Machine Head: Una velada a toda máquina y headbang

Crónica del show realizado el miércoles 25 de octubre

La legendaria banda de Thrash-Groove Metal de los ‘90 se presentó otra vez en el Teatro Flores, recinto elegido para tres de sus cuatro visitas. La apertura de la velada fue de la mano de Hueso, exponente del Metal extremo de la escena porteña.

Hasta el Hueso

La puerta se abrió, y a los pocos minutos comenzó la velada metalera. Con el telón aún cerrado, las luces previamente atenuadas y entre ajustes de sonido, comienza a sonar la intro de «Del Camionero», de Hermética, agitando al público, en ese fervor generado por la nostalgia que nos generó y alimentó el fallecimiento del padre del metal argentino, Ricardo Iorio, hace unos pocos días. 

Se abren las cortinas y se presenta Hueso. Con un sonido pesado, extremo, denotando una cruza de estilos entre Thrash, Death y Hardcore, las elegidas para su comienzo fueron “Descenso”, “Miedo”, de su último EP “Pand3monvium” seguido de “El Dorado”. La segunda parte de su set se compuso enteramente de temas pertenecientes a Protervo”, dejando para el final algunas de sus canciones más destacadas deLa voracidad de las Bestias” de 2018, “Somos” y “1312”. No faltaron las palabras de homenaje póstumo a Ricardo Iorio, las protestas políticas en épocas electorales ni las dedicatorias a los candidatos a presidente durante las mismas. Una presentación pesada, directa al hueso, que finalizó para las 20 horas. 

Hueso abriendo para Machine Head
La vuelta del Groove Metal a Flores

Comenzaron a sonar algunos clásicos metálicos para calentar el ambiente mientras el Teatro Flores se colmaba de gente. No estaba en su capacidad total. porque los balcones no estaban habilitados. Pero el sector de planta baja sí estaba al límite. Sepultura, Slayer, Fear Factory y otros grandes exponentes sonaban mientras se aguardaba el show. Sin previo, aviso el telón se descubría. 

La puesta en escena y el armado estaban hechos a ojos de todos los espectadores: fondos, micrófonos, luces e incluso alfombras. Una cortina de humo se lanzaba sobre el escenario, tan densa que recordaba a la mismísima niebla de Stephen King. A duras penas las siluetas de los técnicos se vislumbraban en penumbras, mientras probaban equipos. Y así nos mantuvieron cerca de media hora. Para las 20.40, las luces se apagaron y el escenario se tiñó de tonos fríos, azulados y violáceos. Los maquinistas del show de forma muy calma hicieron su ingreso vitoreados por el público, ya en un estado de éxtasis máxima. 

Machine Head reventando el Teatro de Flores

“Imperium”, seguida de “Ten Ton” y “Chocke” fueron las elegidas para dar inicio a una noche a pleno Machine Head. Puesta en escena, muecas, puños y cuernos al aire, puro headbang. Y una actitud enérgica que contagió a los fans en un pogo violento y constante. Robb Flynn, vocalista, guitarrista y frontman, firme delante de la banda, arrojaba cervezas a medio terminar a los oyentes, quienes con vasta destreza lograban atraparlas al aire y terminar de beberlas entre gritos de sus allegados. “Put your middle finger in the air! Jump the fuck up!” fue una de las frases más utilizadas por Robb. Mientras, sus compañeros, Jared MacEachern en bajo, Wacław Kiełtyka en guitarra y Matt Alston en batería, sorprendían con tremendos headbang a contraluces, generando una escena visual imponente y difícil de mejorar.

Cerca de la mitad del show, se vino la sorpresa. No eran las diez cuando en un breve intervalo Robb se asoma al escenario para ofrecer un cover a elección del público. Las opciones fueron las siguientes: “Whiplash” de Metallica, “Seasons in the Abyss” de Slayer, “All the Small Things” de Blink 182 y “Hallowed by thy name” de Iron Maiden. La respuesta era obvia, y ni siquiera era necesario preguntarlo. Aunque se tomaron unos minutos en broma para entonar el hit de Blink 182 antes de encarar una versión increíble del clásico de Iron Maiden, que desató no un pogo, sino una batalla campal. Siguieron con un atronador solo de batería que dió pie al himno de la banda “Old” seguida de  “Aesthetics of Hate”, canción escrita en su momento hacia Dimebag Darrell tras su fallecimiento. 

Tras estos tres temas y un frenesí ya descontrolado que parecía no tener límite, el escenario quedó bajo el mando y la única presencia de Kiełtyka. Da una exhibición de su calidad excepcional como guitarrista con un espectacular solo de guitarra, calmando el campo de batalla para la entrada de Robb con su guitarra acústica. Momento de reflexión, de narrar una historia de años pasados con tintes oscuros. La conexión con el público, miradas atentas, teléfonos alzados para el momento más emotivo de la noche, mientras suenan los acordes de “Darkness Within”. Una tras otra, no hay cese en el set, “Catharsis” sucede a «Darkness» y a su vez, ésta empalma con “Bulldozer”. El público, a la par de la banda, lo deja todo en el mosh pit.

El fin de una noche que nos llevó a los ‘90

Para el cierre, “From this Day”, “Davidian” y “Halo” hicieron del último acto un broche de oro. Fue un show que se extendió durante más de dos horas, con veintiún temas que repasaron su discografía. Desde Burn My Eyes” de 1994 (cuya primer gira los trajo allá por el ‘95 al Estadio Obras) hasta Øf Kingdøm and Crøwn”, lanzado el año pasado y aclamado por la crítica.

Un show demoledor, caústico, pero que no dejó de lado lo melódico. Una noche con un exponente de los más importantes del género. Demostraron que el Metal y sus máximos exponentes no son solo de los años ‘80. Quizás sea una banda que no se valora como se debe, pero desata una pasión y un frenesí únicos en sus fans, gracias a su calidad lírica y sonora. Esperamos con ansias su regreso. 

De parte de Vientos de Poder, agradecemos a California Sun Producciones, Hellnoise Booking y Juan Manuel de HP Prensa por la invitación a este gran show. Por la calidez y amabilidad con la que fuimos tratados en el mismo.

Crónica y fotografías: Facundo Rodríguez

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Facundo Rodriguez

Fotógrafo. Ex estudiante de cine y FX. Fan de la ciencia ficción y la literatura fantástica. Cada tanto escribo sobre lo que me gusta. No importa la rama del Metal, siempre que haya Metal sonando.

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