Crónicas

Entre sombras, doom y épica: así fue el impactante ritual de Lucifer en Argentina

Se sabe que la oscuridad es ausencia de luz. Si llevamos esto al plano de la cobertura de esta fecha, puedo decir que detrás de esa oscuridad que propone la banda Lucifer en su performance, hay una luz intensa. Y esa luminosidad la asocio al aura que transmite Johanna Sadonis, vocalista y creadora de esta agrupación que cuenta con fieles seguidores en Argentina. Lucifer se presentó por tercera vez en nuestro país y envolvió al público en una atmósfera con tintes de las primeras épocas de Black Sabbath. Martes Negro y Vivenmueren fueron las bandas invitadas de la escena local.

En primer lugar salió Martes Negro. La propuesta me sorprendió: la voz gutural, algo que llamó mi atención dentro de este estilo, y un bajo predominante durante todo el show. A mitad de esta acotada presentación, al guitarrista se le cortó una cuerda y eso amenazó con terminar abruptamente el recital, pero consiguió otra guitarra y el show pudo continuar. En líneas generales, el espíritu doom de Black Sabbath estuvo presente, aunque la banda supo imprimirle su propia identidad.

En segundo turno llegaron los muchachos de Vivenmueren. Lo que ofrecieron lo asocio más a un recital de metal progresivo, no porque hayan tocado ese estilo, sino por la extensión de sus canciones. Su propuesta fue completamente instrumental, con pasajes lentos y pesados donde se vio claramente al público acompañando con los clásicos headbanging. La gente respondió con creces en un Uniclub bastante colmado.

Por último, como ocurre con toda banda principal, las luces se atenuaron y desde las sombras —con el nombre de la banda iluminado en un rojo furioso— apareció la imponente figura de Johanna Sadonis. Me detengo por un instante a pensar en lo que genera una músico de su talla. Una voz inconfundible, con el doom como sello distintivo y algunos tintes que remiten a la banda sueca ABBA. El inicio del show tuvo esa pesadez característica del género con la interpretación de “Anubis”. Un tema clave para ponernos a tono con la noche y celebrado por la gente. Allí, la frontwoman demostró toda su destreza vocal mientras un fuerte viento desde el escenario hacía ondear su cabellera dorada, aportándole un tinte aún más épico a la escena.

Pero también hubo momentos más veloces, como “Ghosts”, que aportó equilibrio al setlist. Uno de los pasajes más celebrados llegó con “Riding Reaper”. ¿Qué decir de este tema? Tiene un poco de todos los estilos que maneja la banda y es allí donde se acentúa con claridad la poderosa voz de Johanna. Promediando la mitad del recital siguieron gemas como “Lucifer” y “At The Mortuary”, profundizando todavía más el éxtasis de un público completamente entregado. Y eso que recién se transitaba la mitad del show.

Ya en la segunda parte del recital, el sonido del arranque de una moto dio paso a “California Son”, otro tema con ADN sabbathico; ideal, incluso, para salir a rutear si alguien decide escucharla en la ruta. Y como si eso fuera poco, la banda también ofreció un cover con la impronta de Lucifer: “Goin Blind”, de Kiss, aquella balada lanzada en 1974 en el álbum “Hotter Than Hell”, en un momento donde las energías se atenuaron y el clima se volvió más introspectivo.

Para el cierre, y como un volcán en erupción, “Fallen Angel” fue la elegida para ponerle punto final a un show imponente.

Sergio Silva

Sergio Silva

Cronista de recitales y entrevistador de músicos. Conductor. Colaborador en el programa "Heavy Rock y Algo Más" de Mar del Plata. Colaborador en el programa "Metales Brillantes". Me gusta mucho el rock, el metal y sus diferentes vertientes, me considero un trotamundos en los recitales, y soy muy insistente a la hora de conseguir entrevistas e información para difundir.

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