La fiesta incondicional: 30 años de Sonata Arctica en Buenos Aires
Crónica del gran show brindado por la banda finlandesa días atrás en nuestro país
En Argentina hay un rito que empezó hace 18 años. Un día de marzo de 2008, en Obras Sanitarias, fue la primera visita de Sonata Arctica. Un Obras que se caía del éxtasis por ver a Kakko y los suyos, algo que se repitió en cada visita de los finlandeses a nuestro país. Este 29 de septiembre, el Teatro de Flores no fue la excepción.

La previa arrancó calentando un público que ya estaba ardiendo. Los seguidores de Sonata siempre están listos para darlo todo. Los encargados de abrir la noche fueron Helios. Los bonaerenses abrieron la noche con una propuesta heavy, frente a un Teatro expectante. Por su parte, los encargados de poner a punto al público fueron Sefirot. El Power Metal Melódico de los santiagueños, con su vocalista Patricia Giménez, envolvieron el Teatro, acomodando perfectamente al público para lo que estaba por llegar.
En el horario pactado, la banda entró al escenario. Sin mucho preámbulo, Kakko entonó los primeros versos de «I Have a Right». Como indiqué anteriormente, el fan de Sonata siempre está dispuesto, y este comienzo atípico fue acompañado con un gran coro por parte del público. Para continuar, la banda optó por un poco más de velocidad con «Black Sheep», y la ya clásica intervención en su lírica, “We are not Iron Maiden and we are not from England. We are Sonata and we are from Finland!”.


El setlist, después del show, ha sido cuestionado por su cantidad de baladas. En total, se entonaron cuatro de ellas, incluyendo la insuperable «Tallullah». Quizá todos pensamos que es momento de jubilarla, pero al escucharla en vivo, sabemos que no puede ocurrir. En esta ocasión, después de haber visto tres veces a la banda, tuve la oportunidad de escuchar «Last Drop Falls», «Letter to Dana» y «Shy». Canciones que, como a mi, seguramente acompañaron a más de uno en su adolescencia. Un regalo muy bien recibido en este 30 aniversario.
Esto no quiere decir que faltaron los clásicos veloces de la banda. Si bien se sintió la ausencia de «The Cage» y «San Sebastian», la velocidad estuvo presente. Canciones como «Victoria’s Secret», «8th Commander» o la clasiquísima «Full Moon», dieron la cuota del primer Sonata.



Constantemente, en los recitales de los finlandeses hay una grieta. Quienes esperan un show puro de los clásicos de «Ecliptica» y quienes abrazan todo lo que siguió post los primeros tres discos. Este show fue dedicado a los segundos. No faltaron clásicos, y se contemplaron los 30 años de carrera de una banda ecléctica y prolífera.
En cuanto a los músicos, el desempeño de Tommy Portimo fue excelente. Mientras que la velocidad en guitarras y teclados de Elias Viljanen y Henrik Klingenberg respectivamente, entregan un producto sumamente prolijo.

Quien siempre destaca en los shows de Sonata es Tony Kakko, quien además de vocalista, desempeña un rol de showman muy adecuado. En esta ocasión, aunque sin pifiar en sus vocales, se lo notó un poco cansado. Reiteradas veces se acercó a beber agua o sentarse. Incluso, tosió en reiterados momentos. Posteriormente, nos enteraríamos de la cancelación del show en Uruguay, por cuestiones de salud. Este posible desgaste en la salud del vocalista no impidió que diera lo mejor de él. Siendo hoy por hoy, uno de los mejores vocalistas y showman de la escena.

Los 30 años de Sonata Arctica fueron conmemorados con mucho cariño por el público argentino. El Teatro de Flores, un hogar que con gusto los albergará por muchos años más, explotó simplemente al escuchar los primeros acordes de la voz de Kakko. Hay un tipo de amor entre el público de nuestro país y los finlandeses que abraza la música y la vuelve una constante celebración.

Crónica: Rosario Arbol
Fotografías: Maru Debiassi (cortesía prensa)
