Opinión

De leyenda del rock a polemista serial: el lado B de Roger Waters

Días atrás, el reconocido músico, compositor, cantante y activista político Roger Waters —conocido mundialmente como cofundador, bajista y principal letrista de Pink Floyd— realizó declaraciones sobre un episodio que tuvo como protagonista a Ozzy Osbourne y a un murciélago muerto. Dichas declaraciones generaron un gran revuelo en las redes sociales.

El otro yo de Roger Waters

Roger Waters también es conocido por ser un activista político. Ha sido durísimo con la política internacional, especialmente con las guerras y las potencias mundiales. Uno de los puntos más explosivos de su carrera pública es su apoyo al pueblo palestino y su crítica a Israel. También ha apuntado contra la industria del entretenimiento. Ha criticado que muchos artistas “prefieren callar” para no perder contratos o shows. Y que hoy la cultura está muy condicionada por lo “políticamente correcto” o por intereses comerciales. Estas definiciones son de los pocos comentarios coherentes que ha declarado.

Otra bomba constante es la tensión histórica con David Gilmour y el resto de Pink Floyd. Waters ha insinuado varias veces que Pink Floyd sin él no era lo mismo, y que él fue el motor conceptual del grupo. Esto generó respuestas públicas, cruces por redes, peleas por derechos y créditos de canciones. En los últimos años también se metió en temas sensibles como la guerra entre Rusia y Ucrania. Waters siempre sostuvo que su obra no es solo música: es mensaje.

Ha dicho que The Wall representa manipulación social, educación represiva, autoritarismo, alienación moderna. Y agregó que sigue vigente porque el mundo continúa construyendo “muros” reales y simbólicos.

Desafió al Príncipe de las Tinieblas

Como si lo anterior no fuera poco, Roger Waters se metió con Ozzy Osbourne y generó una tremenda polémica. Todo explotó cuando Ozzy criticó públicamente a Waters, diciendo que era un “antisemita” y que no le gustaba nada su postura política. A lo que Waters respondió con todo y, básicamente, lo trató de “idiota”, dejando en claro que no le importaba la opinión de Ozzy, defendiendo su postura sobre Palestina y negando ser antisemita.

En enero de 2026, Waters reafirmó sus comentarios polémicos sobre Osbourne, hechos tras la muerte del cantante de Black Sabbath. Según varios reportes, Waters no se arrepiente de haber minimizado el legado musical del Príncipe de las Tinieblas y ha defendido públicamente esas frases en entrevistas recientes.

En una aparición en el programa Piers Morgan Uncensored, el músico insistió en sus palabras, diciendo que no se retracta y que mantiene su visión sobre el tema. Aunque Osbourne falleció en julio de 2025, Waters generó una fuerte reacción cuando dijo en una entrevista que nunca le importó Black Sabbath, que sobre la música de Ozzy “no tenía idea” y crudamente que le importaba “una mierda”. Esto provocó una respuesta airada de Jack Osbourne (hijo de Ozzy), quien lo llamó “patético” y lo atacó en redes sociales.

La anécdota del murciélago y la opinión de Waters

Lo de “morder un murciélago” es una de las historias más famosas (y malditas) de Ozzy Osbourne. Fue en 1982, durante un show. Un fan arrojó un murciélago al escenario y Ozzy pensó que era de juguete, así que lo agarró y lo mordió. Cuando se dio cuenta de que era real, ya era tarde: el murciélago estaba muerto y la escena quedó para la historia del rock y el Metal.

Como no se sabía si el animal podía tener rabia, Ozzy tuvo que recibir vacunas/inyecciones contra la rabia como medida preventiva. Este hecho se convirtió en un momento legendario del metal, repetido en documentales, entrevistas y memes hasta el día de hoy. Roger Waters habló recientemente sobre este episodio, pero lo hizo de forma polémica y bastante despectiva.

En una entrevista de enero de 2026, Waters fue consultado sobre sus comentarios hacia Ozzy (quien falleció en julio de 2025) y volvió a mencionar el episodio del murciélago de manera crítica, diciendo algo como: “¿Tengo que gustar de todos los grupos de rock que existieron o de gente que muerde cabezas de murciélagos? No me gustan.”

Esto fue interpretado como una burla o crítica hacia la famosa anécdota del quirópteros en un concierto en 1982, parte del repertorio legendario del metal, pero que Waters utilizó para menospreciar su legado cultural y musical.

Un desenlace agridulce

Roger Waters no necesita vivir envuelto en polémicas para sostener su lugar en la historia de la música; ya es un artista consagrado. Sin embargo, insiste en recurrir a la controversia como si su legado no fuera suficiente respaldo, apelando a estrategias que parecen más propias de la provocación que de la creación artística.

Sus apariciones públicas evidencian una búsqueda constante de centralidad mediática. Más que un músico que deja que su obra hable por él, Waters se muestra como alguien empeñado en ocupar un protagonismo que, fuera del mito de Pink Floyd, ya no le pertenece con la misma fuerza.

Cada vez que su nivel de popularidad pierde intensidad, el escándalo vuelve a escena. En esa lógica, Waters parece ubicarse en un pedestal moral desde el cual se siente habilitado a emitir juicios categóricos sobre conflictos globales de enorme complejidad, como si su figura artística le otorgara autoridad absoluta para dictar sentencias sobre el mundo o sobre artistas que ya no están entre nosotros como para responderle. A veces dicen que no se puede separar al artista de su arte pero tristemente, si tomamos esta afirmación como cierta, podemos encontrarnos algunos casos que son poco más que deplorables.

Sergio Silva

Sergio Silva

Cronista de recitales y entrevistador de músicos. Conductor. Colaborador en el programa "Heavy Rock y Algo Más" de Mar del Plata. Colaborador en el programa "Metales Brillantes". Me gusta mucho el rock, el metal y sus diferentes vertientes, me considero un trotamundos en los recitales, y soy muy insistente a la hora de conseguir entrevistas e información para difundir.

Un comentario en «De leyenda del rock a polemista serial: el lado B de Roger Waters»

  • Todos tienen derecho a opinar, sea un político, un académico de universidad, el ferretero de la esquina´, un artista como Waters, Milei, Cristina o Lali Espósito. El punto está en saberse argumentar y saber crear un discurso crítico que pueda describir bien la realidad que trata de enunciar. En el caso concreto sobre los dichos de Waters a Ozzy, realmente, el ex Pink Floyd no ha estado desacertado. Osbourne no fue dueño de una gran voz, tuvo la oportunidad de estar en la banda que inició el metal y, por otra parte, el resto de su carrera fue construída por los grandes sesionistas que hacián «su» música. Además, se la pasó como un mediático haciendo estúpideces en la TV, tal como lo dijo Roger. Pero, la sobrevaloración de los fanáticos de Ozzy les impide tener una visión más racional de la trayectoria de este cantante de medio pelo y se quedan en una postura patémica. Lamentable para el Heavy Metal

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