Crónicas

Smith & Kotzen en Buenos Aires: una masterclass de composición y guitarras

El proyecto liderado por Adrian Smith y Richie Kotzen pasó por Buenos Aires con una propuesta que combinó técnica, feeling y una identidad sonora cada vez más consolidada. La cita dejó en claro que esta sociedad musical está lejos de ser un experimento pasajero.

El encargado de abrir la jornada fue Karkaman, que subió puntual a las 20 con una descarga de hard rock de alto voltaje. El cuarteto canalizó influencias clásicas como Rainbow, Skid Row y Deep Purple, logrando un equilibrio entre tradición y modernidad. Esa cohesión técnica se tradujo en una química notable sobre el escenario, que se potenció con versiones de “Stormbringer” y “18 and Life”, además de un sólido repertorio propio.

A las 21, los parlantes comenzaron a reproducir “Bad Company” de Bad Company, marcando el inminente ingreso del cuarteto. Junto a Smith & Kotzen, completan la formación Julia Lage en bajo y Bruno Valverde en batería (Angra), quienes aportan una base sólida y contundente.

Un repertorio sólido y sin fisuras

Los primeros minutos del show estuvieron marcados por algunos problemas técnicos, donde el exceso de graves afectó la claridad general. Sin embargo, a partir del quinto tema, la mezcla se acomodó y permitió disfrutar plenamente de una propuesta sonora de gran calidad.

El repertorio funcionó como un recorrido integral por la obra del dúo. Con eje en su reciente «Black Light/White Noise« (2025), también hubo espacio para revisitar su debut «Smith/Kotzen» (2021) y material de sus EPs de 2022. Temas como “Life Unchained”, “Black Light” y “Wraith” convivieron con “Glory Road”, “Hate and Love” y “Blindsided”, evidenciando una discografía coherente y efectiva en vivo. El setlist se completó con piezas como “Taking My Chances”, “Outlaw” y “Darkside”. “Got a Hold on Me”, “White Noise”, “Scars” y “Running” consolidaron una identidad propia que trasciende formatos y lanzamientos.

Virtuosismo sin ego

Uno de los puntos más altos de la noche fue la versatilidad de Adrian Smith. Alternando entre sus clásicas Jackson tipo Stratocaster y una Gibson Les Paul, demostró que su capacidad compositiva va mucho más allá de su legado en Iron Maiden. Por su parte, Kotzen brilló con su característico estilo fingerstyle. Heredero de la escuela de Mark Knopfler, aportó una calidez y un matiz distintivo a cada interpretación.

Ambos ofrecieron una verdadera masterclass, compartiendo protagonismo con naturalidad, sin caer en excesos ni egos. Lage y Valverde, por su parte, sostuvieron la estructura con solvencia, destacándose especialmente en los pasajes más intensos, donde los duelos de guitarras evocaron la mítica escena de Crossroads.

El cierre llegó con los bises: “You Can’t Save Me”, de la etapa solista de Kotzen, y “Wasted Years”, clásico inoxidable de Iron Maiden que desató la mayor ovación de la noche.

El balance final es claro: un show sólido, técnico y emocional, que dejó al público con una certeza y un deseo. La certeza de haber presenciado una propuesta de alto nivel, y el deseo de que este no sea ni el primer ni el último capítulo de Smith & Kotzen en nuestro país.

Crónica: Darío Sosa
Fotografía: Facundo Rodriguez (Shots By Far)

Galería de fotos

Dario Sosa

Dario Sosa

Redactor. Pseudo coleccionista de música en formato físico. Fan del cine de los 80's/90's. Más bostero que sacar la pelopincho a la vereda. Heavy Metal Maniac.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *