Homenaje: Tomas Lindberg y su relación con la literatura argentina
A un mes de su partida a otro plano, recordamos al mítico vocalista, y su impronta sabatiana al momento de componer las letras para At the Gates
Los dioses y el sino tanático no han sido propicios con la vida de Tomas Lindberg, quien falleció el pasado 16 de septiembre, prematuramente a sus 52 años, a causa de un cáncer contra el que venía batallando hace tiempo. Vocalista y hacedor de grandes hazañas en su banda At the Gates, fue una de las piedras angulares del Death Metal sueco y constituyente clave de las cadencias malaleche de Gotemburgo.
A modo de necrológica, desde Vientos de poder, rendimos —con este— nuestro sentido homenaje a un iniciador clave de universos estéticos dentro del metal en general y del metal extremo y el death metal en particular.
No podíamos menos siendo aquél un gran aficionado a nuestra literatura más apoteósica y oscura, además de algunos giros borgeanos, que ciertamente, vale decir, resulta algo particularmente curioso… aunque no tanto. Ya veremos por qué.

Tomas Lindberg lector y docente
Deja caer el lápiz con el que estaba apuntando, en un cuadernito lleno de notas, los últimos detalles de la clase que tiene preparado para los chicos de cuarto año de un instituto de Gotemburgo. Vuelve a su computadora y, debajo de la foto de un adolecente que aparece sentado solo y abúlico en el Parque Rivadavia sufriendo por los desamores y el desengaño de una pareja esquizofrénica, coloca la siguiente cita:
“¡Oh, dioses de la noche! ¡Oh, dioses de las tinieblas, del incesto y del crimen! ¡De la melancolía y del suicidio! ¡Oh, dioses de las ratas y de las cavernas de los murciélagos, de las cucarachas! ¡Oh, violentos, inescrutables dioses del sueño y de la muerte!”
La cita que coloca el profesor corresponde a Sobre héroes y tumbas, concretamente al epígrafe que da inicio a unos de los capítulos más oscuros y misteriosos de la literatura argentina, a saber, “El informe sobre ciegos”, de Ernesto Sábato.

El profesor sabe que este informe, que narra las vicisitudes de Fernando —un joven obsesionado con hallar a una secta demoníaca y subterránea de ciegos—, puede ser un puntapié para conmover las fibras estéticas y emocionales de los jóvenes del instituto y, de ese modo, introducirlos al placer de la lectura y, de paso, a la literatura misantrópica y oscura.
Tomas Lindeberg, el profesor sueco, sale de dar clases y enseguida encara directo a la sala de ensayo que tiene con sus compañeros de banda, con quienes el mes siguiente tienen organizada una gira por toda Europa con At the Gates junto a sus pares de Decapited. Así, el profesor Lindberg pivotea toda su vida entre la vocación catedrática y el death metal; del pizarrón y los jóvenes del secundario al escenario y el público haciendo mosh pit. Sin embargo, pese a las grandes diferencias, en ambos hay un puente argentino que une y traba esos dos universos: la cosmogonía oscura y melancólica de Ernesto Sábato.

Black Sábato y Death Metal
“[Fernando] al llegar a la época de la banda de asaltantes había elaborado ya las siguientes posibilidades:
1° Dios no existe.
2° Dios existe y es un canalla.
3° Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.
4° Dios existe, pero tiene accesos de locura, esos accesos son nuestra existencia.
5° Dios no es omnipresente, no puede estar en todas partes. A veces está ausente ¿en otros mundos? ¿En otras cosas?
6° Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.
7° Dios fue derrotado antes de la Historia por el Príncipe de las Tinieblas. Y derrotado, convertido en presunto diablo, es doblemente desprestigiado, puesto que se le atribuye este universo calamitoso”

Así, con este conjuro existencialista, se inaugura uno de los discos más potentes, misteriosos y emblemáticos de At the Gates. El texto encarna la voz de Anton Reisenegger, guitarrista chileno y una de las pocas leyendas que tiene el metal latinoamericano a nivel mundial, cuya cadencia encaja nos introduce, ya desde el comienzo, en el universo sombrío del disco, en una mímesis sin precedentes de la literatura argentina y, en este caso, de una de las novelas más oscuras de nuestro canon argento. La síntesis del disco, de comienzo a fin, es de una genialidad iniguable, puesto que logra organizar y plasmar en sonido el ethos estético de toda la atmósfera sabatiana de Sobre héroes y tumbas: la desesperanza, el hastío, la angustia y el existencialismo.
Estamos hablando nada menos que del At War with Reality, el trabajo discográfico que reunió nuevamente a la banda en 2014 tras un largo excursus de ausencia. El nombre del disco (“En guerra con la realidad”) ya nos introduce en un mundo en clave literaria. La cita con la que comienza el primer track pertenece a “El altar del dios desconocido”, otro fragmento extraído del “Informe sobre ciegos”, cuya preguntas se hace el personaje Fernando, el narrador intradiegético de ese capítulo.
La impronta sabatiana está impregnada en todo el disco, tanto “…Heroes and Tombs”, en referencia directa a la novela del literato argentino, y “The Conspiracy of the Blind”, que vincula directamente el tema a la secta satánica de ciegos, que, desde la oscuridad subterránea, intentan dominar el mundo de los sueños y el mundo de los hombres diurnos de la vida cotidiana. Sería imposible relevar con exactitud esta afición de Lindberg (cantante y, desde luego, letrista de la banda) por la narrativa de Ernesto Sábato, pero sí podríamos aventurarnos a decir que los elementos estéticos y literarios que forman parte no sólo de esta novela, sino de toda la producción de Sábato se articulan perfectamente al espíritu que caracterizó a At The Gates.
En una entrevista realizada por el diario Tiempo Argentino en 2021, en ocasión de una gira por latinoamérica, Lindberg comentaba lo siguiente: “Siempre fui un aficionado a la literatura, desde que empecé con los autores más afines al death metal, cuando era más joven. Es decir, Lovecraft, Poe, Aleister Crowley y otros por el estilo. Después me dediqué a profundizar en los ‘clásicos’, pasando por todas las fases: los rusos, los franceses y así”, enumera el cantante, reconstruyendo sus primeros pasos como lector. Lindberg cuenta que su relación con la literatura latinoamericana, y en especial la argentina, comenzó con Borges durante la adolescencia. “Había leído algunas obras suyas siendo bastante chico y me cautivaron. Pero fue más adelante cuando empecé a darme cuenta de toda la literatura sudamericana que me había perdido”.

Algunos giros borgeanos y otras curiosidades
Sin embargo, la intertextualidad de la literatura argentina del At War with Reality no se agota en Ernesto Sábato. Hay, además, alusiones que invocan a Borges y algunos de sus cuentos de Ficciones. Entre ellas se destacan The Circular Ruins (“Las ruinas circulares”), The Book of Sand (The Abomination) (“El libro de arena – La abominación”), evidenciando que la narrativa de ambos escritores nutrió la imaginación del grupo.
La fuente de inspiración también recupera, como se observa, variantes del realismo mágico latinaomericano, dado que las trece canciones que componen el disco incluyen también referencias a otros grandes nombres de la literatura latinoamericana, como Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes.
Si uno recorre la Casa de Ernesto Sábato en Santos Lugares (visita que recomiendo enfáticamente), serán recibidos por algunos de los dos sobrinos que, con mucho cariño, te cuentan algunos detalles de la vida del escritor. En uno de los apartados de la visita, pasamos por la biblioteca y el estudio de trabajo de Sábato. En esta última sala, en una de las vitrinas, llegué a ver una traducción de El túnel y de Sobre héroes y tumbas al sueco (entre otras, al francés, al inglés, al polaco, etcétera). Nunca me hubiera imaginado, en esa ocasión, que alguna de esas traducciones habrían pasado por el prisma y el sensorium de Tomas Lindberg.

Lo llamativo es que esta apropiación literaria ocurre en un contexto ciertamente paradójico: en la Argentina, Sábato se ha convertido en un autor relegado, al que rara vez se menciona, desplazado por una corriente mainstream posliteraria pasada de posmodernismo. Incluso es cuestionado en el ámbito universitario (he tenido la posibilidad de constatar esta omisión en la cátedra de Literatura Argentina II como egresado de la carrera de Letras de la Universidad Nacional de Córdoba). En contraste, en Suecia su figura sigue atrayendo lectores. Tomas Lindberg, líder de la banda, ha viajado varias veces al país de Sabato y sostiene que la valoración social de la literatura y de los escritores es más alta en Sudamérica que en Suecia.
Como siempre, para la calma y la paz de Lindberg, podremos garantizarle desde aquí que la máxima de Terry Eagleton siempre sucede, aunque esta vez de manera parafraseada —para referir a la literatura y al metal extremo—: “el posmodernismo pasa, el death metal y la buena literatura permanecen”.
