Crónicas

Dream Theater en Córdoba: una jornada memorable en la ciudad mediterránea

Los reyes del Metal Progresivo pasaron por la Plaza de la Música con un show de casi tres horas que mantuvo a los espectadores atrapados de principio a fin

Otro domingo atípico en la ciudad de Córdoba. Esta vez Dream Theater, el famoso conjunto de supermúsicos salidos de Berklee, se presentaba en la Plaza de la Música. Llegaban de la mano de En Vivo Producciones, una de las productoras más grandes del país, con sede en Córdoba. Pero no era la primera vez, anteriormente habían tocado en 2012 en el mismo espacio, solo que esta vez la fiesta era completa, ya que venían con el regresado genio de la batería, y uno de sus fundadores, Mike Portnoy. Sin dudas, un número uno de la batería, con múltiples premios y reconocimientos a lo largo de su carrera por su técnica difícil de igualar.

Con la puntualidad que los caracteriza, a las ocho en punto clavadas ya estában los cinco genios creativos pisando el escenario. Anteriormente hubo un número musical, totalmente fuera de sintonía de lo que la banda principal venía a ofrecer. Omitiremos comentarios al respecto… pero es una pena que teniendo en Córdoba tantas bandas de primer nivel dentro del género, no se les haya dado la posibilidad de mostrarse ante un público más afin, y sí a esta gente que no entendemos cómo llegó ni de dónde salieron.

Por suerte no hubo espera. La gente estaba citada a las 20,00 horas, y a las 20,00 horas comenzó a sonar “Rooster”, tema de Alice in Chains que están usando como apertura en esta gira. Contrario a lo que muchos podrían creer, la lista de temas estuvo armada de manera diferente a la que presentaron dos días antes en el Movistar Arena.

Primer acto: una ametralladora de clásicos

El Acto I comenzó con un repaso por los himnos que los fueron poniendo a los largo de los años en la cúspide del Metal mundial. Antes, arrancaron de manera cinematográfica, con la canción «Prelude», de Bernard Herrmann. Se trata del musicalizador de varios grandes éxitos de Hollywood en la segunda mitad del siglo pasado. Repentinamente cayó el enorme telón con las gráficas de los 40 años de historia de la banda, y el públio estalló en una gran ovación. Fue el puntapié para meterse de lleno en su primer disco de oro:«Images and Words», con el tema “Metropolis Parte 1…”. Esa gente enloquecida es algo raro de ver en el público progresivo, que suele ser más observador que efusivo. No es para menos, hablamos de una de las piedras fundacionales del ADN de este género.

Luego vino un repaso por «Scenes from a Memory», con el hipnótico instrumental “Overture 1928″ seguido del emotivo «Strange Déjà Vu”. Magistrales ejecuciones de los maestros multipremiados, con John Petrucci al frente, y sus compañeros siguiendole a la par todas las locas piruetas instrumentales. Párrafo aparte para el vocalista James LaBrie, su gran voz no es eclipasada por la genialidad de sus cuatro compañeros instrumentistas. Ya con “The Mirror” (incluyendo el outro de “Lie”) trajeron un poco de la densidad del mítico álbum «Awake». Se vieron varias remeras de este disco, tal vez uno de los preferidos de la parcialidad progresiva.

El tramo medio de esta sección trajo un poco más de fuerza: “Panic Attack” (de «Octavarium»), “The Enemy Inside” (de «Dream Theater 2013»), y una “Peruvian Skies” mutante con citas a Pink Floyd y Metallica que desató la ovación generalizada. Fue cuando el superdotado Jordan Rudess bajó de su torre en los teclados para ir al frente con sus compañeros colgándose su sintetizador keytar. El bloque cerró con “As I Am”, uno de los cortes más trabados del álbum «Train of Thought». Resultado final: la gente cabeceando sin parar, y la ovación de fondo «¡Pelaaaado! ¡Pelaaado!», en clara alusión al maestro de las teclas. Recordemos que él no es uno más, varias veces ha sido elegido por los críticos «el mejor del mundo». Mientras, torres de humo se elevaban rabiosas al frente del escenario. La gente parecía sentirse dentro de una película de ciencia ficción.

Segundo Acto: la presentación de «Parasomnia»

El Acto II arrancó algo accidentado. Tras un intermedio programado de veinte minutos, con imágenes yendo y viniendo en pantalla gigante alusivas al último trabajo, los cinco genios musicales intentaron arrancar. Pero algo no andaba bien, solo sonaban la batería microfoneada de Porntoy y el bajo del prolijo John Myung, con algunos acoples de fondo. Ante la señal del jefe de técnicos en un laterla, se retiraron de sus puestos sin dar más detalles. Cuando el murmullo comenzaba a tomar protagonismo, regresaron después de quince minutos para salir con todo el arsenal. Creo que hubo dos cosas positivas de esto: en cierta forma, la humanización de un show que venía milimétrico y técnicamente perfecto, y por otro lado, luego de los ajustes todo sonaba más claro que en la fase incial.

Como si nada hubiera sucedido, y con el escenario armado según la estética sombría y espiritual del disco: (faroles antiguos en los laterales y al fondo, una cama antigua al medio, el pie de micrófono con unas calaveras, etc) comenzó a sonar el tema que da inicio a «Parasmonia»: “In the Arms of Morpheus”. En segundos lograron recomponer el clima abriendo la puerta al material más reciente, y a esa narrativa sci-fi que la banda viene explorando últimamente. Temas como “Night Terror”, “A Broken Man” y “Midnight Messiah” funcionan como capítulos de una misma saga, con Petrucci y Rudess en modo laboratorio sonoro, empujando texturas y climas más oscuros.

“Are We Dreaming?” y “Bend the Clock” lograron bajar las revoluciones, con un pulso más introspectivo, más siguiendo la línea conceptual. Magnánima labor de James LaBrie, un vocalista que logró sortear los problemas vocales de hace varios años, y puede cambiar de registro sin inmutarse. Según prometió, próximamente entrarán al estudio, y luego regresaran a Córdoba en la próxima gira mundial. Los que comprenden inglés ovacionaron, y los que no entienden inglés los siguieron. Luego llegó “The Shadow Man Incident” para estirar la cuerda progresiva, con pasajes largos y cambios de tempo que recuerdan por qué la banda sigue siendo referencia obligada del género.

Acto 3: Cuatro décadas de «A Change of Seasons»

El párrafo final fue magnánimo: la suite completa del EP “A Change of Seasons” . La obra que acaba de cumplir 30 años, fue ejecutada en siete movimientos, con citas internas e imágenes en las pantallas que funcionaban como un claro guiño para los fanáticos de la vieja guardia. Es ese típico momento de los recitales donde se justifica todo: virtuosismo, narrativa y emoción en partes iguales. Desde el inicio con «The Crimson Sunrise» hasta la nota final de «The Crimson Sunset», el público se mantuvo atrapado y agradecido de estar presenciando este momento. En Córdoba no pasa muy seguido.

Se retiraron ovacionados, y el coreo constante del púbico los obligó a volver en menos de un minuto para hacer los bises de rigor. Estos no pudieron ser más simbólicos: “The Spirit Carries On”, uno de los hits melódicos de «Metropolis2: Scenes from a Memory», fue coreado de principio a fin. Fue cuando LaBrie pidió que todos enciendan las linternas de sus celulares y muevan sus brazos de un lado al otro. Pero no todos se coparon, tal vez menos de la mitad. Recordemos que el metalero de ley no se prende en esas cuestiones cursis, propias del pop o de los músicos melódicos.

El final llegó con el himno de la banda: “Pull Me Under”, de su primer disco de oro de 1992 («Images and Words»), y ese riff dificil de olvidar y seguir que los catapultó al mainstream. Finalmente, se despidieron los cinco tirando la mano a todos los que se encontraban en la valla y agradeciendo por haberlos acompañado. Prometieron volver, esperemos que cumplan.

En síntesis, un show increíble de tres horas que pasaron volando, a la altura de esta leyenda que es Dream Theater. Un setlist que no sólo repasó discos, sino más bien una dialéctica musical que fue armando un relato coherente de más de tres décadas de historia progresiva. Otra noche memorable con estos verdaderos científicos del Metal Progresivo. Agradecemos a En Vivo Producciones y a su encargada de Prensa, Priscila, por habernos permitido cubrir este evento histórico para la escena de cordobesa.

Crónica: Agustin Di Mauro
Fotos gentileza: EnVivoProducciones

Agustin Di Mauro

Agustin Di Mauro

Licenciado en Ciencias de la Información (UNC), especializado en medios gráficos y digitales. Redactor y editor de Vientos de Poder desde 2012. ¡Más Judas Priest, menos Poison!

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