NoticiasOpinión

Adios a Ruben Patagonia, figura clave del folclore y el rock argentino

Los argentinos acabamos de perder a un artista esencial, que unió el folklore ancestral con el Rock y el Metal, logrando visibilizar la realidad de nuestros pueblos originarios.

La muerte de Rubén Patagonia, ocurrida en las últimas horas a sus 69 años, marca la pérdida de una de las voces más firmes y comprometidas de la cultura argentina. Su figura excedió largamente a la de un músico reconocido, ya que fue también un referente social y cultural profundamente arraigado a los pueblos originarios. De descendencia tehuelche, su tenaz militancia cultural, política y social lo llevó a ocupar un espacio central dentro del mapa cultural latinoamericano.

Es un fallecimiento que no se percibe como el cierre de una trayectoria artística convencional, sino más bien como la interrupción de un diálogo constante con la memoria, la identidad y la justicia histórica, pero que deja un legado indispensable. Cabe remarcar que Ruben sostuvo durante décadas una postura coherente, aun cuando esa elección le implicó incomodidad o marginalidad. Es también una ausencia que deja un silencio cargado de significado, no solo en los escenarios, sino también en una sociedad que encontró en él una voz capaz de expresar realidades postergadas y verdades incómodas desde el folclore y el Rock. Una huella que queda marcada a fuego en toda una generación de rockeros, folcloristas y amantes de la música honesta en general.


El folklore que dialogó con el rock

La relación de Rubén Patagonia con el Rock se fue dando de manera natural, principalmente al ser parte de una formación generacional marcada por la convivencia entre el folklore y la música urbana en los años setenta. Desde joven, fue testigo directo del surgimiento del Rock argentino y sus conflictos, experiencias que moldearon en él una mirada abierta y sin prejuicios estéticos. En innumerables entrevistas remarcó que nunca concibió «la música como un espacio de fronteras rígidas», lo que lo llevó a dialogar con el Rock y el Metal sin renunciar a su identidad. Su propuesta, basada en sonidos ancestrales y relatos territoriales, encontró en esas escenas un público dispuesto a escuchar otras realidades. Así, se convirtió en un puente entre tradiciones aparentemente distantes, integrándose al circuito rockero como una voz legítima y respetada.

Un hecho decisivo para su proyección dentro del ambiente rockero nacional fue su encuentro con Ricardo Iorio, a fines de los años noventa. El padre del Metal argentino, en ese entonces líder de Almafuerte, reconoció en él una autenticidad poco frecuente. Además de dedicarle un tema en el disco «Del Entorno» (titulado «Ruben Patagonia»), lo integró a proyectos clave, produciendo el álbum «Cutral-Có» y convocándolo a su disco «Peso Argento». Esa relación permitió que su mensaje nos llegara a una generación de rockeros que desconocíamos de manera precisa las problemáticas de los pueblos originarios del sur.

Así Ruben comenzó a compartir escenarios y grabaciones con bandas centrales del Rock y el Metal argentino, siempre desde un lugar de igualdad y respeto mutuo. Lo más valioso es que nunca adaptó su discurso para encajar: fue el Rock el que se amplió al incorporar su mirada, enriqueciendo su propio discurso cultural. Desde sus proyectos con Ricardo Iorio y Almafuerte, hasta sus colaboraciones con Divididos y La Renga, pasando por Leon Gieco y Andrés Gimenez o más luego Claudio «Tano» Marciello, fueron aceptados masivamente por una movida que hoy siente de manera sincera su partida.


Arte, memoria y lucha cultural

Yendo al legado que hoy queda entre nosotros, el eje central de la obra de Rubén Patagonia fue la defensa activa de la cultura y los derechos de los pueblos originarios. Como descendiente de tehuelches, asumió su identidad como una responsabilidad artística y política, utilizando la música como recurso para rescatar memorias de las cosmovisiones mapuche, aonikenk y selk’nam. Sus canciones funcionaron como denuncias claras, frente al despojo, la marginación, la difamación y la invisibilización histórica.

Así Ruben logró llevar estos reclamos a escenarios masivos como el histórico festival folclórico de Cosquín o el mismo Luna Park, entendiendo esa visibilidad como una forma concreta de justicia cultural. Su activismo fue sostenido y coherente, no solo desde las tablas. También estuvo presente en incontables luchas obreras, de los pueblos originarios y denunciando el daño ambiental.


Un legado imprescindible

La trascendencia de Rubén Patagonia en la cultura argentina reside en haber ocupado un lugar incómodo, pero imprescindible. Desde el sur del país, construyó una obra que interpeló tanto al folklore como al Rock y al Metal, ampliando la noción de identidad y territorio. Su figura ayudó a que el Rock nacional incorporara voces históricamente relegadas, y a que el folklore dialogara con otras expresiones, sin perder profundidad. Claramente Ruben nunca buscó centralidad, pero la terminó consiguiendo desde la coherencia. Su legado se mide en conciencia, en miles de conciencias sacadas del letargo, y en la certeza de que su voz seguirá resonando en la memoria cultural de un país que no olvida, y que se niega a renunciar a su historia soberana como nación. ¡Gracias por el compromiso querido Rubén, y hasta siempre!

«Escucharte me golpeó
Frío cual viento fueguino
Barre los llanos selknam de pueblo aoni kenk
Doy mi cantar
Por convidar a todos
Con el cantar que guardo
Por pasión y por verdad
Poco común de encontrar hoy»


Almafuerte – «Ruben Patagonia»

Agustin Di Mauro

Agustin Di Mauro

Licenciado en Ciencias de la Información (UNC), especializado en medios gráficos y digitales. Redactor y editor de Vientos de Poder desde 2012. ¡Más Judas Priest, menos Poison!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *