Alucinante show de Ghost estremeció el Movistar Arena

No podemos decir que Ghost sea la banda más original del momento. Sus evidentes influencias de Black Sabbath, Iron Maiden, heavy metal de los 80 y del hard rock de los 90 nos regalan melodías que suenan ochentosas pero con un sonido producido a la perfección. Aún así, no esperaba que anoche en el Movistar Arena sus músicos se enfrenten a las melodías tan ferozmente, que su puesta en escena sea tan grandiosa y que Tobias Forge, su líder caracterizando a Cardinal Copia, transmitiría tanto carisma con una máscara y usando más maquillaje del que usó mi abuela en toda su vida.

Estos suecos parecen ser precisamente eso, una dulce paradoja que resume lo mejor de lo viejo y de lo nuevo. Y después de esta mágica noche, puedo decir que Ghost es una de las bandas más conmovedoras del momento.

Poseidótica

La banda soporte Poseidótica cumplió bien su objetivo, animar al público antes del espectáculo principal. Con un estilo stoner de canciones instrumentales, se los notó animados y metódicos. Apenas tocaron unos 8 temas que fueron suficientes. La música sin voz es como un auto sin sensor de proximidad, cumple su función y te acostumbrás, pero después de un tiempo preferís la experiencia completa.

Energía y diversión

Desde hacía media hora mientras anticipaban el comienzo, sonaban cánticos y coros de iglesia, preparándonos para lo que vendría a continuación. Con una luz de fondo que remarcaba la figura del guitarrista principal, sonaron los primeros acordes de Kaisarion para luego bajar el telón y empezar este espectáculo melodramático con mucha energía.

La intensidad creció con «Rats», «Faith» y «Spillways». Se notaba a toda la banda muy madura, cada músico inmerso en su desempeño y aún así fundido en el desarrollo del teatresco show. El público también reaccionaba eufóricamente, fieles al estilo que nos caracteriza a los argentinos, gritando a viva voz los estribillos y generando una ola de gente al saltar en el campo. Se notó a la banda muy complacida por el feedback con su público.

Sus clásicos

Años sin venir a la Argentina los obligó a repasar algunos temas de discos anteriores, sonando «Cirice», «Absolution», «Ritual» y «Con Clavi Con Dio». En el medio, «Call Me Little Sunshine», que incluyó cambio de vestuario para continuar con el ritual, destrabando un nuevo logro en los cantos del público que acompañaron coros y riffs.

Volvimos levemente al presente con «Watcher in the Sky», la canción más pesada de su último disco, para dar paso a un clásico de la banda que sacudió excesivamente a la audiencia, «Year Zero». Con semejante subidón de adrenalina, fue momento de volver a la calma. No esperaba «He Is» en el repertorio, pero parece que el resto sí, lo cantaron de principio a fin. Dieron paso al momento instrumental con «Miasma» donde un Papa Nihil es resucitado desde un ataúd para tocar el saxofón en los acordes finales.

Llegó el turno de lo que sería su nuevo hit, «Mary on a Cross» (vamos, le puedo decir “hit”, los niños hasta hacen tiktoks con esta canción) y cerraron el show con «Mummy Dust» y la hermosa y conmovedora balada «Respite on the Spitalfields». El guitarrista principal destacó en su desempeño en varios solos pero en esta en especial, se lució, y el público se lo hizo saber a los gritos.

El cierre perfecto

Después de su supuesto final, Papa Emeritus IV volvió a salir para despedir al público y pedirnos que nos vayamos. Agradeció confesando que estaban nerviosos por venir a un país tan alejado del suyo, sin saber cómo los recibiríamos después de tanto tiempo. Fue explícito en decirnos que los hicimos sentir muy felices. Después, vino un intercambio cómplice donde todos sabíamos que no íbamos a ninguna parte (incluso ellos) y nos preguntaba si queríamos más.

Así volvieron todos al escenario para el verdadero cierre. Interpretaron primero «Kiss the Go-Goat» con la audiencia eufórica. Luego elevaron la apuesta con «Dance Macabre», en un contexto de luces multicolores, bien orquestado por ser su canción más bailable. Y dejaron para el final el impecable «Square Hammer» dando un cierre grandioso a un recital que nos llenó de emociones, entusiasmo y mucho entretenimiento.

Reflexiones finales

A pesar de los desperfectos técnicos, al principio la voz no sonaba bien, se los notó muy conformes y nos lo hicieron saber. Fue una pena que existieran esos desequilibrios de sonido. Tal vez el equipo técnico pensó “son 9 personas disfrazadas, debe ser algo parecido a Slipknot, mucho ruido, metamos power en la viola” cuando Ghost está más cerca de un equilibrio musical como el de Luis Miguel, ambos artistas que se han presentado antes en el Movistar Arena.

Aún con estos desperfectos, el show fue espléndido, no faltó ni sobró nada. Tobias Forge ha creado una banda extraordinaria con músicos a la altura. El show es enérgico, su desarrollo es una obra de teatro exquisita y las canciones se quedan en tu cabeza pegadas para siempre.

En un estadio repleto, donde no faltaron los disfraces y en la convivencia entre generaciones, todos nos fuimos emocionados. Ghost es de esas experiencias profundas e imperdibles.

Fotografías: Nico Papa

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Agostino Palamini

Licenciado en Comunicación Social, guionista de contenido audiovisual y periodista gráfico. A veces me pongo a escribir y salen cosas como la que acabás de leer. Empecé a escuchar música con Metallica, Nirvana y Pantera, ¿y vos?

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