Crónicas

Graham Bonnet trajo su inmortal voz a la Argentina

El mítico vocalista británico visitó nuestro país y demostró que la pasión sigue siendo el mejor combustible para sostener una carrera de más de seis décadas ininterrupidas.-

Hay artistas que desafían el paso del tiempo con hechos más que con palabras. Son contados con los dedos de la mano. Uno de ellos es el legendario Graham Bonnet, quien con 78 jóvenes años, sigue subiéndose a los escenarios para dar verdaderas cátedras de cómo lo hace un verdadero Dios del Hard Rock. A esto le sumemos que lo hizo con un pie recién operado, lo cual limitó un poco sus movimientos. En ese marco, el histórico cantante británico volvía a la Argentina de la mano de Icarus, para ofrecer una clase de profesionalismo y pasión por la música.

La expectativa no era menor. Recordemos que se trata de un frontman que ha puesto su voz y su rostro a los proyectos de otros reyes del género. Ritchie Blackmore, Yngwie Malsteem, Steve Vai, Michael Schenker, Cozy Powel, Chris Impelliteri, entre muchos otros. Junto a ellos ha creado verdaderas gemas de la historia musical. En eso está a la par de nuestro recordado maestro Ronnie James Dio.

Graham Bonnet en Argentina

Un marco especial

Esta noche que nos toca cronicar, tuvo un curioso marco futbolero. Bonnet, inglés hasta la médula, apareció en escena apenas terminado el alargue del partido entre Inglaterra y Noruega. Tal vez parte de su alegría en el escenario residía en que los suyos pasaron a la semifinal. Del otro lado, la organización adelantó el horario del recital para que el público pudiera llegar al inicio del encuentro de la Selección Argentina a las 22 horas. Dos mundos unidos por noventa minutos. Aunque el verdadero espectáculo ahora estaba sobre el escenario de El Teatrito, con un gran pedazo de historia del género por hacerse presente.

Antes de su aparición, los locales Visitantes del Espacio, Karkaman y Renzo Leali cumplieron con creces el desafío de preparar el terreno. Cada banda hizo su aporte con su marcado estilo y personalidad, y fue elevando la temperatura de un público que esperaba reencontrarse con una de las voces más representativas de la historia del Hard Rock y el Metal Neoclásico. Mientras promediaban sus respectivos espectáculos, el recinto se iba llenando, y el clima empezaba a encenderse en clave mundialista.

Minutos después de las ocho y media de la noche, comenzó a sonar la intro de «Eyes of the World». Se abrió el telón, y ahí apareció el maestro de cátedra junto a sus cuatro laderos para brindarnos una noche diferente. Conectando con el clásico «All Night Long», marcaron el inicio de un viaje que alternó clásicos de Rainbow con composiciones propias como «S.O.S.», «Night Games», «Imposter» e «Into the Night». También hubo lugar para algunos himnos de Alcatrazz y Michael Schenker Group, que fueron igualmente celebrados por la parcialidad presente.

Párrafo aparte merece un sentido homenaje a Deep Purple, con una impecable versión instrumental de «Lazy». La misma fue precedida por un destacado solo de teclados del maestro Alessandro Bertoni. Fue uno de los momentos de la noche. Junto con el genio de las seis cuerdas Conrado Pesinato, un verdadero Blackmore brasilero, comenzaron un duelo donde no dejaron ni por un momento de sacarse chispas. Uno desafiaba con fuegos artificiales, y el otro respondía con pirotecnia pesada. Una verdadera batalla escalística dificil de ver en vivo y en directo.

Más allá de algún límite físico evidente, Bonnet nunca perdió el control del show. Su voz conservó durante los casi 90 minutos toda su personalidad y carácter. Mientras, la banda detrás suyo sostenía cada canción con solvencia y un profesionalismo colosal. De destacar la labor del baterista Kyle Hughes, un verdadero reloj, y la bajista Beth Ami Heavenstone, tan directa como efectiva. Si bien la esposa del vocalista sufrió algunos deperfectos en su equipo en un par de temas, nunca perdió la actitud y el empuje. Se trata nada más ni nada menos que de la mano derecha del maestro.

Ante todo esto, el público respondía aclamando de principio a fin. Canciones históricas como «Since You Been Gone», «Assault Attack» o «Too Young to Die, Too Drunk to Live», nos hacían sentir en una clase de historia del género, y el «¡Ole, ole, ole! ¡Graham, Graham!» se escuchaba fuerte cada tanto. Ante todo esto el maestro respondía con algunos chistes ingleses y gestos descontracturados.

Además de cantar estos clásicos con la misma solvencia que varias décadas atrás, Bonnet sigue creyendo en ellos. Cada paso medido sobre el escenario, cada sonrisa y cada interpretación parecen sostener el mismo mensaje que este histórico artista transmite desde hace muchos años: la edad jamás debería convertirse en un límite para seguir haciendo las cosas que nos apasionan. Bien lo deja claro en su canción «Imposter»: «We made a promise to ourselves: we would be young forever. This growing old is for somebody else, the age is just a number» («Nos hicimos una promesa: ser jóvenes para siempre. Envejecer es cosa de otros, la edad es solo un número».)

El final llegó con «Lost in Hollywood», uno de los mayores clásicos de Rainbow, y una cita obligada en cada presentación de la banda. Promediando la mitad del tema, llegó también el primer gol de Argentina, y se sintió entre el público el grito de festejo. Cuando las luces se apagaron, el maestro se despidió agradeciendo a los presentes. Las luces se encendieron, y en la pantalla gigante comenzaron a trasmitir el partido, con el marcador ya 1 a 0. La mayoría se quedó, otros nos fuimos en el entretiempo, y en la calle no volaba una mosca.

En muchos nos quedó una alegría que será mas durarera que un gol: la de haber podido sido testigos directos de por qué Graham Bonnet es una leyenda viviente. Agradecemos a Icarus por la jugada, y por permitirnos asistir a la velada como medio de prensa acreditado. No solo fue un recital, fue el testimonio vivo de un músico que, seis décadas después de empezar a andar el camino, todavía encuentra la felicidad donde siempre la encontró: frente a un micrófono, cantando esos himnos que el tiempo jamás logrará vencer.

Graham Bonnet pasó por Argentina para dar un show inolvidable

Crónica: Agustín Di Mauro
Fotografías: Lu Dorado

Agustin Di Mauro

Agustin Di Mauro

Licenciado en Ciencias de la Información (UNC), especializado en medios gráficos y digitales. Redactor y editor de Vientos de Poder desde 2012. ¡Más Judas Priest, menos Poison!

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