Pesado como el plomo: el regreso de Midnight a Buenos Aires
Un viernes puede mejorar de dos maneras. La primera, un feriado. La segunda, un show de metal extremo. El primero de mayo cambiamos el locro trabajador por la velocidad de la banda oriunda de Cleveland, Midnight.
El show empezó a la hora pactada, en un horario un poco inusual a lo que nos tienen acostumbrados. Con un line up muy acorde, la apertura la hizo Hërpes, la banda porteña de heavy oscuro y velocísimo. Durante su turno en el escenario, marcaron más de una vez por qué habían sido elegidos para abrir el show a una banda como la de Athenar. Con una complicidad con el público, bajo sus capuchas hicieron bromas y alentaron a un Bula que empezaba a llenarse.
Para calentar aún más al público, subió a escena Medium. La banda que junta black metal con punk subió al escenario a hacer lo suyo. Con canciones cortas y directas, dieron un show palo y a la bolsa. Subieron, hirvieron el Bula y lo dejaron a punto para lo que seguiría.

La banda liderada, o mejor dicho, compuesta por el “anónimo” Athenar subió al escenario como una banda under. Aparecieron bajando por las escaleras, saludando al público, sin patovicas o mucho aspamento. Subieron al escenario y comenzó la destrucción.
Para ese entonces, el sótano ya se encontraba lleno. Ante mi sorpresa, o quizá mi incredulidad, muchos fanáticos de la banda esperaban su llegada. Pegados al escenario, ya que nada nos dividía de los músicos, los fanáticos podían formar parte del show que daba el trío.
Para darnos la bienvenida, arrancaron con “Unholy and Rotten” y “Evil like a Knife”. Lo cual nos preparó para presenciar cómo la banda tocaba entero el disco <<Satanic Royalty>>. Mientras esto ocurría, el público se desató. Quizá la energía de un viernes feriado, o la espera por ver a Midnight hizo de los concurrentes una masacre hermosa. A diferencia de recitales que ocurrieron durante esa fecha, los celulares pasaron a un segundo plano, mientras el pogo y el mosh era el protagonista junto a la banda.

Después de interpretar el álbum que cumplía quince años, la banda empezó a ejecutar canciones como si estuvieran zapeando y no en un show ensayado. Esto solo hizo que el público enloqueciera más.
La interacción de los músicos con los espectadores dista mucho de lo que se espera de una banda de encapuchados. Acostumbrados a la parquedad del black metal, los Midnight bromeaban y hasta compartían cigarrillos con su público. No dejaron de recordar que la noche anterior Megadeth había estado presente en el país, amagando tocar “Peace Sells… But Who ‘s Buying”. Incluso, insinuar que los músicos que ahora acompañan al Colorado, en un momento formaron parte de Midnight.
Un show que duró un poco más de hora y media, pero que parecía que no tenía fin. El sonido que acompañó a la banda fue crudo y muy acorde. Definitivamente, el ambiente del Bula era el propicio para el show que se vivió.


Una vez terminado, el mismísimo Athenar bajó al público para saludar personalmente a los fanáticos que, a pesar de la efusión, supieron respetar el espacio y celebrarlo.
Definitivamente, Midnight supo dar un show crudo de black & roll como le gusta denominarse. Un trío que pisó fuerte el escenario, reivindicando al power trío como una fuerza absoluta.
Una noche de destrucción de timpanos que no será facil de olvidar.
Crónica: Rosario Arbol
Fotografías: Facundo Di Salvo (BlackOwl.Ph)
