Crónicas

La Renga en Parque de la Ciudad: el Banquete conquistó el sur

El pasado 2 y 4 de abril, La Renga se presentó en el Parque de la Ciudad, con dos fechas en las que el sur porteño vivió un verdadero Banquete junto a los seguidores de una de las bandas más importantes y emblemáticas del país.

Asistir a un Banquete no se compara con ningún otro recital. La experiencia comienza desde muy temprano: ese día ya sabés que vas a ver a La Renga y todo arranca con otra energía. El sábado 4, Soldati y sus alrededores se transformaron en un gran campamento. La dinámica de un Banquete es compartir: con amigos, familia y también con desconocidos que, en cuestión de horas, se convierten en parte del ritual.

Por un lado, llegan quienes emprendieron viaje desde lejos, en micros repletos de apasionados que cantan y alientan sin parar. Por otro, los que arriban por su cuenta, solos o en pequeños grupos. Todos listos para colisionar en los lindes del predio donde el show está por comenzar.

El show de La Renga no empieza cuando la banda sube al escenario. Empieza cuando alguien grita “¡vamos La Renga!” y cientos lo acompañan en cánticos tribuneros. Empieza cuando un vendedor arma su mesa de sándwiches o enciende la parrilla y se convierte en punto de encuentro. Empieza cuando aparece una batucada y el ritmo se apodera del lugar. Un show de La Renga no es solo un recital: es una jornada completa, cargada de experiencias.

Una ciudad tomada por el Banquete

El predio y sus alrededores estuvieron preparados para recibir a una multitud. Antes del cambio de recinto, se estimaban cerca de 50 mil personas, por lo que se dispusieron las avenidas Escalada y Coronel Roca para facilitar la circulación y permanencia del público. Asimismo, la organización contempló la lejanía del lugar y dispuso colectivos gratuitos, además de paradas de taxis, para garantizar una vuelta a casa más sencilla. Un detalle que suma y hace la experiencia aún más amena, sabiendo que la logística también está resuelta.

Una vez adentro, la velada comenzó con invitados de lujo. Cerca de las 19:30, La Mississippi inició su show de apertura. La histórica banda de blues, oriunda de Florencio Varela, se plantó con autoridad frente al público renguero, que los recibió con los brazos abiertos.

Con un set de catorce canciones, no necesitaron recordar por qué son referentes del blues argentino. Su presentación se sumó a la lista de invitados memorables de La Renga, que en la fecha anterior había contado con la presencia de El Tri, la emblemática banda mexicana con la que el trío de Mataderos mantiene una relación de años.

La Mississippi cerró su show con “Café Madrid”, su clásico indiscutido desde los años noventa, y una versión blusera de “Post Crucifixion” de Pescado Rabioso, incluida en su disco homenaje «Inolvidables».

Un recorrido sin tiempo por la historia renguera

Tras la presentación de La Mississippi, la espera se extendió mientras el público seguía ingresando en un flujo constante. A las 21:40, las luces se apagaron y las pantallas —que cubrían todo el escenario— comenzaron a proyectar animaciones del antiguo Parque de la Ciudad.

La voz de Chizzo Nápoli recitó “Totalmente desposeídos (…)” para enlazar con la frase final “(…) el viaje empezó hace rato”, dando paso a “Buena Ruta Hermano”, una de sus canciones más recientes.

El show comenzó sin pedir permiso. Mientras muchos aún ingresaban, el público ya cantaba a todo pulmón temas nuevos y clásicos. Las banderas en alto confirmaban lo evidente: esto era una fiesta en la que todos eran protagonistas.

Con una discografía amplia y prolífica, La Renga llevó a su público a través de todas sus etapas. Sin un orden cronológico, convivieron canciones de distintas épocas, como “Embrolos, Fatos y Paquetes” (1991), que sorprendió a los seguidores más fieles, quienes la corearon con intensidad.

Nombrar el setlist es repasar treinta y dos canciones que forman parte de la historia del rock nacional. Cada una vigente, reflejando la lucidez de una banda que siempre dialogó con la realidad de su público.

Sorpresas, invitados y momentos inolvidables

El show estuvo repleto de momentos destacados. Después de casi dos décadas, volvió a sonar en vivo “Me hice canción”, del disco homónimo —también conocido como “el disco de la estrella”—, desatando la euforia del público.

También hubo lugar para rarezas como “Hielasangre” y el regreso de “La nave del olvido”, ausente en los sets desde 2013. En contraste, “La balada del diablo y la muerte” volvió a decir presente, consolidándose como un clásico infaltable que permite un respiro dentro de la intensidad del show.

Entre los invitados, uno de los momentos más destacados fue la participación de Manuel Barrios, de La Fernández Fierro, quien aportó su bandoneón en “Mujer caleidoscopio”. Una versión que, en palabras de Chizzo, demuestra que el bandoneón también tiene su lugar dentro del rock.

Sin embargo, el punto más alto en materia de invitados llegó hacia el final, con la aparición de Claudio “Tano” Marciello. El guitarrista, que debía presentarse en Uruguay pero reprogramó su fecha por cuestiones logísticas, se sumó al show para interpretar “El final es en donde partí”. El duelo de guitarras encendió al público, que celebró con euforia su presencia.

Un cierre a la altura de la leyenda

Tras un breve corte, la banda regresó para un encore de cuatro canciones. “El rebelde”, un himno generacional; “Panic Show”, con su ya característico mensaje a las autoridades; y el cierre con “Oscuro diamante” y “Hablando de la libertad”, completaron una noche inolvidable.

Fueron casi tres horas de show en las que ni músicos ni público bajaron la intensidad. Pocas bandas logran sostener semejante entrega sobre el escenario, con Chizzo, Tete y Tanque al frente de una maquinaria que sigue funcionando con la misma convicción de siempre.

En lo personal, siendo ya el quinto Banquete al que asiste quien escribe, solo queda una certeza: La Renga sigue pisando fuerte, manteniéndose fiel a su esencia y reafirmando por qué ocupa un lugar central en la historia del rock argentino.

Crónica: Rosario Arbol
Fotografías: Facundo Rodriguez (Shots by Far)

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Rosario Árbol

Rosario Árbol

Escribo y sé cosas. Lectora adicta, coleccionista y fanática de Tolkien. Si es metal y oscuro, me gusta.

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