Megadeth en Tecnópolis: el rugido de un “falso adiós” y la idolatría eterna
En una noche marcada por la potencia del thrash y el reconocimiento institucional, Dave Mustaine reafirmó su vínculo con el público argentino. Entre clásicos y la sombra de una despedida que nadie quiere creer, Megadeth brindó un show donde la pasión superó cualquier inconveniente logístico.

Megadeth se presentó la noche del jueves 30 de abril de 2026 en Tecnópolis, en el marco de su gira mundial This Was Our Life Tour, ante un predio colmado que desdibujó rápidamente la idea de una despedida definitiva. La jornada comenzó marcada por una logística compleja debido a la víspera del feriado del 1° de mayo, situación que provocó colapsos en las avenidas principales y una verdadera travesía para los miles de asistentes que debieron maniobrar para ingresar y asegurar una ubicación dentro del parque.
El reconocimiento a Dave Mustaine antes del show
La distinción institucional otorgada a Dave Mustaine como Huésped de Honor por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires funcionó como preámbulo del concierto. El reconocimiento, impulsado por la legisladora Silvia Imas, destacó la influencia cultural del músico en el país desde su histórico debut en 1994.

Tras una espera que generó cierta impaciencia entre los presentes, la banda local Against subió al escenario a las 20:30 para ofrecer un set de 30 minutos que calentó el clima para el plato principal.


Un arranque demoledor y un público entregado
A las 21:30, la formación integrada por Dave Mustaine, Teemu Mäntysaari, James LoMenzo y Dirk Verbeuren inició el show con “Tipping Point”, canción perteneciente a su reciente producción discográfica. El sonido mantuvo una potencia constante durante toda la presentación, aunque hubo pasajes donde la guitarra rítmica y líder de Mustaine perdió presencia frente al resto de la instrumentación.

En cuanto al desempeño vocal, el líder de la banda mostró las limitaciones propias de sus intervenciones quirúrgicas previas, optando muchas veces por gesticular y concentrarse en la ejecución de la guitarra mientras dejaba que el público completara gran parte de las letras.
Un detalle particular de la puesta en escena fue la disposición de dos vallas laterales que permitieron a un grupo reducido de personas observar la ejecución del cuarteto desde una cercanía poco habitual. Durante el desarrollo del repertorio, Mustaine también se mostró atento al bienestar de los asistentes y, tras el intenso pogo inicial, consultó a una persona de las primeras filas si se encontraba bien luego de advertir una situación que podía comprometer su integridad física.
Un setlist efectivo, aunque discutido
Si desmenuzamos el listado de canciones que sonaron aquella noche, el repertorio, aunque efectivo, resultó breve para parte de la audiencia y generó debate por la inclusión de “Ride The Lightning” y “Mechanix”. El uso de estas piezas vinculadas a la etapa de Mustaine en Metallica fue percibido por algunos sectores como una elección innecesaria que restó espacio a composiciones menos transitadas de la discografía de Megadeth.



Sin embargo, la respuesta del público fue masiva durante clásicos como “Symphony of Destruction”, momento en el que el tradicional cántico local “Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth” dominó completamente el ambiente.
El “hasta luego” de Megadeth a la Argentina
El cierre del encuentro llegó con la interpretación de “Holy Wars… The Punishment Due”, instancia en la que Mustaine volvió a utilizar la guitarra Flying V personalizada con los colores de la bandera argentina que había estrenado durante los shows en el Movistar Arena. El músico recorrió la pasarela de punta a punta para agradecer a un público que, pese al supuesto carácter “final” de la gira, mantiene intacta la expectativa de nuevos encuentros en el futuro cercano.

Tras 90 minutos exactos, Megadeth le dijo “adiós” —o quizás “hasta luego”— a los fanáticos argentinos, que se retiraron exhaustos pero felices de abrazar una vez más al Colorado y agradecerle por las alegrías brindadas desde aquellos históricos shows en Obras Sanitarias durante los años noventa.
Crónica: Gastón Coco
Fotografías: Tute De la Croix
