Malón rompió la veda electoral y destruyó el fortín de Flores 

Malón tocó este sábado 12 de agosto en el Teatro de Flores. Fue en el marco de la presentación de su nuevo trabajo, «Oscuro plan del poder». Allí demostró y ratificó, una vez más, que sigue siendo una de las bandas de Metal más potentes y de mayor trascendencia a escala nacional y latinoamericana. Desde Vientos de Poder, asistimos a esta fecha y te contamos algunos detalles de su show. 

Un malón enconado en las calles del oeste

Me retienen actividades cotidianas del laburo. Las apuro, las postergo, las omito porque la ansiedad no me deja atender estas cosas. Malón presenta su nuevo trabajo y toca en el Teatro de Flores. Es después de varios meses de ausencia, y ya ocho años desde su último trabajo lanzado en 2015 («Nuevo orden mundial»). Toda la energía y mi cabeza están puestas ahí. De nuevo, apuro las últimas diligencias del trabajo, agarro la bici, duro al pedal para llegar a mi casa, dejar todo y picar, raudo, para Flores.

Se anunciaba la apertura de puertas a las 19, pero a las siete menos diez ya estaba ahí. Desde la esquina de Rivadavia y Pergamino ya veía una fila tímida que se empezaba a armar. Las casacas de Hermética y de Malón están medio escamoteadas entre las camperas y bajo los buzos. Es una noche fría, que te cala los huesos. A mitad de cuadra, un convite curioso: un círculo de 15 o 20 personas, como en contubernio o asamblea, se organiza para el ingreso al concierto. Su presencia era curiosa porque, lejos de vestir ropa negra o remeras metaleras, llevaban puestas túnicas y gorritos incaicos, y cada uno de ellos con la bandera Wiphala. No es una impostura, ni una mise en scéne, ni una performance butleriana careta, son los agentes de la historia haciéndose presente. 

Un ambiente fraternal

Una vez dentro, ya a las 19.45, el salón estaba lleno. El malón de gente comienza  vitorear y a estrofar los prolegómenos clásicos: “No murió, la H no murió” y “Baila la hinchada baila…”

El ambiente ya estaba en su punto más álgido y el público, exultante, no paraba de cantar. Estaban los amigos de siempre, los que uno reconoce de las fechas. También comunidades aborígenes, que se hicieron presente con una bandera enorme con la insignia de la banda y la consigna de su lucha en ciernes. Además un pibe ciego, con la bandera de argentina en la espalda, y acompañado por sus viejos y familias enteras. Porque el Metal es así: fraternal y popular.

Voto cantado: resistir y combatir

La veda electoral no iba a parar la turba del Malón. Siendo las 20.46, se apagan todas las luces y arranca la intro. El malón-zombi que reviste la tapa de su último disco y que ahora adorna, gigante, el escenario parece tomar vida. El frenesí es total. 

Las luces apuntan a la batería, con un Javier Rubio frenético con lentes oscuros de sol y una remera de V.I.D.A. Le siguieron casi al unísono Carlos Kuadrado, el Tano Romano y Claudio O’connor, provocando y arengando el agite con la cara, como lo hace desde siempre. 

La apertura es potente, con “Un cielo rojo”, al que le siguió, casi sin pausa, “Ancho falso”. Dos temas que son parte de su nuevo repertorio y de su último disco. No podía faltar material de su trabajo precedente, con “El infierno de ayer” en la tercera canción del show.

Tras la culminación de este tema, O’connor hace un excursus para evocar unas palabras dedicadas a las comunidades mapuche que vinieron al concierto: “Queremos dedicar una especial mención a las comunidades que luchan por su territorio y que están ahora junto con nosotros. Siempre vamos a apoyar su causa y siempre vamos a estar de su lado”. Inmediatamente, comienzan a tocar “Bajo el dominio danzante” y la bandera gigante de la comunidad Lof Lanken Winkul Mapu no tardó en desplegarse, con un público extasiado que agitaba y revoleaba vasos de birra todavía bastante llenos. 

Un set list para el recuerdo

En el quinto tema reanudan su último material, con “El gran reinicio”, la canción que hace mención a la leyenda de su disco homónimo y que parece vaticinar el horizonte aciago de nuestro país: “Preparan el gran reinicio / Oscuro plan del poder / Llevándose, vaciándote / Lo poco de tus bolsillos / Avivate, si no te das cuenta / vendrán por más…”

Le siguió uno de los grandes clásicos de la banda, que hizo estremecer las pieles de todos, “Cancha de lodo”: “Tengo las manos cansadas de hacer ladrillos ajenos”, comienza a entonar Claudio con la voz de un payador de ultratumba. Los subsuelos de la patria obrera nunca tuvieron una literatura que describiera tan acabadamente su realidad. 

En esa clave, siguieron con clásicos que mantuvieron inquieto al público durante todo el show. Vinieron “Gatillo fácil”, “Grito de Pilagá”, “30.000 plegarias”, “Revolución Nacional”, “Malón Mestizo”, “Culto siniestro”, “Castigador por Herencia”, “Síntoma de la infección” y cerrando una presentación impecable y demoledora con “Hipotecado”. Este último tema tuvo un pequeño despiste entre los miembros del grupo en un segmento, pero apenas se notó y el público no dejó de arengar. Un show que concluyó a las 22.30, con casi dos horas y 23 canciones que repasaron el derrotero histórico de una de las mejores bandas que vio nacer nuestro terruño criollo. El Malón está vivo, señoras y señores: aún resiste, aún combate.  

Agradecemos a Nadia Cabrera por permitirnos trabajar como medio de prensa acreditado, en tan importante evento de la escena del Metal Argentino.

Crónica: Nico Alabarces
Fotografías: Facundo Rodríguez

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Nicolas Alabarces

Licenciado en Letras (UNC) y actualmente becario CONACYT en Filosofía Política por la Universidad Autónoma de México (Xochimilco). Tomado completamente por las cadencias malaleche, escucha Metal desde chico, cuando un amigo le pasó un cassette con canciones de Maiden, Hermética, Slayer, Metallica y Sepultura.-

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