Crónicas

Dark Angel: un aluvión de thrash metal y violencia

Dark Angel debutó en Argentina y dejó un aluvión destructivo de thrash metal, velocidad y violencia. La banda de culto oriunda de la costa californiana comandada por Ron Rinehart (voz), Eric Meyer (guitarra), la pareja Gene Hoglan (batería) y Laura Christine (guitarra) y Mike Gonzalez (bajo) no dejaron un ápice de tregua ni de paz e hicieron de Uniclub una auténtica fiesta.

La cantera del thrash metal

La primera banda en salir es Zarkas, que tuvo algunas desavenencias para llegar a horario a Uniclub y eso retrasó un poco los horarios previstos. Abren la tarde con “Hora de despertar” y “El pecado inmortal”, con un sonido muy thrashero juvenil de la impronta East Coast.  

Continúan con “Ratas que comen tu cerebro” y, para seguir con la analogía rastrera y roedora, lo suceden con  “Ratas”. Continúan con “Rebelde” y, posteriomente, un mensaje para sus pares contemporáneos con “Generación de cristal». Sin dudas, se trata de una apuesta muy sólida y auspiciosa. Es la cantera del thrash con cuatro jóvenes adolescentes, entre los cuales se encuentra el hijo de Jorge Moreno (Serpentor, Metralla, Reinará La Tempestad) que no se arredraron ni un segundo en marcar el pulso de potencia de la noche y, de paso, destruir la tesis de que el metal es un género de viejos. Acá está la vanguardia, pegándonos un trompadón de auténtico thrash metal. 

No puedo dejar de mencionar los cuatro chicos y chicas que, en la primera línea, no dejaron de poguear y de cantar los temas de la banda. A bancar esa juventud que está creciendo escuchando buenas bandas y odiando la estupidez supina, los diktats de la mierda que hay que consumir y la música del Capital. 

Frantic, al palo

Después Frantic sale casi sin intervalos.  Los retrasos aceleraron su irrupción en el escenario. Se abre el telón y, medio irónicamente, el batero (voz principal) dice: “Esto se hace así, rapidito”. Con una energía aplanadora, salen a demostrar una verdadera cátedra de thrash y underground, abriendo su show con “Poseído por el thrash”. En su tercer tema, tres salvajes se ponen a hacer pogo violento en el medio, lo que enseguida suma otros adeptos que, contagiados, empiezan a headbanggear

En el cuarto tema, el baterista grita: “A ver si conocés este, la con*** de tu madre”, para empezar a tocar un temardo de Slayer, “The Antichrist”. La sala, llena de thrasheros, explota. No menguó la violencia en el siguiente tema, “Convocar al cráneo”, en el que el batero, en un corte, vocifera: “¡Empiecen a girar, locoooooo!”. Y el último tema no deja lugar para la tregua ni la paz: “si ven un rolinga, ¡¡¡MÁTENLO!!!!!”, grita antes de que larguen con la diatriba thrashera contra la cultura Stone.

La puta madre, es la segunda banda y ya todo está muy prendido. ¡Aguante el thrash metal! ¡Y los jipis que se mueran!

Entra Manifiesto, sin pedir permiso

Con una trayectoria más extensa que la de muchas otras bandas del género —nada menos que 26 años militando la malaleche—, Manifiesto fue el catalizador perfecto para encender la mecha y que todo se fuera al carajo. Con un profesionalismo brutal y sin regalar ni un gramo de potencia, desplegaron un set sólido que hizo que la gente no parara de hacer mosh y headbanging al palo, al compás de su thrash death afilado y rabioso.

El repertorio arrancó con “Condenación” y “Lento deceso a la oscuridad”, para luego meterse de lleno en “El santo negro”, momento en el que el cantante lanzó un grito que encendió aún más al público: “¡Quiero ver a mi gente ahí abajo! ¡La con*** de tu madre!”. Desde ese instante, el caos fue total. Siguieron con “La ley de Talión” y “Entre Cenizas”, manteniendo el ritmo intenso y la entrega sin fisuras. Antes de despedirse, anunciaron con orgullo que serán la única banda telonera de Kerry King en su próxima visita. Como cierre perfecto, eligieron homenajear a uno de los pilares del género con “Postmortem” de Slayer, dejando el escenario envuelto en una ovación sentida del público.

Sale la T

Tungsteno abre su fiesta báquica con “Vino y velocidad”. «No quiero estar sobrio nunca más», escupe el Gabo. Una franca declaración de principios que prende esta mierda desde el primer acorde. Siguen con “Aniquilación inminente” que marcó el pulso del círculo mortal en el salón y después “Régimen de violencia”. Tungsteno es siempre una fiesta y sus ejecuciones son ramplonas, rapiditas y al pie.

Gabo, ya re cebado, nos dice: “Ahora vamos a hacer un tema para demostrarles a los pelotuditos esos esloveños [sic] lo que es un verdadero mosh”. Así lo sentencia en una clara referencia a los checos de Gutalax que se presentaron el día anterior en el recinto. “Encima son nazis, ni siquiera pueden tocar en México”. Y suena al toque “Escuadrón del thrash”. 

Nos hacemos pija en el pogo, y, cuando están por anunciar “Te-thrash”, les cierran intempestivamente el telón. El público, unánime, pedía un tema más, pero como la gente de la organización no lo permitió, comenzaron a gritarle a estos “Vigilantes”.

El arribo del ángel negro

Las luces se apagan y la oscuridad de la sala anunciaba la llegada ominosa del ángel oscuro. Era tanta la tensión en el aire que, cuando comienza a sonar la intro, el público abajo ya comenzó a agitar. El telón se abre y una luz roja mortecina ilumina, con malicia, a los 4 integrantes dando la espalda y a Gene en la bata que acompaña el prolegómeno al primer tema con el doble bombo y una mano levantada en señal de “prepárense porque enseguida empieza la guerra”.

Así es como, sin pedir permiso y con una violencia inusitada, arranca Dark Angel con la primera canción de la noche “Time Does not heal”, de su disco homónimo. Toda una adolescencia headbangeando con este tema en mi pieza y, de pronto, escuchándolo acá en vivo y rompiéndonos la jeta de la potencia con la que sonaba.  Iba a ser el único tema que ejecutan desde particular disco, para dar lugar tal vez, nobleza obliga, a su etapa más legendaria. Pese a algunos mínimos desperfectos técnicos, la potencia y la energía que cada uno de ellos le imprimía los hizo pasar ciertamente desapercibidos. 

“Never to Rise Again” sucede al tema precedente para introducirle una impronta más brutal a la tecnicidad que caracteriza a muchos de los temas que componen el «Time Does Not Heal». Se notó mucho este pasaje, fundamentalmente en la virulencia del mosh y del circle pit, que arreció intempestivamente. A este le siguieron dos más de ese mismo trabajo celebérrimo de fines de la década de los 80, con una particular intensidad en “The Death of Innocence”. Todo iba viento en popa y abajo se notaba. La noche era una fiesta y recién arrancaba. 

Highlights del «Darkness Descends» y algunas sorpresas

Hubo un corte abrupto y un punto de inflexión en la noche, que fue cuando, de pronto, Ron anuncia el siguiente tema: “The Burning of Sodom”, del segundo disco de estudio de la banda, el alevoso e irrepetible «Darkness Descends» (1986). Una fibra sensible muy profunda tocó el anuncio de este tema, que ya arrancó con un pogo ansioso antes de que comenzaran a tocarlo. Empujones, gritos, adrenalina y guapeza de agite marcaron el pulso de este tema. 

Hubo una suerte de excursus en el que Ron, recordando a Jim Durkin, el emblemático violero de la línea original de Dark Angel, anuncia que van a tocar un tema nuevo de su próximo trabajo, a saber, “Extinction – Level Event”. El público identificó el mensaje del frontman y empezó a vitorear su nombre: “¡Jim, Jim, Jim!”, lo que hizo un momento ciertamente emotivo. Sin embargo, no iba a ser la única ocasión, ya que adelantarían finalmente un tema de este nuevo disco por venir: “Circular Firing Squad”.

Al terminar esta presentación flamante del tema nuevo, regresan a las bases legendarias del «Darkness Descends», para que se descontrole todo: alevosamente, sin piedad y sin saliva, largan las primeras líneas de bajo de “Merciless Death”. Ese grito final de “We’ll give you merciless…Death!” hizo realmente gloriosa este momento y la energía de la gente realmente lo vivificó y lo transmitió. 

Una fecha para la historia del thrash metal en nuestro país

Por supuesto, todo lo esperábamos. El tema homónimo de uno de los discos cosmogónicos del thrash metal mundial, “Darkness Descends”. Debo confesar que hacía mucho no experimentaba un mosh y un pogo tan virulento, enconado y malaleche como el que atravesó este tema. Esta osadía me dejó algunas pequeñas lesiones en la rodilla, pero de las cuales no me arrepiento, porque la noche era una fiesta y el frenesí comandaba mis pulsiones. 

No menguó un ápice esta violencia desenfrenada con el restos de los temas que componen este disco grandioso, como “Hunger of the Undead”, o bien los alevosos “Death is Certain (Life is not) y el cierre apoteósico con “Perish in Flames” para coronar una noche no sólo potente y realmente histórica junto a Dark Angel, sino particularmente emotiva. 

Agradecemos, una vez más, la gentileza y la deferencia de los miembros de Icarus Music y en especial, a Marcela Scorca, por confiar en nosotros como medio de prensa.

Crónica: Nicolás Alabarces
Fotografía: Fernando Díaz

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Nicolas Alabarces

Nicolas Alabarces

Licenciado en Letras (UNC) y actualmente becario CONACYT en Filosofía Política por la Universidad Autónoma de México (Xochimilco). Tomado completamente por las cadencias malaleche, escucha Metal desde chico, cuando un amigo le pasó un cassette con canciones de Maiden, Hermética, Slayer, Metallica y Sepultura.-

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