Lifelover en Argentina: de la oscuridad absoluta a una inesperada fiesta
La banda de Depressive Black Metal Lifelover se presentó por primera vez en Argentina en el marco de su Latam Tour 2026, con la particularidad de ofrecer un show que fue una verdadera montaña rusa de emociones y sensaciones. Y para que la fiesta fuera completa, Cortadas y Sølve fueron las bandas invitadas de la escena local.

Cortadas: odio y venganza
En primer lugar, abrió las puertas del infierno Cortadas, con una propuesta de black metal oscuro en la que predominaron riffs filosos como guadañas. Su frontman, vestido con una túnica, lucía como una verdadera entidad demoníaca sobre el escenario.
También quedaron en evidencia algunas influencias de Abbath, mientras que sus letras, cargadas de odio hacia el mundo materialista, funcionaron como un llamado a rebelarse contra ese flagelo en el que está inmersa la miseria humana.
Cortadas cumplió con su cometido y dejó un Teatrito poseído por el demonio.

Sølve, un cóctel explosivo de black metal y crust punk
Cuando éramos chicos —yo ya pasé la barrera de los 40, pero me sigo sintiendo un pibe cuando voy a los recitales— jugábamos a destapar una botella de gaseosa cola y, desde cierta altura, arrojar un analgésico en su interior. La reacción química era instantánea: una efervescencia explosiva hacía que buena parte del contenido terminara fuera de la botella.
Bueno, algo parecido ocurrió con Sølve: su presentación fue una reacción química difícil de contener.
Desde el comienzo, las guitarras pesadas construyeron una clásica atmósfera black para luego arremeter con ese crust punk sucio y callejero. Los guturales de Trauma Void generaron un verdadero torbellino entre el público, con una intensidad que por momentos rozó lo violento.

También hubo lugar para un momento completamente diferente. La banda rindió homenaje al vocalista de Coagula, quien, según relató Trauma, fue un amigo que se quitó la vida. La canción elegida fue “Luz” y, de repente, una atmósfera fría y cargada de nostalgia invadió El Teatrito.
Después de ese paréntesis emotivo, el cierre volvió a ser a puro pogo y descontrol.
Lifelover: altos y bajos emocionales
Pasadas las 21 horas, y bajo una intro oscura, apareció Kim Carlsson con una copa de vino en la mano para saludar al público. El comienzo llegó con “Shallow” y “Stockholm”, dos canciones de tintes depresivos y sombríos que parecían arrastrarnos hacia los rincones más oscuros de la existencia.
En este primer tramo, el despliegue vocal de Carlsson mostró su faceta más suicida y depresiva, mientras el público se acoplaba completamente a esas atmósferas.

Esta visita de los suecos tuvo además la particularidad de recorrer canciones emblemáticas de toda su discografía. Si bien su último álbum fue Sjukdom, editado en 2011, el repertorio también recuperó composiciones de trabajos anteriores, muchas de ellas convertidas en piezas imprescindibles para los seguidores de la agrupación.
Casi llegando a la mitad del setlist, “Brand” comenzó a mostrar que una banda surgida bajo el ala del DSBM también puede explorar terrenos cercanos al post-punk. “Expandera”, por su parte, expuso una faceta todavía más dramática y oscura, por momentos cercana a Lacrimosa.
Pero, como anticipaba el comienzo de esta crónica, la noche viajó constantemente de lo depresivo a lo festivo.

Promediando el show, Lifelover sacó a relucir toda su faceta post-punk y transformó por completo la atmósfera del lugar. La oscuridad dio paso, inesperadamente, a un clima festivo y hasta bailable con “Nackskott” y “M/S Salmonella”.
Los propios músicos se sumaron al clima: hubo baile y brindis sobre el escenario, con Kim levantando su copa de vino mientras los demás integrantes intercambiaban cervezas. Por un instante, pareció que había salido el sol en aquel mundo depresivo.
Pero la celebración terminó abruptamente.
La oscuridad volvió a invadir El Teatrito, recuperando el clima del comienzo de la noche. “Lethargy” y “Major Fuck Off” fueron las canciones elegidas para despedir un show atravesado permanentemente por los contrastes.

En lo personal, asocio este recital con esos momentos en los que la mente humana atraviesa un período de depresión y diferentes estados emocionales parecen convivir y enfrentarse entre sí. En una misma noche, Lifelover consiguió que dos polos opuestos se encontraran sobre un mismo escenario.
























