Robert Plant en Córdoba: un viaje íntimo al presente de una leyenda viviente del Rock
El emblemático vocalista y fundador de Led Zeppelin visitó la Argentina por partida cuádruple, junto a su banda Saving Grace y Suzi Dian, y en Córdoba brindó un show épico, sin abusar de la nostalgia.
Días atrás el legendario Robert Plant visitó la ciudad de Córdoba, en el marco de la gira internacional que lo trae por Sudamérica. Llegó acompañado por su banda Saving Grace y la cantante Suzi Dian. Fue la tercera presentación en nuestro país, luego de los dos shows en el Gran Rex de Buenos Aires, y antes de su llegada a la ciudad de Rosario.
En el caso que nos toca, el espectáculo se llevó a cabo en La Plaza de la Música, ante un buen marco de público de todas las edades, y con la producción de En Vivo Producciones, de José Palazzo. Fueron más de 1.300 personas que colmaron la sala para presenciar un espectáculo marcado por la sutileza, la experimentación y la emoción. Antes del show, el intendente Daniel Passerini le entregó a Plant una distinción por su ilustre visita, junto a obsequios típicamente argentinos, entre ellos un mate y un poncho cordobés.


Una propuesta novedosa
Contrario a lo que muchos esperaban, muy lejos de entregar un recital apoyado únicamente en los clásicos de Led Zeppelin, el mítico artista apostó por un recorrido sonoro profundamente ligado a su presente. Una propuesta más conectada con el folk, el blues, la psicodelia y aquellas raíces musicales que fueron alimentando su carrera a lo largo de los años. El concierto comenzó puntualmente a las 21.10 con un cover de Nora Brown, “The Very Day I’m Gone”, y la tradicional canción “The Cuckoo”, una balada de folc británico llevada a Norteamérica por los inmigrantes ingleses. Dos piezas que marcarían desde el inicio el tono introspectivo del show.
A lo largo de la noche, Plant se mostró cercano con el público cordobés, saludando en castellano y guiando el espectáculo como un anfitrión relajado y experimentado. Detrás de él, los músicos de Saving Grace funcionaban como una maquinaria perfectamente equilibrada: el percusionista Oli Jefferson sostuvo la dinámica desde la batería, el violonchelista Barney Morse-Brown aportó profundidad y originalidad con su chelo y los guitarristas Tony Kelsey y Matt Worley construyeron una atmósfera repleta de texturas acústicas, eléctricas y psicodélicas. Tema central la presencia de la vocalista Suzi Dian, quien resultó fundamental, especialmente en momentos íntimos como durante la interpretación de “Orphan Girl”, de Gillian Welch.

Durante el repertorio fueron alternando versiones de clásicos tradicionales y canciones de la etapa solista de Plant, con algunas composiciones emblemáticas de Led Zeppelin. “Ramble On” apareció transformada en una versión melancólica y envolvente, mientras que “Four Sticks” recuperó parte de la energía más intensa del legado zeppeliano. También hubo espacio para “Calling To You” de su etapa solista, la enérgica “Angel Dance” de Los Lobos (grupo mexicano y estadounidense de Rock chicano al que recomendó pegar una atenta escuchada), y una poderosa interpretación de “For The Turnstiles”, de Neil Young. Este último encontraría uno de los momentos más celebrados de la noche, gracias a un impactante solo de chelo de Morse-Brown. El punto máximo llegó con “Rock and Roll”, el clásico de Led Zeppelin, y del Rock en general, que levantó a toda la sala entre ovaciones y cánticos dedicados al histórico cantante británico.
En los bises, el clima volvió a tornarse íntimo y nostálgico. Con una emotiva versión de “Going To California”, logró emocionar al público más clásico, esos que ya pintan canas, mientras que “Everybody’s Song” y “Bron-Y-Aur Stomp” cerraron el recorrido con una mezcla de folk, raíces acústicas y sensibilidad contemporánea. Plant dejó una última frase antes de despedirse: “La música es infinita”. Una declaración que resumió el espíritu de una noche donde el artista evitó convertirse en una pieza de museo. Muy por el contrario, este verdadero padre del Hard Rock prefirió mostrarse creativo, inquieto y musicalmente vigente a sus 77 años.

