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Inmortales Heavy Metal: Un ritual oscuro y de poder en el Luna Park

Llegaba un miércoles 21 de junio húmedo, nublado y lluvioso, luego del feriado largo, a la ciudad de Buenos Aires. Mientras me acercaba al recinto del mítico Luna Park, el ambiente predecía lo que iba a suceder. Al bajarme del colectivo y caminar las mojadas calles, el estadio histórico se cubría de nuestras brigadas. Puestos de comida, ventas de remeras negras y las botas de los “Metal Heads” se colmaban en las veredas. Me dispuse a tomar una botella de agua para hidratarme y tener las energías a disposición. 19 horas, con puntualidad se abrieron las puertas y nos adentramos. A un lugar místico, a un cuento oscuro, a un festival de poder. 

El Renacer del Metal

Mientras el campo y las butacas del Luna iban conteniendo la presencia de las almas de los fieles seguidores de la música pesada, los parlantes anunciaban las medidas típicas de seguridad. De la nada, la primera banda arremetió sin aviso. A las 19 y 20 horas, el sonido era brutal, fuerte, estremecedor. Las guitarras, la batería y el bajo de Renacer se hicieron oír con claridad. Bertoncelli daba batalla con su voz. Su paso fue rápido. Y ese tropel a gran velocidad fue una característica del festival en sí, que no quería demorarse y las bandas siguientes fueron pasando con esa marcha. Los temas que tocaron no fueron muchos. Algunos del último álbum como “Siembra y Cosecha”, “Ojos de Agua”, “Lejos del dolor” para cerrar con “Cenizas del alma”, clásico de su primer disco. A 19 y 46 horas se alejaron de nuestro frente.

Inmortales en el Luna Park
Renacer abriendo el Inmortales en el Luna Park
El vuelo feroz del Dragón

Como ya he dicho, la lógica de los pasares de las bandas sobre el escenario era a gran velocidad. Olaf salió y plantó cara con una bandera argentina sobre las tablas. Dispuesto a pelear, con su Ibanez verde entre las manos, instrumento que simbolizaba a un dragón furioso. Y no sólo era dragón, era espada también esa guitarra. Una “Espada Mortal”, fue lo que empuñó y al grito de “libertad”, Olaf se mostraba cómo un padre del Metal. Luego vino “Marcado a Fuego” y el violero de El Dragón recordó al gran Pato Larralde dedicándole ese show. 

Los temazos fueron uno tras otro. Con el gran Bracalante en el bajo, siguieron grandes canciones cómo “Los Vikingos”, “Colera” y “De Cuero y Metal”, su canción más reproducida en Spotify. Entre su formación, El Dragón le dio oportunidad a gente joven que demostró estar a la altura y tener un gran talento. Cerraron con “Argentina” en contra de todos los males que sufre esta nación. El público coreó “¡Argentina, Argentina!” y a eso de las 21 horas, ese segmento del festival terminó.

Inmortales en el Luna Park
La legendaria agrupación El Dragon en el Inmortales en el Luna Park
Atrapados entre el cielo y el infierno

Luces blancas y rojas aparecieron en el Luna. Cómo dando a entender un preámbulo bíblico. ¿Acaso estábamos en el final de los tiempos? ¿Podría ser que un corifeo dictaminaría lo que se narró desde el “Apocalipsis 13-16”? Estábamos en un limbo; estábamos Entre el Cielo y el Infierno

Así salían los ex Rata, con un Rowek más que listo sobre la bata alrededor de las 21 y 10 horas. Con todo el poder desplegaron “Máquina” para seguir con “Obsesión”. Sergio Berdichevsky, se comía el escenario con los solos de Giardino. El guitarrista desplegaba su capacidad histriónica con su Gibson Les Paul y su look a lo Joe Satriani, muy característico de él. Mario Ian, uno de los mejores cantantes de nuestro Metal, desgarraba las melodías con su voz atronadora. Nos sorprendió con su presencia a lo Maynard, por un momento creíamos ver a Tool sobre las tablas.

Así fueron pasando otros temas de ese gran disco de Rata Blanca de mediados de los 90’s. Gustavo Rowek presentó a toda la agrupación y las tropas del Metal, desde abajo, respondían con grandes ovaciones. Entre medio, escuchamos su sencillo “Enviados”, para luego cerrar con “Sombra Inerte Del Amor” y el reconocido “Bajo Control”. A las 21 y 40 horas, nos dejaron y pedíamos más Heavy Metal.

Inmortales en el Luna Park
Berdichevsky y Mario Ian, viejos compañeros
Un prócer de Nuestro Metal y su gran banda

Cómo ya venía siendo costumbre en este festival, el siguiente grupo tuvo una gran entrada. A las 22 horas un misterioso y macabro enmascarado se sentaba en la batería. ¿Qué sucedía ahora? ¿Era esto un filme de horror? La banda del gran Tano Romano se adentró sombría, con furia, con terror. Así se libraron de sus ataduras y gritaron “Librarse y Existir”. Al segundo tema “Tus Misterios” descubrimos que el enmascarado terrorífico no era más que el gran Pablo Hentsch, talentoso baterista que viene acompañando al Tano desde hace muchos años. 

Luego, nos dijeron que un tema de Malón no podía faltar. Así interpretaron “30000 Plegarias” en homenaje a los desaparecidos. Al unísono coreamos los “oooooh” al estilo futbolístico y a la vez como un grito de desahogo por ese gran dolor del pasado que tiene esta canción. Siguieron “Sueños” y “El Rugir del León”, temas que son del último disco de este proyecto, grabados por esta formación. Obviamente, al final, la “H” no iba a quedar afuera en este festival. “Vientos de Poder” sonó en la noche de Buenos Aires. Javier Novic, recitó el verso del Martín Fierro al revés, como en esa grabación de Hermética. De esa forma, desplegaron el mensaje metalero a los cuatro vientos, uno por punto cardinal para así llegar a todo el mundo. El epicentro, el mítico Luna Park. 

Inmortales en el Luna Park
El Tano junto al nuevo vocalista de su gran proyecto solista
El legado de Osvaldo Civile

22 y 50 horas, Walter Meza y compañía salieron a nuestro frente. Clásico tras clásico fueron interpretando en esa noche de ensueño. ¿Qué más se podía pedir? Repasaron grandes canciones de Horcas. “Existir por existir”, “Familia”, “En la Jaula”, “Sueños”, una tras otra, esta gran banda no paraba. El grupo fue el primero en hacer un cambio de batería que tenía los logos propios en los parches. Cómo sacado de contexto, (o tal vez era parte del sueño surreal que experimentábamos), alguien levantaba una pierna ortopédica rindiendo un tributo a los músicos. Todo era tan irreal y mágico. 

Walter recordó al querido Osvaldito mencionandonos que este era su grupo. Al interpretar “Vencer”, evocaron a todos esos amigos que ya no están. Saludaron a Gustavo Rowek, parte importante de nuestro Metal. Mientras tanto, el genial Berdichevsky caminaba entre el público y podíamos pedirle fotos.

Horcas, al igual que El Dragón, nos habló de la difícil situación del país, de lo sucedido hace días en Jujuy y, a razón de ello, tocaron “Argentina, tus Hijos”. “Solución Suicida” fue la última canción y nos dejó expectantes ante la última banda que se presentaba esa noche.

Inmortales en el Luna Park
Walter saludando a los presentes en el Inmortales en el Luna Park
V8 y el tributo que no podía faltar en “Inmortales”

Parte de los músicos que ya habían salido antes en las diferentes bandas salieron por última vez y formaron el V8 Tributo. Las canciones de la agrupación fundadora del Metal Argentino no podían faltar en “Inmortales Heavy Metal”. Faltaban 20 minutos antes de la medianoche, y la voz de Walter Meza nos gritaba que era “Momento de Luchar”. Los presentes coreaban que “¡V8 no murió!”. El éxtasis se sobresaltó. Nada ya estaba de más, todos los elementos eran los justos.

Luego, nombraron en sentido homenaje a la banda original, a Ricardo Iorio, a Zamarbide, a Osvaldo que en paz descansa y a Gustavo Rowek que se encontraba encabezando la presentación desde las tablas. Meza nos decía que el Tano tuvo el gran trabajo de sacar los solos de Civile. 

Y los clásicos no pararon. Siguieron: “Ángeles de las Tinieblas”, “Ideando la Fuga”, “Cautivo del Sistema”, “Tiempos Metálicos”, “Brigadas Metálicas” y “Muy Cansado Estoy”. Un gran repaso por la discografía de V8 nos ofreció este tributo, poniendo en tono la “inmortalidad” de ese festival. Cómo no podía ser de otra forma, cerraron con “Destrucción” a eso de las 00 y 10. El ritual estaba completado, podíamos ir en paz y extasiados.

Inmortales en el Luna Park
Rowek cerrando junto al Tributo a V8 el Inmortales en el Luna Park
“Inmortales Heavy Metal”, un festival con todas las letras, algo que no nos olvidaremos jamás

Esta fecha estuvo más que a la altura. Superó mis expectativas como joven amante del Metal. No queda más por decir. Está más que claro que el mensaje del Heavy Metal tiene vida infinita, es “Inmortal”. Le agradezco a mis compañeros del medio, en especial a Agustín Di Mauro por darme esta responsabilidad de cubrir esta fecha. A Facundo Rodriguez por las fotos tremendas. Al gran Sergio Silva, cronista de nuestro medio, quien me hospedó en su casa de la Capital argenta. También, de parte de todo el magazine, agradecemos a Gaby Sisty y a Pablo Noguera por la acreditación, y a las productoras “Vignes Productora” y “Vigwest”.  No hay más para decir, señoras y señores del Heavy Metal, a su salud!

Inmortales en el Luna Park
Inmortales en el Luna Park

Crónica: Willie Belgoff
Fotografías: Facundo Rodríguez

Galería de Fotos:

Willie Belgoff

Willie Belgoff

Estudiante de canto y Técnico en Seguridad e Higiene. Mis caballitos de batalla metaleros son Maiden y Helloween. Alguna vez aprendí Letras Modernas en la UNC. Fútbol, mate, taekwon-do y cerveza acompañado de un buen Power Metal. ¡Por más Bruces Dickinsons y Michaeles Kiskes en el mundo!

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