Brujería: tres décadas de Metal extremo

Los consejeros narcos siguen matando güeros

20 años no son nada, pero a los 30 ya se comienza a orillear la vejez. Usamos esta metáfora gardeliana como pre-texto para celebrar los 30 años de uno de los discos más emblemáticos de la historia del metal extremo en América Latina toda: Matando Güeros (1993, Roadrunner Records). En el marco de su aniversario, y aprovechando su inminente llegada a la Argentina, recorremos un poco la historia de Brujería. Una banda que articuló, como ninguna otra, metal, satanismo, mística ocultista, crimen organizado y resistencia. 

El narcometal chicano: hibridación, satanismo, resistencia y crimen organizado

Formada de manera muy casual en las postrimerías de los años 80, y en ocasión de una fiesta, Brujería sale a escena a manera de broma con seis batos de rostros cubiertos con pasamontañas. Todos ellos, y con el afán de conservar el anonimato, se presentaban con sus nombres de guerra zapatistas. «Asesino» (o Dino Cazares de Fear Factory en guitarra), «Jr. Hozicon» (Director diabólico), «el Fantasma» (batería), «el Güero sin fe» (o Billy Gould de Faith No More en bajo) y el celebérrimo «Juan Brujo» (en voces). La mayoría de ellos, todos “pochos” (los que están del otro lado), es decir, todos descendientes de mexicanos nacidos en tierras americanas, 

Se trataba de una irrupción muy disruptiva en la escena del Metal en particular y de la cultura en general. Máxime teniendo en cuenta los años en que comienza a tomar fuerza uno de los movimientos de liberación más importantes de la historia mexicana, el EZLN (por sus siglas, Ejército Zapatista de Liberación Nacional) a partir de la “Cuarta declaración de la selva Lacandona”. 

Brujería

Es en ese marco de convulsión política que emerge Brujería. Y no casualmente, ya que, por su forma de mostrarse públicamente, todos parecían salir de algún caracol zapatista. Tanto así que, en ocasiones (tal como cuenta en una famosa entrevista Juan Brujo), llegaron a confundir un mensaje por video de la banda como una amenaza terrorista. Esto llevó a la INTERPOL a ordenar la captura de la banda. 

Si algo puede definir a una banda de la trascendencia de Brujería es la hibridez. Es decir, esta mezcla de elementos de distinta naturaleza que, juntos, hacen un producto único y singular. En primer lugar, porque, si bien participa principalmente del grindcore, se trató de una banda ciertamente muy versátil. Incorporó otros subgéneros del Metal, pero siempre una impronta chicana muy propia. Si en las producciones eurocentradas podemos hablar de war metal (ese subgénero que derivó del black), ¿por qué no podríamos hablar acá de un narcometal avant la lettre, original, crudísimo y malaleche, incluso mucho antes que aquél?

En segundo lugar, porque su lugar de origen mexicoestadounidense hizo de esta tensión una identidad de la banda que atravesó toda su letrística. Convivir con la cultura gringa, siendo mexicano, en los límites fronterizos de ambas naciones siempre ha sido un terreno litigioso de tensiones históricas, revoluciones, colonialismos, injusticias y saqueos. Por supuesto, todos estos tópicos son recuperados por Brujería. Sumados a una mística de ocultismo y satanismo razos y una gramática del narcotráfico que opera ora como oda a la cultura del narco, el crimen y las drogas (“Leyes narcos”, “Pura de venta”, “La ley de plomo”, “El patrón”…), pero también como espacio de resistencia (“Matando güeros”, “Revolución”, “Cruza la frontera”, “La migra” o “Santa Lucía”). 

Brujería surca una resistencia sucia, contradictoria. Se trata de una resistencia chicana, como la propia historia de México. Lejos está América Latina de pensar esos héroes románticos al estilo de Víctor Hugo. Pancho Villa era un pistolero petardista, un cuchillero de la garganta de los ricos para repartir su botín a los pobres, a los menesterosos de su tierra. “¡Matando güeros! Estilo Pancho Villa”, reza un sintagma de la canción del disco homónimo. El cuchillo de Pancho Villa se conmuta por el largo machete que blande Juan Brujo, el gladius, o el pene (por su etimología), el “pititis” mexicano. Porque acá, como dijimos, no es una resistencia con modales yankees ni europeos. Se hibrida el machismo pocho, el arma del crimen, pero también con el símbolo por antonomasia de la Revolución Mexicana. 

En este universo poético de satanismo, crimen organizado, resistencia y revolución mexicana radica la originalidad irrepetible y la doble subalternidad de la banda: ser metalero y, encima, chicano latino viviendo en tierras de güeritos yankees. La raza no olvida, la raza sigue odiando. 

Por eso no debe perderse de vista que el componente chicano principal de la banda se inspira en la historia que horrorizó a México y al mundo entero. Aquella ocurrida el 11 de abril de 1989 en el Rancho Santa Elena, en la localidad de Matamoros. Allí un grupo de narcotraficantes, los narcos-satánicos, celebraban ritos relacionados con la religión Palo Mayombe para que sus crímenes pasaran inadvertidos por las autoridades. Lo hacían con sacrificios humanos en ritos y misas negras. 

Brujería

Satanás te cuida: 30 años de matanza y resistencia

Matando güeros no sólo es un clásico, es mucho más que eso. Es un machetazo en la cabeza que sigue sangrando a borbotones. 30 años se cumplen de este álbum debut de Brujería. La cabeza del narcomenudista que lleva la portada del disco está inerte, pero la banda la quiere revivir recorriendo los 19 temas que lo componen. 19 diatribas de malaleche, satanismo, migración ilegal, resistencia y crimen organizado de cabo a rabo.

En ese marco, la banda se estará presentando en nuestro país el martes 5 de septiembre a las 19. Será en Uniclub (Guardia Vieja 3360 – CABA), de la mano de la SM Producciones. La precederán las bandas locales Plegarias, Climatic Terra y Sessions, quienes se encargarán del prolegómeno de la misa negra.

Las entradas se pueden adquirir por la web de AlPogo en el siguiente link: https://alpogo.com/evento/brujeria-en-uniclub-8816 

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Nicolas Alabarces

Licenciado en Letras (UNC) y actualmente becario CONACYT en Filosofía Política por la Universidad Autónoma de México (Xochimilco). Tomado completamente por las cadencias malaleche, escucha Metal desde chico, cuando un amigo le pasó un cassette con canciones de Maiden, Hermética, Slayer, Metallica y Sepultura.-

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