Domingo negro: el culto al romanticismo oscuro de Draconian
Durante el frío del domingo diecisiete de mayo, la banda sueca de gothic doom Draconian dió su debut en nuestro país. El Teatro de Flores fue testigo de una comunión gótica entre público y músicos.
Draconian es una de esas bandas que aún llevan la impronta de los ’90/2000 respecto a la estética gótica. La fórmula “bella y bestia” permanece intacta como a sus principios, lo que nos recuerda a esos tiempos donde el desengaño por el mundo se hacía más que presente en la lírica de nuestras bandas favoritas.
Conociendo eso, llegué al Teatro de Flores bajo el manto un domingo helado y penumbroso. Parecía que los suecos habían traído su clima con ellos, porque las inmediaciones del Teatro, usualmente abarrotadas de fanáticos haciendo su previa con bebidas varias, esta vez estaban vacías. Todos los concurrentes optamos por entrar directamente para no soportar la intemperie.
El recinto empezó a llenarse lentamente. La banda en abrir la noche fueron los nacionales Inazulina, liderados por Carolina <<Anilorac>> Bakos. Con sus más de veinte años de trayectoria, calentaron el escenario a la perfección para una noche oscura. El rock/metal dark e industrial de la banda junto con la presencia de su cantante, sentaron la base de lo que íbamos a vivir aquella noche.
A pesar que el primer show se demoró aproximadamente media hora de su horario pactado, la noche pudo seguir con horarios y setlist adecuados. A las 20.30 se abrió el telón para la invitada por Draconian, la cantante folk gótico estadounidense, Emma Ruth Rundle.
Los que conocimos la música de Emma esa noche, no estábamos listos para lo que íbamos a vivir. Vimos entrar a una chica vestida integra de rojo con su guitarra, quien se sentó y empezó a tocar. El sonido de la guitarra de Rundle penetra no sólo en los oídos sino que atraviesa el pecho. Es pesado, grave e incluso incómodo y lo acompaña su voz magnética.


El setlist de la cantautora duró aproximadamente cincuenta minutos, en los cuales nos expuso a un show íntimo y conmovedor. A través de ocho canciones, siendo Dark Horses la más aclamada, pudimos entender la elección de la banda sueca de girar junto a la artista.
Un show que pudo haber sido mucho más inmersivo, se vió a veces interrumpido por un público que, dividido en dos, no supo respetar a los interesados en la artista. Mientras ella cantaba, sin distorsiones y baterías, de fondo se podía escuchar a los concurrentes hablando cerca de las barras. Posiblemente, un ejemplo de que estamos perdiendo la capacidad de comportarnos en los recitales. Aún así, a partir de esa noche, Emma ganó una nueva seguidora.
Draconian
El plato fuerte no se hizo esperar mucho. En un Teatro ajustado a la intimidad, exactamente a las 21.30, el telón se abrió para que los suecos hicieran su entrada. El show comenzó con uno de los singles de su último lanzamiento “I Welcome Thy Arrow”, dejando en claro esta nueva vuelta de la cantante Lisa Johansson.

El show paseó por todas sus eras, con la idea perfecta de demostrar lo acertados que estuvieron al recibir nuevamente en sus filas a la cantante. Pero además, dejando lucir a la indudable figura de la noche, y cabeza de la banda Anders Jacobsson. La presencia del vocalista en el escenario impregna el show de un abatimiento voraz, con sus guturales graves y apesumbrados.
Además de los temas de su más reciente disco como “The Face of God”, “Asteria Beneath the Tranquil Sea”, y “Misanthrope River”, la banda interpretó canciones de los discos con su anterior vocalista, siendo el último disco con esta uno de los mejores recibidos por el público. Aquí, pudimos apreciar la versatilidad de Johansson, en canciones como, “Heavy Lies the Crown”, “Lustrous Heart” o “The Sethian”, con la que finalizaron el show. Canciones que fueron ejecutadas con un profesionalismo y un gran sonido, lo que sólo aumentó el gran momento que se estaba viviendo.
Supieron darle al público lo que esperaba después de veinte años de espera. Algo que no pasó por alto para los concurrentes, ya que a pesar de interpretar un ambiente taciturno, los fanáticos no dejaron de alentar de manera tribunera a la banda, incluso haciendo pogo en algunas canciones. Los músicos, como es de esperar, quedaron anonadados ante la energía argentina, y con una humildad admirable, agradecieron sinceramente tanto amor.


Al terminar el show, algunos fanáticos esperaron a los músicos, y a pesar de la insistencia de la seguridad de separarlos con una valla, ellos compartieron un momento con los argentinos. Sacándose fotos o charlando, sin ningún ego de por medio, solo agradecimiento por un público que los esperaba con muchas ansias.
No hay mejor escenario para una banda como Draconian, que la atmósfera crepuscular de un domingo de otoño porteño. Todo se dio de manera perfecta para que la banda sueca pudiera por fin debutar en nuestro país, y hacerlo a lo grande.
Crónica: Rosario Arbol
Fotografías: Lucia Papagna (Lulilooop)
