Zakk Sabbath: la historia detrás del tributo
Zakk Wylde regresa tras dos funciones con concurrencia perfecta junto a Black Label Society en el primer semetre del año. Esta vez, con Zakk Sabbath, que carga ya con un Teatro Flores agotado y donde el músico va en búsqueda del cuarto sold out del 2026. Las entradas para la fecha del 23 de octubre se encuentran a través de Sistema Passline en este enlace. ¡Enterate por qué no podés perdertela!

Zakk Sabbath nació como una excusa para tocar Black Sabbath entre amigos. Con el tiempo, el proyecto de Zakk Wylde, Blasko y Joey Castillo se convirtió en una banda con identidad propia dentro del universo del metal clásico. Su historia está atravesada, además, por más de tres décadas de vínculo entre Wylde y Ozzy Osbourne.
Zakk Sabbath nació en 2014, cuando Zakk Wylde comenzó a reunir músicos para tocar canciones de Black Sabbath sin demasiadas pretensiones. La idea no era construir una nueva banda ni reinterpretar desde cero el catálogo de Birmingham. El guitarrista quería volver a tocar canciones que conocía desde mucho antes de convertirse en guitarrista de Ozzy Osbourne.

Para entonces, su relación con ese repertorio llevaba décadas. Wylde contó en distintas entrevistas que desde adolescente tocaba canciones de Sabbath en bandas de covers, fiestas y reuniones. Años después, aquellas mismas canciones podían ocupar el escenario de una gira internacional. “Cuando tenía 15 años tocaba canciones de Sabbath en fiestas. Ahora tengo 54 y sigo tocando canciones de Sabbath en fiestas”, resumió Zakk con humor al explicar el origen de esa relación.
El proyecto comenzó alrededor del propio Wylde, Robert “Blasko” Nicholson y distintos bateristas que fueron rotando durante las primeras presentaciones. Blasko ya formaba parte del entorno musical de Zakk y también tenía una relación directa con Ozzy: había ingresado como bajista de su banda en 2003.
La elección del repertorio funcionó inicialmente como una especie de prueba para los músicos que compartían escenarios con Wylde. Según explicó el propio guitarrista, cuando participaban de diferentes shows, Blasko solía pedirle al baterista de turno que tocaran canciones como “N.I.B.”, “Fairies Wear Boots” o “War Pigs”. La broma empezó a tomar forma de banda.
El primer show bajo el nombre Zakk Sabbath llegó gracias a una oportunidad ofrecida por Clutch, que había compartido ruta con Black Label Society. El proyecto consiguió un espacio en uno de esos conciertos y aquella presentación terminó transformando una idea informal en una banda que comenzó a recibir sus propias fechas.
De las canciones de Sabbath a una banda estable
La formación terminó consolidándose con Zakk Wylde en guitarra y voz, Blasko en bajo y Joey Castillo en batería.

Castillo ya tenía una trayectoria extensa antes de incorporarse al proyecto. Había pasado por bandas como Danzig y Queens of the Stone Age, además de trabajar con diferentes artistas y proyectos. Su llegada completó una formación capaz de sostener el repertorio de Sabbath desde un lugar distinto al de una banda tributo convencional.
El baterista recordó que cuando Blasko le propuso participar no tenía del todo claro qué clase de homenaje iban a realizar. La respuesta fue sencilla: no se trataba de reproducir las versiones de Ozzy ni de convertir el proyecto en una extensión de Black Label Society. La idea era tocar Black Sabbath “straight down the middle”, respetando las canciones originales.
Ese criterio marcó la manera en que Zakk Sabbath comenzó a trabajar el repertorio. El guitarrista y cantante no buscaba imitar a Tony Iommi ni reproducir exactamente la voz de Ozzy. Las canciones eran interpretadas desde la experiencia de tres músicos que conocían profundamente el lenguaje del heavy metal.
El primer registro oficial llegó en 2017 con Live in Detroit, después de varios años de presentaciones. A partir de ahí comenzaron a aparecer diferentes grabaciones en vivo y lanzamientos asociados a conciertos del proyecto. En 2020, Zakk Sabbath publicó «Vertigo», una recreación completa del primer álbum de Black Sabbath, coincidiendo con el 50° aniversario de aquel disco.

La elección tenía una dificultad particular. A diferencia de «Paranoid», cuyo repertorio está cargado de clásicos inmediatos, el primer álbum de Sabbath contiene canciones menos exploradas por las bandas tributo. El desafío consistía en conservar la esencia de aquellas composiciones sin convertirlas en una copia mecánica.
Blasko explicó que el grupo decidió grabarlo en vivo dentro del estudio y trabajar las canciones desde la experiencia acumulada en los escenarios. Algunas estructuras fueron prolongadas y determinados solos modificados, reproduciendo parte de la libertad que Sabbath también utilizaba en sus presentaciones.
«Vertigo» fue presentado como algo más que un disco de covers. El registro buscó recuperar la experiencia de escuchar esos temas en formato de banda, con amplificadores, músicos tocando juntos y una producción deliberadamente ligada al espíritu de los años setenta.
El segundo paso: Paranoid y Master of Reality
Después de reconstruir el debut, Zakk Sabbath avanzó sobre otros dos discos fundamentales de la primera etapa de Black Sabbath. En 2024 apareció «Doomed Forever Forever Doomed», un álbum doble dedicado a «Paranoid» y «Master of Reality», los dos trabajos que consolidaron el lenguaje que terminaría definiendo buena parte del heavy metal posterior.
El repertorio incluye canciones como “War Pigs”, “Paranoid”, “Iron Man”, “Electric Funeral”, “Fairies Wear Boots”, “Sweet Leaf”, “Children of the Grave”, “Lord of This World” e “Into the Void”. Para Wylde, el atractivo no está solamente en la cantidad de riffs pesados. En una entrevista sobre el proyecto, explicó que la fortaleza de Sabbath está en la combinación de riffs, melodías y letras.
“Es simplemente grandes riffs, grandes melodías y las letras. Esa es toda la sopa de Sabbath”, definió.

Esa mirada también explica la forma en que Zakk Sabbath aborda el material. Wylde no intenta demostrar que puede tocar más rápido que Iommi ni convertir cada canción en una exhibición técnica. El foco está puesto en riffs memorables y composiciones capaces de seguir funcionando décadas después de haber sido grabadas.
El proyecto fue ampliando su alcance mientras profundizaba en el material original. Primero llegaron los shows y los registros en vivo. Después, la reconstrucción completa del primer álbum. Con Doomed Forever Forever Doomed, la banda llevó esa idea a Paranoid y Master of Reality.
Zakk Wylde y Ozzy: una historia que empezó antes de Zakk Sabbath
La relación de Zakk con el repertorio de Black Sabbath comenzó mucho antes. También precedió a su llegada a la banda de Ozzy Osbourne. El guitarrista ingresó al entorno de Ozzy a fines de los años ochenta, después de que el cantante buscara un reemplazo para Jake E. Lee. Su debut discográfico con el mítico vocalista llegó en «No Rest for the Wicked», publicado en 1988.

El propio sitio oficial de Ozzy reconoce ese álbum como el debut de Wylde y señala que se convirtió en su guitarrista de mayor permanencia. La relación continuó durante «No More Tears», de 1991, y IOzzmosis», de 1995. En esos años, Zakk dejó de ser solamente el guitarrista joven que había conseguido una oportunidad extraordinaria. Pasó a formar parte de una etapa central de la carrera solista de Ozzy.
También empezó a desarrollar su propia identidad. Después de «Ozzmosis», el músico quedó vinculado a diferentes proyectos y comenzó a consolidar Black Label Society. Durante los años siguientes, su relación profesional con Ozzy tuvo pausas y regresos.
Uno de los momentos más claros llegó en 2010, cuando Ozzy incorporó a Gus G. para la etapa de Scream. El propio Ozzy explicó entonces que no se trataba de una ruptura personal con Wylde. Según sus palabras, la relación entre ambos iba “más allá de la música” y aseguró que podía llamarlo si necesitaba algo.
Wylde describió posteriormente a Ozzy como una figura casi paternal. En una entrevista con Guitar World, recordó que existía una diferencia de edad cercana a los veinte años y definió a Osbourne como una especie de hermano mayor al que podía recurrir cuando necesitaba un consejo.
“Ozzy era casi como un hermano mayor”, explicó.

Ese vínculo atravesó diferentes etapas de la carrera de ambos y volvió a quedar registrado en los últimos trabajos de Ozzy. En Patient Number 9, publicado en 2022, Wylde participó en “Parasite” y “Mr. Darkness”.
La relación musical tuvo otro capítulo en 2025, cuando Wylde participó junto a Ozzy y otros músicos en Back to the Beginning, el concierto de despedida celebrado en Birmingham. Poco después, Ozzy Osbourne murió en julio de 2025.
Para Wylde, la pérdida también tuvo una dimensión musical. En 2026 escribió “Ozzy’s Song” para Black Label Society y explicó que la canción surgió después de la muerte de Osbourne y de la necesidad de procesar esa pérdida desde la música.
Después de Ozzy, el sentido de Zakk Sabbath
La muerte de Ozzy modificó el contexto en el que se escucha a Zakk Sabbath. Durante años, el proyecto fue también una banda paralela de un músico que había trabajado junto al cantante de Black Sabbath durante buena parte de su carrera. Ahora, las canciones que Wylde interpreta con Zakk Sabbath están inevitablemente vinculadas a esa historia.
El proyecto tampoco pretende ocupar el lugar de Ozzy Osbourne o Black Sabbath. Parte de la experiencia de Zakk con ese repertorio y de la forma en que esas canciones atravesaron toda su carrera.
Para quien llega desde Black Sabbath, Zakk Sabbath propone otra manera de recorrer canciones conocidas. Para quien llega desde Ozzy o Black Label Society, permite observar de dónde provienen muchas de las influencias que Wylde convirtió posteriormente en parte de su propio lenguaje. El propio guitarrista lo explicó al hablar de su relación con la banda de Birminghan: “Yo siempre fui un enfermo de Sabbath”.
La frase tiene una historia detrás. Antes de ser guitarrista de Ozzy, Wylde ya tocaba Sabbath. Después de convertirse en su guitarrista, siguió haciéndolo. Y cuando construyó su propia carrera con Black Label Society, aquellos riffs continuaron apareciendo como parte de su lenguaje musical. Zakk Sabbath nació de esa continuidad.

Una banda armada para tocar canciones que sus integrantes ya conocían de memoria terminó desarrollando una discografía propia, recorriendo escenarios internacionales y reconstruyendo tres de los primeros grandes capítulos de Black Sabbath.
El punto de partida sigue siendo el mismo que tenía Zakk Wylde cuando era adolescente: tocar Black Sabbath. La diferencia es que ahora lo hace desde una carrera construida alrededor de esos riffs, después de haber compartido escenarios y estudios con Ozzy Osbourne durante más de tres décadas.
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