Tankard en Argentina: ¡Fiesta cervezal!
En una noche cargada de mosh, clásicos y la irreverencia única de Tankard, los reyes del «Alcoholic Metal» llenaron de espuma El Teatrito.
La tarde noche del 27 de abril se tiñó de negro y olor a malta. Las puertas del conocido venue de la calle Sarmiento se abrieron temprano para recibir a una legión de fanáticos sedientos de velocidad. La jornada arrancó a las 19:10 con Lázaro, el proyecto de Jorge Moreno (referente histórico del género y ex miembro de Serpentor y Metralla), quien aportó la cuota de experiencia necesaria para abrir fuego. Le siguió Pucara, otra institución del thrash local que lleva dos décadas batallando en el underground.


Y finalmente subieron los peruanos de Metal Crucifer. Estos fueron los responsables de elevar la temperatura al máximo, destacando el fuerte lazo de hermandad que une a las escenas de Perú y Argentina. Un dato de color es que subió a las tablas un viejo conocido de la escena nacional: José Velocet. El integrante de Entre el Cielo y el Infierno y Resistentes se está presentando en los dos shows de la banda en nuestro país. Además, está participando en la grabación del nuevo disco.


Tras la descarga sudamericana, los acordes de «Seek & Destroy» de Metallica por los altoparlantes marcaron el final de la espera. Era la señal: uno de los grandes del «Big Four Alemán» estaba por asaltar el escenario con su «Kings of Beer Over Latin America Tour 2026». A las 21:30, la banda salió a escena aprovechando la cercanía única que ofrece este recinto, permitiendo un contacto cara a cara entre los músicos y su gente. Gerre, el carismático frontman, lo aprovechó desde el primer segundo.
El descontrol se desató sin anestesia con «One Foot in the Grave«. En un instante, el salón se convirtió en un maremoto de saltos, circulos y empujones. El público, totalmente entregado a la propuesta de estos pioneros teutones. Gerre personifica como nadie la esencia del grupo. Es un tipo jodón, cero pretencioso y con una complicidad que lo hace ver como un thrasher más entre el público. Junto al bajista Frank Thorwarth, ambos pilares fundadores, sostienen una trayectoria de más de cuarenta años donde el Thrash Metal se entiende como una celebración sin etiquetas.

El ritmo no decayó en ningún momento. Sonaron piezas como «The Morning After», «Rapid Fire», «Ex-Fluencer» y «Need Money for Beer», creando una atmósfera de euforia colectiva. Entre cada estallido sonoro, el cantante bromeaba con los presentes, reforzando esa sensación de estar compartiendo una birra en la esquina. La lista de temas siguió castigando los oídos con «Rectifier», «Rules for Fools», «Time Warp», «Beerbarians», «Die With a Beer in Your Hand» y «Octane Warriors». Todas acompañadas por un sonido potente y claro.


Uno de los puntos más divertidos fue cuando el frontman interactuó con una pareja, preguntando si el nombre de la chica era «Cerveza», dando pie a la infaltable «A Girl Called Cerveza». El Teatrito explotó en un caos festivo de alcohol y velocidad. El tramo final fue demoledor: «Chemical Invasion» y «Zombie Attack» provocaron los moshpits más violentos de la noche. Mientras, la banda disfrutaba del bardo desde arriba. Para el cierre definitivo, los bises «R.I.B. (Rest in Beer)», «Alien» y la legendaria «(Empty) Tankard» sellaron una jornada que lo tuvo todo.
En una ciudad que no sabe de medias tintas, los reyes del metal alcohólico demostraron que, incluso un lunes por la noche, su receta de distorsión y desenfreno sigue siendo el mejor antídoto contra la rutina.

Crónica: Darío Sosa
Fotografías: Martín Cataldi
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