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El último show de Sepultura: el adiós a una identidad de cuatro décadas

Sepultura volvió a pisar suelo argentino y a encontrarse con un público con el que forjó una relación desde prácticamente sus inicios. A pesar de las distintas formaciones y de los diferentes sonidos que la banda experimentó a lo largo del tiempo, hay algo en su identidad que resuena con el Metálico y, todavía más, con el Metálico latinoamericano. Y nos acercamos para comprobarlo.

Eran casi las 19 horas y ya había una fila que se extendía cuadra y media, con metaleras y metaleros ansiosos por el evento. Una vez que entré al Complejo Art Media, ya estaba sonando «Consequence of Energy», con una propuesta muy influenciada por el rock y el metal alternativo de los años 90.

Los invitados nacionales fueron los muchachos de No Guerra, quienes, con un thrash/groove metal muy pesado y combativo, prendieron la chispa del agite entre un público que ya estaba ansioso por el evento principal.

El último adiós

La banda comenzó a probar los instrumentos y la vibración ya se sentía en todo el cuerpo. Después de la intro con «War Pigs», repentinamente, el riff de «Inner Self» ya estaba sobre nosotros, lo que desató el pogo de manera automática. En el público había gente de todas las edades: pude ver padres con sus hijos adolescentes, gente rozando la tercera edad y niños de 13 años como mucho.

La energía y precisión que mostró Sepultura como conjunto fue impresionante. Su público acompañó las canciones con un agite constante, incluso en temas más actuales como «Souls Rising», de su último trabajo, «The Cloud of the Unknown».

Obviamente, canciones míticas a esta altura, como «Desperate Cry», enloquecían a la gente, que coreaba solos y riffs mientras los pogos en el medio del público aumentaban su intensidad con cada canción.

Del trabajo que marcó la entrada de Andreas Kisser a la banda, el clásico de 1987 «Schizophrenia», sonó «Escape to the Void», la canción más antigua del setlist. En medio del pogo, me crucé con un metalero en silla de ruedas que se sumó al agite; incluso lo alzaron para que pudiera poguear totalmente desenfrenado.

También tuvo lugar la interpretación de «Kaiowas», acompañada por una mayor presencia de percusión a cargo de músicos invitados.

El recorrido continuó con clásicos como «Territory» y «Arise». La sorpresa de la noche fue la participación de A.N.I.M.A.L., que se sumó para una interpretación demoledora de «Refuse/Resist».

Una despedida que también habla de nosotros

Este reencuentro de Sepultura y su público, con el que forjó una relación desde prácticamente sus inicios, tuvo algo más que una simple despedida. A pesar de las distintas formaciones y de los cambios sonoros que experimentó a lo largo de su historia, hay algo en su identidad que sigue resonando con el Metálico y, todavía más, con el Metálico latinoamericano.

Andreas Kisser es una pieza fundamental de ese sonido. Rodeado de músicos de un calibre excepcional, llegó para despedir una identidad que ayudó a construir durante décadas. Después podemos discutir todo lo que rodea a la banda desde una perspectiva más marketinera y berreta, pero hay sensaciones que permanecen intactas. Escuchar el riff de «Inner Self», corear «Sepultura do Brasil» y sentir que se aproxima el riff de «Roots Bloody Roots» forma parte de una conexión que trasciende cualquier discusión.

La formación que sostuvo a Sepultura durante los últimos 28 años supo representar ese legado sobre el escenario, mientras el público respondió con una entrega absoluta. Fue una verdadera fiesta en honor a la banda y, también, a todo lo que su música significa para nosotros. La participación de A.N.I.M.A.L. aportó otro momento enorme a la noche, como una muestra de respeto y hermandad con el metal de nuestra tierra.

Los pogos, las sonrisas cómplices y las voces que se unieron en cada clásico fueron el denominador común de una noche que terminó celebrando mucho más que la trayectoria de Sepultura. Fue una despedida de una etapa fundamental de su historia, pero también un encuentro con nuestra propia identidad como Metálicos. Porque hay sonidos que atraviesan generaciones, fronteras y cambios de formación, y que siguen encontrando en el público argentino y latinoamericano un lugar donde permanecer vivos.

Luca Naveira

Luca Naveira

Melómano, cantante, fanático del metal en todas sus formas. Me parece importantísimo difundir y dar a conocer un poco más está expresión musical con tantas historias y mensajes.

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