Crónicas

In Flames en Argentina: una noche ardiente de otoño

El pasado domingo 19 de abril, In Flames se presentó en el Teatro de Flores ante un público efusivo que confirmó, una vez más, por qué los suecos siguen siendo una de las referencias indiscutidas del death metal melódico.

Cerrando un domingo otoñal, el Teatro abrió sus puertas con los acordes de Bloodparade sonando desde las 20:30, tal como estaba previsto. La histórica banda de metal gótico fue confirmada a último momento para reemplazar a los rosarinos Crown, quienes debieron bajarse por cuestiones de salud. A pesar del poco tiempo de preparación, Bloodparade dejó en claro cómo se debe calentar un escenario.

Con Brenda Cuesta al frente, el grupo desplegó su característico sonido gótico industrial, evocando esa estética tan marcada de los 2000. Si bien el recinto todavía no estaba colmado, el público presente respondió con entusiasmo. Más allá de que su propuesta no encajara del todo con el plato fuerte de la noche, la banda logró una conexión sólida, respaldada por su trayectoria y profesionalismo.

Un recorrido por todas sus etapas

A las 21:30, las luces se apagaron y el clima cambió por completo. In Flames salió a escena con una ovación inmediata y sin rodeos, atacó con “Pinball Map”. Mientras el sonido terminaba de acomodarse —algo que no tardó demasiado—, el público ya estaba completamente entregado, coreando cada palabra. La respuesta fue tan intensa que en varios momentos Anders Fridén se mostró sorprendido ante semejante recepción.

El setlist recorrió distintas etapas de la banda, algo que en el caso de In Flames implica atravesar una discografía ecléctica y cargada de matices. Desde lo más reciente como “The Great Deceiver”, perteneciente a Foregone (2023), donde retoman un sonido más pesado, hasta clásicos como “Cloud Connected” y “Trigger”, del icónico Reroute to Remain, que marcó un giro hacia un perfil más accesible.

A pesar de la diversidad sonora, la respuesta del público fue uniforme: entrega total. Pogos, cánticos y una energía constante que convirtió cada tema en una celebración. En más de una ocasión, la banda detuvo el show para contemplar el canto colectivo, transformando la noche en una verdadera comunión entre músicos y audiencia.

Hacia el final, Fridén agradeció la calidez del público y aseguró que, frente a una respuesta así, sería imposible sentirse deprimido. La emoción también se reflejó en Björn Gelotte, visiblemente conmovido, y en Chris Broderick, quien se mostró cercano y participativo durante toda la noche.

Un cierre a la altura

Con un sonido que fue mejorando con el correr del show, In Flames encaró el tramo final con “I Am Above”, recibida como un verdadero himno. El encore llegó con “Take This Life”, desatando la última descarga de energía en un cierre directo, emotivo y largamente esperado.

Ahora, solo queda aguardar por el próximo capítulo: un nuevo álbum y una futura gira que, si algo quedó claro, volverá a encender Buenos Aires.

Crónica: Rosario Árbol
Fotografía: Martin Cataldi

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Rosario Árbol

Rosario Árbol

Escribo y sé cosas. Lectora adicta, coleccionista y fanática de Tolkien. Si es metal y oscuro, me gusta.

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