Judas Priest dio una cátedra de madurez y virtuosismo en una jornada «messianica»

El destino quiso que el 13 de diciembre, segunda fecha del Knotfest, sea una jornada realmente histórica, emotiva, inolvidable y festiva para muchos de nosotros. Nuestra selección de fútbol llegó merecidamente a la final del mundial de FIFA en Qatar, regalándonos a los argentinos una goleada monumental en semifinales ante su rival Croacia por 3 a 0, para que no les queden dudas a los que tanto criticaron bien cómodos desde su sillón, o a ese periodismo berreta que hasta llegó a acusar de «vulgar» al astro Lionel Messi por no agachar la cabeza ante los insultos y agravios de una selección europea… ¡a mamarla forros!

Mientras las calles de la Argentina se encendían de un brillante celeste y blanco, la zona de Villa Crespo no era la excepción, y mientras un mar de remeras celestes y blancas marchaban con banderas y trompetas hacia el obelisco, un ejército de remeras negras, tachas y cadenas se dirigía hacia el Movistar Arena, donde la banda liderada por el Metal God nos invitaba a celebrar sus 50 años, con una clase magistral de Heavy Metal…

El escenario industrial radioactivo ya casi se termina de armar (Foto: A. Di Mauro)

Pasadas las 19 horas, el público pudo ingresar al local situado al lado de la cancha de Atlanta, y el grupo local elegido para abrir la noche fue Horcas, que llegaba presentando nueva formación con el ingreso de dos miembros de Morthifera: Lucas Bravo en guitarra y Cristian Romero en batería. Para la ocasión decidieron repasar muchos de sus clásicos, abriendo con «Solución Suicida» y continuando con grandes clásicos de la talla de «Argentina, tus hijos», «Vencer», «Fuego», «Abre tus ojos», «Mano Dura» o «Esperanza» (dos de la época post- Civile), eligiendo para cerrar el tan quemado como festejado cover de V8 «Destrucción», fórmula que siempre genera el delirio de los amantes del Metal Nacional; tampoco faltaron las recurrentes arengas de un Walter Meza más que agradecido por la oportunidad de estar allí parados, llegando incluso a inclinarse y besar el piso del escenario. La verdad sonaron bien ajustados, y no quedaron dudas de que estos dos nuevos miembros le han dado un buen empuje al proyecto, técnicamente son muy prolijos y escénicamente le ponen mucha garra… comentario al margen, presten atención a los Morthifera, son una gran banda nacional en ascenso!

Horcas cerrando su presentación (Foto: A. Di Mauro)

Luego de una hora de espera que se hizo eterna, y con un Movistar Arena a punto de reventar de gente (las entradas se habían agotado hacía ya varios meses en cuestión de minutos) la imponente cruz del Sacerdote ubicada al centro de un escenario de estética radioactiva empezó a lanzar luces estrambóticas, y comenzó a sonar la introducción de «The Hellion» mientras los músicos comenzaban a tomar sus puestos en el claroscuro, enganchando con «Electric Eye», tal como en los DVDs de Judas Priest tantas veces vistos con respetuosa admiración… emotivo, apoteósico! Evidentemente con la idea inicial de recordar el «Screaming For Vengace», disco que hace 40 años los catapultó al éxito, continuaron con «Riding on the Wind» y «You’ve another thing coming». El público encendido fuego, gritando y celebrando esta triada inicial, tal como se gritaron y celebraron horas antes los goles de Messi y de Julián Alvarez, sumándole más alegría a la alegría ya reinante en el ambiente.

El Metal God arengando a sus fieles (Foto: A. Di Mauro)

La cátedra del acero hecho música continuó con obras cumbres de la altura de «Jawbreaker», «Fire Power» (único tema que tocaron de su última placa, lanzada en 2018), y «Devil’s Child»… para luego conectar con uno de los temas donde Halford hoy se siente más cómodo vocalmente, el polémico en su momento «Turbolover» (hoy reconocido como una obra magnánima y acorde a la época), y que nos dejó de regalo en pantalla gigante la imagen de nuestro astro futbolístico Lionel Messi, dando lugar a la arenga de los presentes, y otra vez el grito de «Argentina!!! Argentina!!!», que el Maestro acompañó con una reverencia, siendo acompañado por la banda en su conjunto. Un claro resumen de una jornada inolvidable, nuestros mesías musicales, alabando a nuestro mesías del fútbol, pasión nacional… ¡Estremecedor! 

El homenaje de los mesías del Heavy Metal al mesías del Futbol, dos pasiones! (Foto: A. Di Mauro)

Promediando la mitad del show, los temas elegidos para continuar esta recopilación de éxitos a lo largo de medio siglo fueron «Steeler», «Between the Hammer and the Devil» y una emotiva versión de uno de sus himnos: «Metal Gods». Claramente la banda está afiladísima, con dos guitarristas que están a la altura del legado: el ya casi veterano Falcon Faulkner a la izquierda, y el geniecillo de las seis cuerdas y productor Andy Sneap a la derecha… Es innegable que se extrañan Downing y Tipton, dos leyendas aun vivas, cada uno alejado por diversos motivos, pero ambos reemplazos lo hacen demasiado bien, tanto técnica como escénicamente, poniéndole la actitud y el dinamismo que Judas Priest siempre tuvo en escena, con una extrema prolijidad, no errando ni una sola nota, ni un solo cabeceo. Importante destacar que también está ahí el fundador y uno de los motores de la banda, el capitán de las bases Ian Gill, siempre en cuadro, ocupando su histórico lugar a la derecha hacia atrás del escenario, pendulando incansablemente desde el comienzo hasta el final de la clase.

Travis, Gill y Sneap tirando magia (Foto: A. Di Mauro)

El show era un hit tras otro: «Green Manalishi» levantó uno de los coreos más intensos de la noche, «Screaming for Vengance» mostró al Metal God a la altura de quién fue hace más de cuatro décadas atrás, a los 71 años arqueándose al máximo para que esos gritos agudos y filosos que lo caracterizaron siempre salgan limpios desde el centro de sus entrañas… y llegó el momento en el que el cielo y el infierno se trasladaron a nuestro plano terrenal: el histórico y preciso Scott Travis, una verdadera máquina de la percusión, pieza fundamental desde inicios de los conflictivos ’90s, comenzó una de las introducciones de batería más icónicas en la historia del Heavy Metal, y anunció el apocalipsis: «Painkiller» hacía estallar de entusiasmo, emotividad, locura y pura furia metálica el recinto, con imágenes en pantalla gigantes homenajeando al retirado Glen Tipton, ídolo de multitudes… estar en la valla de Judas Priest, mientras suena este himno, es una experiencia fuera de lo común que todos deberían experimentar alguna vez.

Rob junto al virtuoso productor, guitarrista y nuevo sacerdote Andy Sneap (Foto: A. Di Mauro)

Con las fieras casi calmadas, la banda desapareció de escena, pero los cánticos no se hicieron esperar… y los de Birminghan tampoco, comenzó a sonar un motor de Harley Davidson embravecida, como buscando ser liberada de algo por alguien, y ante la ovación del respetable saltaron a escena nuevamente con Rob montado sobre su corcel de acero para deleitarnos con «Hell bent for Leader», el estado de algarabía y efusividad de los allí presentes es difícil de describir, el campo estaba realmente irrespirable! Cerraron la histórica noche con los himnos que los llevaron a la masividad en los ’80s de la mano del exitoso disco «British Steel»: «Breaking the Law» y «Living after Midnight». 

Un cierre a la altura de la leyenda (Foto: A. Di Mauro)

Generalmente cuando un concierto es muy bueno, sentis que el final llegó demasiado rápido, y claramente esta no fue la excepción. Dejaron a las casi 15.000 almas presentes con ganas de más, pero con una sobredosis de adrenalina, que sólo se calmó un poco con el cartel proyectado sobre la pantalla gigante, afirmando que esta historia aún no se ha terminado, y que el Sacerdote regresará por estas tierras en un futuro no tan lejano a dar otra cátedra de historia, madurez y virtuosismo.- 

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Agustin Di Mauro

Licenciado en Ciencias de la Información (UNC), especializado en medios gráficos y digitales. Redactor y editor de Vientos de Poder desde 2012. Melómano apasionado del Metal. ¡Más Judas Priest, menos Poison!

Un comentario en «Judas Priest dio una cátedra de madurez y virtuosismo en una jornada «messianica»»

  • el 23/02/2023 a las 21:12
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    QUE NOCHE INOLVIDABLE NOS BRINDARON ESTOS DIOSES DEL METAL!!! PARA RECORDARLA X SIEMPRE!!!

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