese momento, se prendieron las luces del Teatrito y se cerró el telón, dejando a todos con un sabor agridulce. El nuevo paso de Nile por nuestras tierras fue demoledor, pero con un final abrupto. No cabe duda, que estaremos pendientes de una nueva visita, para compensar ese encore que nos faltó.
Crónica: Rosario Árbol
Fotografias: Martín DarkSoul para Icarus Music
