Metallica Through the Never, la película que quedó en el olvido

Metallica anunció a través de redes en agosto de 2012 que realizarían un show espectacular que quedaría inmortalizado en su película “Metallica Through the Never”. Convocaron a miles de fans a comprar la entrada para participar de la película. La convocatoria fue buena. Para el fan de la banda, su hora y media de duración es un deleite. Un despliegue escénico increíble. Un set que tiene lo mejor de la banda a lo largo de todos sus discos. Es tal vez el mejor show grabado de la actual formación de Metallica. Fuera de eso, una trama que pareciera ser el origen de un caos post-apocalíptico, violenta, rápida y azotadora. Bien Thrash Metal. Lo que no sabían es que iba a ser un desastre taquillero.  

Dos tramas que ocurren en paralelo

Contamos con cinco protagonistas en este largometraje. Lars Ulrich, Kirk Hammet, James Hetfield y Robert Trujillo como ellos mismos, como Metallica. Por último, pero no por eso menos importante, Dean DeHaan como Trip, quien viene a ser el “roadie” de la banda. Sobre él, la película se centra como el verdadero protagonista de la ficción. Trip ama Metallica, es fan de la banda, no está ahí solo por trabajo. Se viene un show colosal, y está preparado para disfrutarlo, cuando la producción lo manda a buscar un bolso que la banda necesita, que olvidaron en otro lugar. Mientras suena “The Ecstasy of Gold”, Trip se sube a una camioneta desvencijada y arranca a toda velocidad para cumplir los designios de sus empleadores. 

Mientras tanto, en un Rexall Place repleto, con un escenario que costó millones de millones de dólares montar, la banda sale al escenario con forma de cruz con Lars Ulrich en el medio y “Creeping Death” procede a la introducción. Este despliegue lo tiene todo: láser, bobinas de Tesla que disparan rayos al aire, cruces que emergen del suelo, la estatua de “Lady Justice” a escala con el estadio, lista para ser destruida en cualquier momento. No aparece Godzilla porque no encontraron dónde esconderlo.

Show - Lady Justice

El show

No voy a ahondar en muchos detalles sobre el show porque esto no es su reseña. Puedo agregar que se hicieron dos presentaciones, se usaron 24 cámaras para grabarlo en formato Imax. El despliegue más derrochador de la historia de la banda costó 5 millones de dólares, más que un concierto de Rammstein. El nivel visual que logra el director Nimród Antal junto al cinematógrafo Gyula Pados es abismal. La mejor calidad que vi jamás en una grabación de un show en vivo. La sensación de inmersión está siempre presente. El set consta de 16 temas que componen la banda sonora a lo largo de toda la película, pero que no los escuchamos enteros. Ese es el gran problema de la trama musical. Todas las canciones se interrumpen porque el largometraje salta del show a la ficción, así que no se aprecia por completo, con todo lo que implicó montarlo.

El viaje surreal de Trip, la ficción

Por otro lado, Trip se sube a una van que se cae a pedazos y arranca a toda velocidad, pendiente del despliegue escénico que se está perdiendo. Lo que era una tarea fácil se vuelve toda una odisea. Una pesadilla surrealista. Ni bien sale a las calles se encuentra con una civilización sumida en caos absoluto. Autos incendiados, policía antidisturbios en acción, cadáveres colgando de los postes de luz. Trip queda envuelto en todo esto. Lo persiguen, lo golpean, lo prenden fuego. Incluso aparece un verdadero jinete del apocalipsis: un tipo enorme montado a caballo usando máscara de gas y una masa de dos manos, arrastrando cadáveres (y al protagonista) por las calles de Vancouver. ¿Por qué? No hay por qué. 

La verdadera visión de la película

Toda esta trama refleja un poco la esencia musical de la banda. Velocidad y agresión con una temática muchas veces oscura. Y Trip es un fan de todo eso. Se viste de negro, usa el característico cinturón de balas, carece de cualquier tipo de fuerza física y desarrollo social. Es un forajido que encuentra refugio en la hermandad metalera. Y ahora la vive a flor de piel. Lo que parecía una tarea sencilla se vuelve realmente una pesadilla distópica. 

Al principio, como película, no funciona. A medida que se desarrolla, querés ver más de esta ficción que del show. Que Trip llegue al bolso. Que el jinete aparezca de nuevo. Ah, el bolso. ¿Qué hay en el bolso? No lo sabremos hasta el último minuto de la película, pero no es la “Púa del Destino”. Y así nos tienen, agarrados a un video musical de 93 minutos. Le falta guión, puntos de giro, una transformación del personaje, quien termina siendo uno más de los que luchan contra el sistema, y por momentos, contra la sociedad misma también. Solo contra todo. Y creo que acá es donde pega fuerte la película. Logra plasmar esa esencia que tiene el metal y que la mayoría de sus oyentes experimentaron. Emocionalmente, terminás empatizando con el protagonista.

Lo que falló

En un principio, necesita por lo menos media hora más para desarrollarse. Es rápida, cambiante, no aburre. Podría tener media hora más, la disfrutaríamos igual y la trama se desarrollaría mejor. La banda no utilizó un productor externo, sino que tomó todas las decisiones por cuenta propia. El dinero salió de la venta de entradas para ambos shows y de los bolsillos de los músicos, así que nadie interfirió en las decisiones creativas. Por lo tanto, es un proyecto cien por ciento leal a lo que la banda quiso reflejar. En el documental de backstage hay escenas donde se los muestra discutir con el manager formas de ahorrar hasta 2 millones de dólares para bajar el presupuesto de la película a menos de 30 millones. Costó más de 20, recaudó solo 3 millones y medio. Un fracaso taquillero, que los músicos no comprendieron y que los enfureció.

La diferencia entre el mercado musical y el cinematográfico

Con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que la industria cinematográfica no es lo mismo que la musical. Un ticket de cine no es lo mismo que un disco o un vinilo. Entendieron que no tiene ningún elemento que le permita atraer a la audiencia necesaria para que sea un éxito. Comprendieron que la película está en un limbo incatalogable, no es un show en vivo, no es un largometraje de ficción. Si querés un concierto completo, te recomiendo el Live Shit de Seattle 1989. Si sos fan de la banda, y todavía no viste “Metallica Through the Never”, es imperativo que lo hagas, porque la vas a disfrutar al cien por cien. Para una película metalera y pochoclera, la recomiendo. Con el paso del tiempo, Lady Justice hará de las suyas y permitirá que la película salga del olvido. De momento, nosotros hacemos nuestra parte. 

Puntaje final: 7/10

Ficha técnica

Nombre: Metallica Through the Never

Año de estreno: 2013 

Dirección y guión: Nimród Antal

Duración: 93 minutos

Link de la película: Metallica Through the Never

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Facundo Rodriguez

Fotógrafo. Ex estudiante de cine y FX. Fan de la ciencia ficción y la literatura fantástica. Cada tanto escribo sobre lo que me gusta. No importa la rama del Metal, siempre que haya Metal sonando.

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