El Heavy Metal ¿el malo de la película?
Un mito a refutar
Históricamente, el género del Heavy Metal, ha sido objeto de críticas y controversias. Gran parte de ello, se debe al hecho de que el estilo es muy particular. Alejado de las guitarras melódicas y las letras bellas de amor, el Metal es mucho más extremo. Las violas fuertes y distorsionadas, las baterías rápidas y a doble bombo, todo acompañado de las voces de cantantes agudos o bien ásperos. Claramente, posee estas diferencias estéticas que ambientan un mundo distinto.
Las letras hacen de lo suyo. Desde los inicios, con la nueva afinación y timbre que le dio Black Sabbath a sus armonías, permitió que el Heavy Metal cuente otras historias. Estos eran relatos de terror, de lo mas cruento. Con el tiempo, y los diferentes subgéneros, se empezó a tocar esos tópicos de lo mas oscuros. Mitos medievales, guerras del pasado y actuales. Este summun dio una lírica y poesía que ninguna otra estilística musical se animó a ofrecer. Además, los vocalistas tienen registros y rangos fuera de lo común. Se los suele acusar como que gritan, lo cuál no es cierto, ya que son técnicas vocales de canto. Pensemos, de que si un cantante metalero gritase dos horas por show, los más probable es que ni siquiera podría hablar luego del evento.
Pero, esto le valió aquellos prejuicios de los que no se interiorizan y no entienden de que va la cosa. Así se convirtió en el blanco de críticas de quiénes no se animan a comprender al género. A pesar de esto ¿Qué valor tiene el Heavy Metal en cuanto arte para animarse a hablar de eso que hemos nombrado? ¿Es el Metal el malo de la película?

La iglesia
Un gran opositor de la música Heavy Metal, a lo largo del tiempo, fue la iglesia. El género fue disruptivo, y se metió a provocar este tipo de instituciones que están llenas de falacias. Recordamos, por ejemplo, las quemas de discos por parte de los sectores cristianos. Como fue el caso del The Number of the Beast de Iron Maiden. Ese tiro salió por la culata. Lo que provocó fue que más personas se interesaran por saber porque se destruían estos vinilos y muchos más los compraron para escucharlos. Al final de todo, esto generó más el éxito de la agrupación.
También, Maiden fue parte de otras controversias mas entrados los años noventas por parte de esta institución. Para una gira, la banda no pudo entrar al país sudamericano de Chile, porque el catolicismo hizo toda una movida en contra de ellos por acusarlos de satánicos. En el país trasandino, se hicieron notas periodísticas del asunto. Hasta se llegó a entrevistar a un sacerdote en donde leía la letra de una de las canciones para ponerla de ejemplo como una invocación al demonio.

El Black Metal
Quién se enfrentó a la iglesia, desde sus comienzos, ha sido el subgénero del Black Metal. Incluso, esta es una de las características mas distintivas del Black en sus inicios. El conflicto no sólo escala desde lo estético y musical. Además, se posiciona desde lo ideológico, político y cultural. Sobre todo, por la segunda ola del estilo que empezó por los principios de los años noventas.
El Black Metal nació como una reacción a esta institución eclesiástica. Muchos músicos consideraban al cristianismo institucional como una fuerza opresora. Grupos cómo Mayhem, Burzum o Darkthrone pensaban que esta religión se instituyó como una invasora cultural que reemplazó y aniquiló creencias autóctonas. Así, el Black adoptó símbolos del satanismo y del paganismo nórdico, como muestra de su rebeldía y en contra de esa invasión.

La actualidad
En la actualidad, las controversias siguen. Hoy el Metal es un género desplazado, ya que la industria musical no lo tiene tan en cuenta como al propio Rock. Pero, esto se debe a que las discográficas prefieren gastar menos para generar más ganancias. Así, se invierte poco en artistas que quieran producir con sus instrumentos, y se alzan a figuras de redes sociales que tienen muchos seguidores para ponerlos como estrellas musicales. Con la idea de que el Rock «ha muerto» se enarbolan estos pseudo músicos para poder ganar más dinero. Esto tiene una fuerte puesta ideológica como política y económica.
Por ese camino, figuras de esa industria han acusado al Metal de construir su discurso con tópicos que «ya no van más» o que están fuera de moda. Como si fueran parte de otra época. Lo cuál es un preconcepto, ya que el Heavy denuncia sobre cuestiones que siguen sucediendo, como las injusticias sociales o las guerras que aún vivimos. O lo mismo que hace el Black con la iglesia. Esos problemas siguen pasando. Lo que hacen estas discográficas es sacarlos de foco para poder construir su negocio. Es por ello que usan la ideologema de que el rock ha muerto. Si pensáramos así, podríamos decir que no deberíamos ver más películas de terror porque están «fuera de onda».
¿Es el Heavy Metal el malo de la película?
Ya ha quedado demostrado que el Metal es mucho más que lo que la mayoría piensa. El Heavy es un género que nació para hablar de aquello a lo que pocos se animan a nombrar. Su estética y poesía tiene que ver con eso. Es decir, que su acción es mostrar la oscuridad y lo cruento. Si no somos capaces de observar eso, jamás podremos ver la luz.
Por ende, el Heavy Metal tiene un componente arquetípico clave para nuestras vidas. Propio de la literatura y la ficción, ya que no vivimos en un mundo bueno, lindo y bonito. Para mejorarlo, tenemos que entender que sucede, y ahí debemos meter las manos en lo más bajo. El Metal pesado, claramente, no es el malo de la película. Es el antihéroe que está dispuesto a introducirse en el lodo y la sangre para salvarnos.

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