¡Lo mejor y lo peor de este 2025!
El año que se va fue un gran año para la escena del Rock y el Metal, y en este informe el staff de redactores de Vientos de Poder enumera qué fue lo mejor y lo peor desde la perspectiva de cada uno. Y para vos lector: ¿Qué fue lo mejor y lo peor que deja este 2025? Te leemos en los comentarios
Según Sergio Silva

Lo mejor: La Legislatura Porteña homenajeando nuestros referentes
En cuanto a lo bueno de este 2025, a mi entender, se destaca el ciclo musical que se lleva a cabo en la Legislatura Porteña, denominado Legis Rock. En este espacio se busca homenajear a leyendas del rock nacional que han dejado un legado invaluable en el público argentino. Además, se interpretan canciones en vivo ante un público selecto y especializado en la materia. Hasta el momento, por este ciclo han desfilado artistas como Beto Zamarbide, los pibes rockeros de El Reloj y los chicos rebeldes y thrasheros de Lethal. Un verdadero espacio para legitimar y reconocer el metal nacional. Pequeño o grande, es un logro admirable de la escena metalera.
Lo peor: Una productora sin códigos
Quien escribe estas líneas, describe lo malo de este 2025 con una acusación determinante. En mi opinión, el papelón histórico lo generó una “productora” –está entre comillas intencionalmente, no es error-, donde hubo cancelaciones de shows, gente damnificada con entradas que, en algunos casos, no fueron reembolsadas; meet & greet que no se cumplieron según lo expuesto en redes sociales; y la complicidad de un medio de difusión muy conocido que vio afectada su reputación, entre otras situaciones. Podría escribir informes enteros sobre estos hechos bochornosos. Pero las evidencias están a la vista. Basta indagar un poco en redes sociales para ponerse al día con estos hechos repudiables. A nosotros nos dejó una sensación de mucha decepción. Será el público quien juzgue el accionar de esta “productora”.
Según Augusto Paganini

Lo mejor: El único disco que pude disfrutar de principio a fin
Este año se caracterizó por nuevos discos de bandas consagradas como Dream Theater e incluso algunos lanzamientos que prometen ser el último, como Megadeth. Sin embargo, el álbum más hermoso que pude disfrutar de principio a fin en esta vuelta alrededor del sol fue uno solo. En composición y producción, el disco es impecable. No tiene fallas. Sus arreglos son magistrales y sus melodías radiantes. Después, cuando uno ahonda en las letras, directamente la armonía te sube a un bondi imaginario y te lleva en un viaje reflexivo, emocionante y conmovedor por todo el universo, ida y vuelta, sin paradas intermedias que te hagan perder el tiempo. Me refiero, por supuesto, al disco «Skeletá» de los suecos Ghost.
¿Es objetivamente el mejor álbum de metal del año? ¿Es siquiera el mejor de su género? ¿O por lo menos el mejor de la banda? La verdad, ni me calienta responder esa pregunta. Para mí, es lo mejor que escuché y se lo recomiendo a todo el mundo, tenga el gusto musical que tenga. No me parece justo que yo sea el único que tiene derecho a disfrutar de semejante obra maestra. Si no lo escuchaste aún, espero que estas palabras sirvan para motivarte. Haceme caso.
Lo peor: La partida de un gran referente de los millenials
Nos estamos poniendo viejos, es natural e inevitable. Desde el momento en que uno nace, empieza a morir. Es una forma de verlo muy simplista y pesimista quizás, me consta. Pero estamos hablando de lo malo del año y no hay mejor lugar para el pesimismo que aquí. Probablemente no me perdonen muchos puritanos del heavy metal porque lo que diré sonará polémico siendo el año donde han pasado a la inmortalidad figuras como Ozzy Osbourne o Ace Frehley, pero en temas como este no puedo evitar dejar que mi corazón timonee lo que siento. Me afectó la muerte de Sam Rivers porque tenía la esperanza, como buen millennial criado en los 2000, de ver a Limp Bizkit una última vez.
Sostengo, desde hace mucho tiempo, que es la banda de nu metal que mejor envejeció. No porque sus álbumes nuevos sean buenos sino porque le dan al público exactamente lo que quiere. Sus recitales en vivo son perfectos. Sé que siguen tocando y que, si cerrara los ojos, probablemente no note el reemplazo del bajo en vivo. Pero esta sensación de que de a poco la vida se nos va y lo que nos forjó la adolescencia va desapareciendo. no sólo se presta a la reflexión sobre la propia vida, sino que deja lugar a entender que cada vez hay menos posibilidades de que uno alcance todos sus sueños. Reitero: perdón de antemano. Por lo menos Ozzy tuvo su último recital. Yo no pude ir a ver el último de Limp Bizkit como quería.

Según Evelyn Grossi

Lo mejor: Shows, escena y proyección
Lo que más me gustó del año fue que, pese a todo, el Metal volvió a brillar en vivo. Para mí, la primera edición del Argentina Metal Fest fue uno de los grandes puntos altos de 2025. Representó una jornada cargada de emociones, con muchos de nuestros artistas levantando la bandera de la escena y demostrando su vigencia. También fue alentador ver la cantidad de bandas internacionales confirmadas para el 2026. Más allá de lo que eso implica para el bolsillo argentino, siempre es una alegría tenerlas en nuestro suelo, generando el agite que solo el público local sabe ofrecer. El año cerró con expectativa y esperanza, invitándonos a brindar por lo que viene y a seguir sintiendo este género como una verdadera comunidad.
Lo peor: Pérdidas y despedidas
Lo que menos me gustó de este 2025 fue, a grandes rasgos, la pérdida de varios artistas del género. Seres que dejaron una marca profunda en cada fanático, que lamentó su partida. Sin dudas, fue lo más amargo de este balance anual. A eso se sumó la disolución de algunas agrupaciones y los cambios de integrantes que alteraron formaciones históricas, afectando directamente el vínculo emocional con esas bandas. También hubo varios “hasta luego”: artistas que decidieron mudar su carrera hacia otros horizontes, dejando atrás proyectos y etapas que forman parte de nuestra memoria afectiva. Todo ese movimiento dejó una sensación de cierre y nostalgia difícil de esquivar.
Según Agustín Di Mauro

Lo mejor: La publicación de un libro muy esperado
Luego de mucha espera y una gran expectativa, salió a la calle el libro de un ícono clave del Heavy Metal argentino, titulado«Esto es Horcas: Osvaldo Civile, su historia en el heavy metal argentino». Sin dudas la figura del guitarrista más emblemático de V8 y Horcas merecía ser contada de manera completa y neutral. Pero principalmente, lejos de cualquier interés comercial, musical o meramente egoísta de quienes quieren tomar el legado de su figura por haber compartido proyecto en alguna ocasión (siendo que muchos de ellos lo abandonaron cuando él aún estaba entre nosotros), o porque compartió un ensayo de rebote. El libro escrito por Jorge Gabarrón y Luis Ortellado, ya se puede conseguir en todo el país, luego de casi diez años de intenso trabajo investigativo. ¡Un gran aporte para la movida cultural del Hard Rock y el Heavy el Metal argentino!
Lo peor: Una gran leyenda del Hard Rock clavando al público argentino
Cuando la mitad del público en Tecnópolis esperaba la llegada al escenario número dos de Judas Priest, apareció en el escenario número uno el vocero del festival para avisar que los Scorpions no se presentarían por problemas de salud de Klaus Maine. La decepción de miles de fanáticos que habían viajado desde el interior para ver a los alemanes fue grande. La enfermedad del vocalista ya era conocida desde horas tempranas, ni siquiera su equipo fue a Tecnópolis durante toda la jornada, ya a sabiendas que siendo los cabeza de cartel, no se presentarían. A nadie se le devolvió la entrada ni se le hizo ningún reembolso. Si bien una gran parte del público celebró que Judas estiraría su set, los estafados que viajaron miles de kilómetros para ver a los germanos, con los gastos de tiempo y dinero que eso conlleva, fueron miles.

Según Facundo Rodriguez

Lo mejor: Back to the Beggining y el pase de posta inevitable del Metal
Lo que más me gustó de este año fue que el Metal volvió a demostrar que sigue siendo una escena con una unión inquebrantable, pero atravesada por un cambio inevitable. La despedida definitiva de Ozzy Osbourne y su posterior fallecimiento dejaron expuesta una verdad difícil de esquivar: los fundadores ya casi no están. Sin embargo, detrás de ellos existen pilares capaces de sostener el peso de la escena. Lo que fue, probablemente, el show más importante de la historia del género funcionó como un verdadero ritual de traspaso, reuniendo sobre un mismo escenario a la vieja escuela con los íconos más pesados de la última década. Ese cruce dejó en claro que el Metal evoluciona, cambia de manos y de formas. Vemos que ese proceso, lejos de ser resistido, empieza a ser aceptado como parte natural de su propia supervivencia.
Lo peor: la nostalgia como negocio
Lo que menos me gustó del año fue que, mientras ese pase de posta se hacía evidente, una parte de la escena eligió seguir explotando el tiempo detenido como modelo de negocio. Bandas como System of a Down cobraron valores de superestrella, que ni siquiera los nombres más grandes del género se animan a pedir, por shows sostenidos por repertorios claramente oxidados. Otros casos, como Linkin Park, convocaron multitudes con revivals de hits que no logran estar a la altura ni de la sombra de lo que fue la banda en su mejor momento. Son proyectos que dejaron de proponer, para limitarse a administrar su propio recuerdo, transformando la nostalgia en un producto premium y estirando artificialmente un pasado que ya no avanza.
Según Nicolás Alabarces

Lo mejor: vitalidad creativa y obras oscuras memorables
Lo que más me gustó del 2025 fue comprobar, una vez más, que la música extrema nunca se estanca. Fue un año prolífico, con una enorme cantidad de lanzamientos contundentes que mantuvieron alto el nivel del género, desde discos como “The Arsonist” de Sodom, “Birth of Malice” de Destruction, “Para Bellum” de Testament y “The 3rd Dimension” de Hazzerd. Sin embargo, el punto más alto fue el nuevo trabajo de Nortt, ”Dødssang”, una obra fúnebre, oscura y profundamente depresiva que cristaliza décadas de una propuesta coherente y extrema. Siguiendo una línea iniciada con “Nattetale” y “Graven”, y reforzada por su histórico split con “Xasthur”, Nortt volvió a demostrar por qué es una referencia ineludible del Doom funerario y el Black Metal atmosférico más nihilista. Un disco incómodo, crepuscular y abyecto, que confirmó que incluso en los territorios más sombríos, el Metal sigue encontrando nuevas formas de decir algo esencial.
Lo peor: una muerte prematura en la escena extrema
Lo que menos me gustó de este 2025 dentro del universo del Death y el Black Metal fue una pérdida particularmente dolorosa. La muerte de Tomas Lindberg, líder y figura fundacional de At the Gates, fue un golpe difícil de asimilar. Lindberg venía luchando contra el cáncer desde hacía tiempo y, aun así, nunca dejó de mostrarse creativo y activo, llegando incluso a grabar voces para nuevos proyectos antes de su cirugía. Su partida, con apenas 52 años, dejó una sensación de injusticia y vacío: se fue cuando todavía tenía mucho para aportar. Su legado es inmenso y seguirá resonando en generaciones enteras de bandas y oyentes. Pero su ausencia marcó uno de los momentos más amargos del año en la música extrema.

Según Sergio Angel Bustos Verón

Lo mejor: Lo nuevo de una leyenda del Thrash Metal
Lo que más me gustó de este 2025 fue la gran expectativa que se generó en base a una de las bandas activas con mayor trayectoria dentro del ambiente metalero. Me refiero a Megadeth. La banda del Colorado ha hecho mucho ruido no solo por su nuevo disco (el último) sino que también ha logrado mantenernos aguantando la ansiedad a millones de fanáticos repartidos por el mundo, ante cada single adelanto. Todos fueron acompañados por su correspondiente videoclip, y mostraron una leyenda más vigente que nunca.
Lo peor: La partida de grandes referentes de la escena
Lo que no me gusto, es seguir viendo el ocaso de mis superhéroes de las revistas en aquellos años 80’s. Verlos llegar al fin de sus carreras musicales, algunos en forma digna y en otras no tanto, es todo un tema. Valoro que muchos siguen fieles en la lucha por algo que les apasiona y también me apasiona. Aunque no entienda esos nuevos estilos que continúan surgiendo dentro del género, estoy seguro que ayudan a mantener con vida esta indescriptible “hermandad”. Pero estamos viviendo el fin de una era.
Según Sol Pérez

Lo mejor: Lo nuevo de una banda de la que no soy gran fan
Lo que más me gustó de este año, que sin dudas me costó elegir, fue el álbum de Arch Enemy, “Blood Dynasty”. Nunca fui una gran fan de la banda pero este álbum me atrapó de principio a fin. Se escucha muy fiel al estilo de la banda. Eso de traer propuestas nuevas, sin caer en la monotonía musical, es complicado. Sin embargo, a mi parecer suena fresco. Es un claro ejemplo de cómo una banda con semejante trayectoria puede seguir sacando buen material.
Lo peor: La partida de una leyenda de las seis cuerdas
Lo que menos me gustó de este año, y permítanme ser una niña fan, fue la muerte de Ace Frehley. Sin dudas fue un golpe para los kisseros y para toda la escena en general. Su estilo y energía definieron himnos que hoy en día amamos. Para mi fue una leyenda clave que marcó generaciones enteras. Millones crecimos escuchando su música, y sin dudas fue una de las noticias más tristes de este año.

Según Gastón Coco

Lo mejor: un año vivido a puro Metal
Lo que más me gustó de este 2025 fue la intensidad con la que se vivió en términos musicales. Más de 80 eventos presenciados marcaron un calendario exigente y difícil de resumir, pero profundamente enriquecedor. Elegir un solo concierto destacado no fue sencillo. Si bien lo obvio habría sido señalar a Tool después de más de 30 años de espera, el gran hito personal del año fue el show de The Kovenant. A eso se sumaron momentos memorables con bandas tan diversas como Gutalax, Baroness, Candlemass, W.A.S.P. y The Sisters of Mercy.
También fue un año de cumplir cuentas pendientes, tachando del tablero a nombres históricos como Mayhem y celebrando festivales que confirmaron que la escena sigue viva. El anuncio del regreso de Iron Maiden, con entradas agotadas para ambas fechas, terminó de coronar un año que también trajo crecimiento profesional y nuevas oportunidades.
Lo peor: Pérdidas y malas prácticas
Lo que menos me gustó del año fue, sin discusión, la muerte de Ozzy Osbourne. Una herida abierta que marcó a toda la escena y se sintió como un golpe generacional imposible de esquivar. A esa pérdida se le sumaron prácticas que siguen ensuciando el ambiente: pseudo promotores que cancelan eventos engañando a bandas y público, precios cada vez más exorbitantes y un uso cuestionable de la inteligencia artificial, que atenta contra el valor del trabajo creativo. Un cierre amargo para un año intenso, que dejó en claro que no todo crecimiento viene sin costos.
Según Luca Naveira

Lo mejor: Un mega festival desarrollándose en estas tierras
Lo que más me gustó de este año fue la enorme cantidad de shows, lanzamientos y noticias que mantuvieron al universo metálico en constante movimiento. Entre tantas experiencias, los momentos más satisfactorios llegaron de la mano del Masters of Rock, una fecha que se sintió verdaderamente histórica. Tener la oportunidad de ver en un mismo escenario a Opeth, Queensrÿche y Savatage, junto a Judas Priest y Europe, fue una de las mejores fechas del año. El show extendido de los liderados por el Metal God, Rob Halford, fue una verdadera locura, con un sonido casi perfecto. Mientras que las bandas nacionales también se lucieron, completando una auténtica fiesta metalera.
Lo peor: una presentación truncada y una pérdida irreparable
Lo que menos me gustó del año tuvo dos momentos difíciles de ignorar. Por un lado, la presentación de Tim Ripper Owens, un cantante al que admiro profundamente. La misma se vio empañada por una gran cantidad de problemas técnicos, los cuales hicieron muy difícil disfrutar del show. Todo a pesar de su profesionalismo y del apoyo constante del público. Por otro, el golpe que nos afectó a todos los metaleros por igual fue la muerte de Ozzy Osbourne. Es una pérdida que marcó el posible final de una generación. Nos obligó a asumir que los grandes artistas surgidos en los años 70 están entrando en su despedida definitiva.


Muchas cosas lindas como el show de Ozzy, los Judas en Tecnópolis, la gira del Tano y cosas feas como el «espectáculo» de Glen Hughes o la partida de Ace y Ozzy