Nepal en Flores: El regreso de los imprescindibles

Crónica detallada de lo que fue el show nacional del año

Durante la década de los 80’s no era fácil encarar una banda de Heavy Metal, muchos menos con un sistema sociopolítico y cultural que intentaba mantener al género metálico debajo de la alfombra. En ese contexto, hubo héroes, artistas imprescindibles, independientes y autogestivos, que hicieron grande este movimiento socio cultural que nos representa, remando contra la corriente. Sin dudas, Nepal es uno de esos proyectos que estuvo a la cabeza. Su rol en la escena nacional fue clave. Más aún sin haber pertenecido al riñón de ninguna gran banda desaparecida, ni estar asociado a grandes productoras. A ellos debemos mucho los amantes del Metal: riffs aguerridos, solos para gente de paladar negro, bases demenciales, una voz desgarradora al frente gritando verdades de lo profundo del ser e intentando despertar conciencia, una percusión que suena realmente a tambores de guerra…

Lo cierto es que luego de muchos años militando en el under, Nepal pateó el tablero a inicios de los 90’s con «Raza de Traidores», consolidaron su presencia con «Ideología» a mitad de la década, y antes del cambio de milenio demostraron una gran madurez con «Manifiesto». Cuando el merecido éxito los estaba alcanzado, la banda imprevistamente se separó, dejando un vacío que nunca se pudo llenar en el ambiente metálico nacional. Sin embargo, meses atrás nos llegaba la grata noticia de un regreso conmemorativo de su ópera prima. Esto dio inicio a una cuenta regresiva que finalizó hace algunas horas en El Teatro de Flores. Y podemos decir con total sinceridad que la espera valió la pena: ¡Fue el evento nacional del año!

Nepal en Flores (Fotografía: Ariel Pascolat)
Meyers inició el fuego

La agrupación procedente de la ciudad bonaerense de San Martin fue la única telonera de la noche. Fueron especialmente invitados por su estilo que aglutina lo mejor del Heavy Metal argentino, con claras influencias de Logos, Horcas, Nepal o inclusive Los Antiguos.  

Con un show enérgico, sonaron ajustados y estuvieron a la altura de lo que la noche les requería. Presentaron canciones de «Seres sin Tiempo», su EP debut, tales como «Dueños de Todo», «No mientas», «Cazador» o «La Tormenta». Su vocalista Diego Cabrera, de gran presencia en el escenario y unas potentes cuerdas vocales, agradeció y manifestó en nombre del grupo sentirse «muy honrados de participar en una velada histórica». Para destacar también la labor del guitarrista Hernan Delgado, muy afilado y con una técnica intachable. Mientras que el bajista Pablo Palacios y el baterista Eduardo Dudu conforman los cimientos inquebrantables sobre los que se apoya toda la banda. 

Tienen apenas dos años de formados, pero ya han dado el puntapié inicial, y mostraron ser una de las nuevas promesas para la escena metalera nacional. Estaremos más atentos a sus proyectos. Como broche de oro, nos regalaron un himno como lo es «Solución Suicida», y el delirio fue total entre la parcialidad. ¡Se fueron ovacionados por un buen número de asistentes!

Meyers abriendo la noche (Fotografía: David Jaime)
La cuenta regresiva terminó

A las nueve de la noche la ansiedad ya inundaba un recinto atiborrado de público. Un mes antes se habían agotado las entradas, por lo que estamos hablando de dosmil almas presentes. Encendieron las pantallas gigantes de fondo y las laterales con fotografías de época, y con un relato en off del periodista «Ruso» Verea, anunciando que «¡Nepal está de vuelta!». Luego comenzaron a desfilar imágenes en homenaje a ex-integrantes que ya no están: Ismael Porcel, Darío Galván, Raúl Jesaim y Marcelo Blanco. Esto enganchó con el instrumental «La Saga», ilustrado con escenas de la actual formación, tomadas por Fernando Serani. La ovación del público ante la presentación de cada miembro actual era ensordecedora.

Nepal en Flores
Nepal en Flores (Fotografía: Ariel Pascolat)

Repentinamente saltaron a una escena humeante del lado izquierdo del escenario Javier y del lado derecho Beto, acompañados de Adrián Esposito tras los parches, quien lleva la sangre del recordado genio de la batería Juan «Locomotora» Esposito (El Reloj). El tema elegido para la apertura fue «Perfil Siniestro», con una trabada introducción que llevó a que el caos entre el público sea enorme de entrada. El mítico Larry ingresó a escena para empezar a cantar las estrofas del clásico tema del disco «Manifiesto». Una vez finalizado, el clamor de la parcialidad casi tira abajo las paredes, ante el canto de «¡Ole, ole, ole olé! ¡Nepal! ¡Nepal!». Y no era para menos, estos imprescindibles, estaban de regreso.

Contrariamente a lo que muchos pensaban, que iban a comenzar con temas del disco que está cumpliendo 30 años, continuaron con otra canción de «Manifiesto», la recordada «Estadio Chico». Me imaginaba que nos iban a sorprender de alguna manera. Acto seguido nos trajeron «Realidades», del disco «Ideología»; y en cuarto lugar fue el turno del clásico «Falsos Profetas». Si algo siempre caracterizó a Nepal además de la gran creatividad compositiva de sus integrantes, fueron también las lúcidas letras escritas por Larry: «Y como siempre resistirá, no mas traicion vamos de frente, hoy tu presente es infeliz; abre los ojos, marca el camino!». La hinchada lo cantó arriba, abajo, al centro y a los costados del recinto, con los puños en alto.

Nepal en Flores (Fotografía: Ariel Pascolat)
Momento de agradecimientos

«Raza de Traidores» y «Devorando el Tiempo» fueron la continuación lógica. Cuando Beto tomó el micrófono, y llegó el momento de agradecer a aquellas personas que ayudaron a la historia de Nepal. Tal es el caso de Marcelo «Tato» Devetak, quien con su ayuda fue fundamental para la producción de su primer álbum, y a quien nombraron como «manager y alma de Nepal de toda la vida». Fue invitado a subir al escenario, e hizo uso de la palabra para agradecerles a ellos «por volver a poner las cosas en su lugar, y brindarnos un momento tan mágico». También agradecieron al productor Cristian «Chaca» Carcagno y a la encargada de la prensa y difusión de la banda, Lola Nagel, también muy aplaudidos por la gente, que junto a un gran equipo fueron claves para la realización de este espectáculo.

Llegó el turno de uno de los grandes clásicos de Nepal: «Paredes de Hierro». La emotividad y la efervesencia entre el público se vivía a flor de piel. Siguieron con «Crisis Total», tema del demo «Nepal II», y que se publicó como track oculto en el disco «Manifiesto», muy celebrado también. Así dieron paso a un bestial solo de batería de Adrián. Para sorpresa de todos, en la segunda parte comenzaron a aparecer de fondo imágenes de una locomotora, que se fueron entrecruzando con imágenes de él de niño, en brazos de su padre, el legendario «Locomotora». Los precisos y coordinados golpes, con una cronología de ambos, crearon un momento perfecto, con un homenaje más que merecido a una figura central de la escena del Rock y Metal pesado de nuestro país. Cerró con una imagen de ambos, padre/hijo, apretándose fuerte el puño sobre una batería. ¡Muy emotivo!

Nepal en Flores (Fotografía: Ariel Pascolat)
Catarata de clásicos

Regresaron al set list con «Ciegos de Poder», y llegó el momento de presentar una invitada especial: Johana Gieco. La tecladista, e hija del reconocido rockero argentino Leon Gieco, fue fundamental para la interpretación de otro himno por los derechos humanos como lo es «Besando la Tierra». Este tema, dedicado a las víctimas de la última dictadura cívico militar, fue muy acompañado y vitoreado por el público presente. Le siguieron «Represor» y «La Señal del Metal». El delirio provocado por tremenda seguidilla pocas veces lo he visto en mis casi 30 años de asistir a recitales de Metal.

Luego llegó el momento en que el eximio maestro de las seis cuerdas Javier Bagala quedó solo en el escenario, y nos deleitó con una demostración de sus habilidades. De yapa, nos regaló un popurrí donde mezcló los grandes clásicos que lo influenciaron a lo largo de su trayectoria. De sus habilidosas manos surgieron las melodías más icónicas de Jimmi Hendrix, AC/DC, Ozzy, Accept, Pantera… La ovación fue ensordecedora, no era para menos!

Corrían el reloj, los temas, las dedicatorias, nadie quería que esto se acabe. Larry aprovechó para agradecer a cada uno de los presentes, y manifestó sentirse muy agradecido porque «se superaron las expectativas» y se mostró alegre por volver a estar con sus viejos amigos compartiendo un escenario. Creo haber entendido que dijo que esto no era todo, que iba a haber más, pero el canto y el aplauso del público hacia los músicos no dejaba escuchar con claridad. Sabemos que de este espectáculo saldrá un DVD, ¿pero se vendrá algo mas? ¡Todo esperamos que sí!

Nepal en Flores (Fotografía: Ariel Pascolat)
Un final épico

El cierre estuvo a la altura de una noche que quedará en memoria de los asistentes como histórica e inolvidable. Nos entregaron «Aquellos Bastardos», enganchado con «Ideología» y el clásico de V8 que tan magistralmente interpretan de «Lanzado al Mundo Hoy». Se despidieron ovacionados, pero el público no se quería mover de sus lugares. El pedido de «una más» era insistente e intenso, y no les dejó más opción que regresar con un cierre a toda orquesta: «Te destruiré», un verdadero clásico del Heavy Metal en castellano, fue el broche de oro ideal para una noche gloriosa.

Nos volvemos a Córdoba más que agradecidos con Larry, Javier, Beto y Adrián por haber puesto todo arriba de las tablas. Por darnos esta oportunidad de ver a Nepal en vivo y en directo una vez mas, como hace más de 20 años atrás. Tambien a NWM Producciones, Lola Nagel, la gente del Teatro de Flores y todo el equipo por el gigantesco trabajo que llevaron a cabo ¡Sin dudas, vivimos el show nacional del año!

Nepal en Flores (Fotografía: Ariel Pascolat)

Crónica: Agustín Di Mauro
Fotografías: Ariel Pascolat (gentileza Lola Nagel – prensa y difusión de Nepal)

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Agustin Di Mauro

Licenciado en Ciencias de la Información (UNC), especializado en medios gráficos y digitales. Redactor y editor de Vientos de Poder desde 2012. Melómano apasionado del Metal. ¡Más Judas Priest, menos Poison!

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