Crónicas

Daniel Cavanagh regresó a Argentina y presentó Weather Systems ante sus fieles

Crónica sobre el debút del grupo británico de rock progresivo en nuestro país

El pasado 6 de febrero El Teatrito hospedó una fecha cargada de nostalgia y alegría. El regreso de Daniel Cavanagh, mente detrás del ya apagado proyecto de Anathema, volvía para presentar Weather Systems, su nueva creación nacida del imaginario introspectivo que siempre definió su obra.

Lejos de limitarse a la evocación del pasado, el guitarrista británico apostó por una propuesta con identidad propia, más intensa y directa, pero atravesada por la misma sensibilidad melódica que convirtió a su antigua banda en referencia del rock atmosférico contemporáneo. La apertura de la jornada estuvo a cargo de los renombrados Presto Vivace, una de las propuestas (sino la única) más sólidas para encarar la apertura de este tipo de shows.

Un regreso con memoria y peso propio

«La rosa seguirá siendo rosa, aunque se le cambie el nombre” podría ser el epígrafe del show principal. Daniel Cavanagh y compañía aterrizaron en Buenos Aires para demostrarnos que aún existe un poco de Anathema en este mundo. Con la exigencia que conocemos del músico inglés, el show arrancó a las 20.30 como estaba pactado. Una pista de “All eyes on me” del artita Bo Burnham, fue la cortina sonora para el ingreso de los músicos al escenario.

El aplauso que recibió Cavanagh al pisar el escenario confirmó lo evidente. El público estaba ansioso por reencontrarse con una parte de su historia. La elección de abrir con “Deep” fue directa a la nostalgia. La emoción fue inmediata. Así, el mensaje quedó claro desde el inicio. Weather Systems no es un tributo, sino una nueva página en su locura creativa. Tras la apertura, la banda enlazó “Still Lake”, “Synaesthesia” y “Do Angels Sing Like the Rain?”. Cavanagh nos advirtió que su nuevo proyecto “es mucho más pesado que lo que fue Anathema”. La afirmación encontró sustento en cada riff y en cada clímax construido con precisión.

Foto por Martin DarkSoul, cortesía Icarus Music.

 Después de darnos una muestra contundente de este dicho, la entonación de Springfield abrió el camino para que aquellos que nunca vimos Anathema podamos recrear el sueño. Cavanagh y banda nos regalaron interpretaciones exquisitas de “A Simple Mistake”, “Closer” y “Flying”, ésta última con la fuerza de recordarnos que estamos frente a su creador. Entre las perlas del show, no podemos no mencionar su interacción con el público, la solicitud de los cánticos típicos del público local, y la insistencia en recalcar a sus compañeros de banda que éste es, sin lugar a duda, el mejor público del mundo.

Destacable la performance de Soraia Silva, quien acompañó en las voces a Dany. No solamente destacar el virtuosismo, sino su presencia en el escenario como un aire fresco para la escena. Con carisma interactuó con sus compañeros, con el público, cantando desde la primera fila con ellos, o ingresando al mismo público para cantar rodeada de fanáticos. Previamente, Cavanagh dió la impronta con este tipo de avance arrojándose con su instrumento fuera del escenario, intercambiando lugar con una fanática durante «Ocean Without a Shore».

Clásicos, complicidad y un ritual colectivo

Finalmente, en un segundo bloque del show, arrasaron las tres partes de “Untouchable”. Todas fueron acompañadas del silencio que se genera cuando todas las voces cantan al unísono. Músicos y público se unieron en un ritual de aproximadamente veinte minutos, entre llanto y alegría. Se culminó con Daniel enfatizando que esta última entrega de la canción es la más triste de todas.

¿Cómo terminar un show después de esta unión? La banda decidió quebrarlo con un cover de “Wherever I May Roam” de Metallica. Si bien volvió al público al éxtasis, rompió con la melancolía placentera que se estaba viviendo en el Teatrito.

Weather Systems terminó su show con dos clásicos, el imperdible “A Natural Disaster”, y “Fragile Dreams”. Luego de saludos e interacciones con el público, terminaba un espectáculo íntimo. Tras su paso, Daniel Cavanagh no perdió oportunidad de recordarnos que seguir a su nueva banda es la única forma que tendremos de revivir lo que Anathema significaba. Conocido por ser un poco frío y exigente, esta oportunidad demostró su lado más humano. Buscó complicidad con el público, acercarse a ellos y reconocer que no se trata sobre él, sino sobre todos nosotros. Sin dudas, un gran show para arrancar el año.

Crónica: Rosario Árbol
Fotografías: Martin DarkSoul, cortesía Icarus Music

Redacción

Esta nota fue redactada en colaboración por varios miembros de este medio.

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